Publicada

A sus 53 años, Julio Iglesias Jr. mantiene un físico envidiable. Muchos podrían atribuir su eterna juventud a la excelente genética de la saga Iglesias-Preysler, a sus exigentes rutinas deportivas bajo el sol de Miami o las exclusivas dietas que imperan entre las celebrities al otro lado del charco.

Sin embargo, detrás de esa imagen de estrella internacional se esconde un paladar profundamente castizo y sorprendentemente tradicional. Lejos de los superalimentos o los ayunos de moda, el gran secreto gastronómico del artista tiene nombre y apellidos, la cocina de su madre.

El cantante nunca ha ocultado cuál es su verdadera perdición cuando aterriza en España. No reserva en los restaurantes más caros de la capital ni busca estrellas Michelin; su primera parada es siempre el comedor de la residencia de Isabel Preysler.

"Lo que más me gusta es comer lentejas en casa de mi madre. A mi abuelo también le encantaban", ha confesado el artista con nostalgia, revelando así una emotiva conexión familiar que ha logrado mantenerse viva a través del estómago y de las recetas de toda la vida.

La pasión de Julio José por este guiso tradicional es de tal magnitud que traspasa cualquier horario convencional.

Durante la emisión de Los Iglesias. Hermanos a la obra, su hermana Chábeli Iglesias desveló el curioso apetito de su hermano, asegurando que Julio sería capaz de "comer, desayunar y cenar lentejas".

Aunque en su día a día en Florida opte por desayunos ligeros adaptados a sus entrenamientos, el artista confirmó con humor que, si por él fuera, no dudaría en empezar la mañana con un buen plato de legumbres humeantes.

La rutina de Julio Iglesias Jr.

Lo más llamativo de la alimentación del artista es que, desde hace años, se declara abiertamente vegetariano.

En su dieta habitual evita por completo el consumo de carne y prioriza las verduras, admitiendo en alguna ocasión que, como mucho, incluye algo de pescado en sus menús para obtener proteínas.

Por este motivo, cuando disfruta de las famosas lentejas familiares, lo hace adaptadas a sus principios: en su versión más 'viuda', repletas de hierro y sabor a vegetales, pero sin el clásico acompañamiento de chorizo, tocino o morcilla.

Esta férrea decisión alimentaria le ha llevado a protagonizar momentos televisivos inolvidables.

Uno de los más virales y divertidos ocurrió durante la emisión del programa de reformas Los Iglesias. Hermanos a la obra.

Los dos hermanos mayores del clan se desplazaron al popular barrio de Pan Bendito en Madrid para transformar la vivienda del cantante Omar Montes.

Como muestra de agradecimiento por el espectacular trabajo, la madre y la abuela del reguetonero les agasajaron con un almuerzo por todo lo alto, un contundente y tradicional cocido madrileño. El hermano de Tamara Falcó agradeció profundamente el gesto y protagonizó una de las anécdotas culinarias más entrañables.

Al final, la dieta de Julio Iglesias Jr. es el fiel reflejo de su carácter. Un equilibrio perfecto entre la vida saludable que abandera en Estados Unidos y el arraigo irrenunciable a los sabores de su infancia en España.