Hay platos que se convierten en parte de nuestra memoria y que, con solo mencionarlos, son capaces de devolvernos a la infancia. Para Rossy de Palma, ese sabor tiene nombre propio: los calamares en su tinta que preparaba su madre.
"Mi plato favorito son los calamares en su tinta de mi madre. Reinan en mi olimpo culinario-sentimental. Soy buenísima cocinera y creo desde la intuición", aseguró en una entrevista para ELLE.
La actriz reconoce así su pasión por los fogones y una manera de cocinar poco sometida a las reglas, en la que se deja llevar por lo que le pide cada plato.
Rossy de Palma en el Festival de Málaga 2026.
De hecho, para Rossy, preparar comida en casa es incluso una opción preferible a recurrir a la comida preparada. "Entre cocinar o pedir al chino me quedo cocinando, y cuanto menos elaborado más sano", explicó. Una filosofía que también se refleja en los ingredientes que suele tener en casa.
En su nevera, según ha contado, nunca faltan alimentos como cilantro, el aguacate, el apio, las espinacas, la mantequilla de almendras y el acai. Ingredientes muy diferentes entre sí que utiliza para preparar comidas sencillas y variadas, apostando especialmente por productos frescos.
Pero si tuviera que elegir una última comida, la actriz volvería a apostar por uno de esos platos sencillos capaces de reunir a toda la familia. "En mi última cena me comería unos huevos fritos con puntilla, patatas fritas y chorizo junto a mis hijos y seres más queridos".
Los calamares en su tinta que recuerda de su infancia son una receta tradicional que requiere algo de paciencia, pero cuyo resultado merece la pena. Para prepararlos se necesitan calamares limpios, cebolla, ajo, tomate, vino blanco, aceite de oliva y, por supuesto, las bolsas de tinta del propio calamar.
El primer paso consiste en limpiar bien los calamares y cortarlos en anillas, reservando las tintas. En una cazuela se prepara un sofrito con cebolla y ajo muy picados y un buen chorro de aceite de oliva. Cuando la cebolla esté bien pochada, se añade el tomate y se deja cocinar lentamente.
Después se incorporan los calamares y un poco de vino blanco, dejando que el alcohol se evapore. La tinta se mezcla con un poco de agua o caldo y se añade a la cazuela, dando al plato su característico color oscuro y un sabor intenso. Todo se cocina a fuego lento hasta que los calamares estén tiernos y la salsa adquiera una textura espesa.
