Todo el mundo en España (y en gran parte de Latinoamérica) es capaz de tararear de memoria alguna canción de Mecano.
La inconfundible voz de Ana Torroja (66 años) forma parte de la banda sonora de varias generaciones.
Sin embargo, el destino de la carismática cantante madrileña estaba, en un principio, muy alejado de los escenarios, los estudios de grabación y los estadios abarrotados.
Como muchos jóvenes de su edad, Ana tenía en mente labrarse un futuro tradicional a través de la universidad, una etapa de su vida que tuvo que frenar en seco cuando la fama llamó a su puerta.
Recientemente, la artista ha echado la vista para recordar esos vertiginosos inicios y confesar cómo vivió la encrucijada de tener que elegir entre los libros y el micrófono.
Y es que, antes de ser la líder vocal de la banda de pop más importante de la historia de España, la joven Ana hincaba los codos en la facultad.
"Yo estaba haciendo Económicas, entonces iba así un poco mitad y mitad", ha relatado de forma muy cercana al rememorar sus años de estudiante.
Los estudios de Ana Torroja
El éxito de Mecano no fue un fenómeno de la noche a la mañana que todos vieran venir con total seguridad.
Sus padres, conscientes de la tremenda volatilidad y dificultad que entraña el mundo artístico, le dieron un necesario baño de realidad.
"En mi casa lo que me dijeron fue: 'Prueba, pero no dejes de estudiar. Por si acaso. Porque uno no sabe si va a funcionar tal cosa'", recuerda con cariño sobre la advertencia familiar que recibió antes de dar el salto definitivo.
Durante un tiempo, Torroja intentó hacer malabares para compaginar los exámenes de su carrera con los primeros ensayos, viajes y conciertos.
Pero el éxito del grupo terminó arrasando con todo. "Al final les dije a mis padres: 'Tengo que dedicarme a una cosa solo porque no puedo ir a medias'. Y aparte, ya Mecano empezó a funcionar, o sea, tenía muchísimo éxito y ya no me dio para seguir estudiando", confiesa con total honestidad.
Aquel salto al vacío fue, sin duda, la decisión correcta para una mujer a la que la música encontró casi por casualidad.
Curiosamente, y a pesar del éxito masivo, no siempre se sintió cómoda en todas las facetas del grupo.
En una entrevista en el programa Al cielo con ella, desveló que odiaba interpretar la canción Bailando salsa porque el estilo latino la sacaba de su zona de confort y le hacía sentirse "rarísima" sobre el escenario.
Hoy, a sus 66 años, Ana Torroja disfruta de una consolidada y madura carrera en solitario que la ha llevado a instalarse permanentemente en México.
Lo que empezó como un proyecto temporal a raíz de la grabación de su disco en directo Conexión, se acabó convirtiendo en su hogar.
"Les dije: 'Vamos a ir por trimestre escolar. Vamos a ver qué pasa'. Y once años llevamos ya", bromeaba recientemente.
A pesar de que el país azteca le ha dado grandes alegrías profesionales, el arraigo por su tierra sigue muy latente.
"Cuando vengo aquí, digo: '¡Ay!, se echa de menos'", asegura. Una profunda nostalgia bidireccional que resume a la perfección con la emotiva frase que siempre le repite una amiga al reencontrarse en España: "No sabía que te echaba tanto de menos hasta que te he visto".
La misma sensación que experimenta su fiel público cada vez que vuelve a disfrutar de su voz.
