La vida de Rodri Hernández atraviesa, sin lugar a dudas, su punto más dulce. A sus 30 años, el mediocentro acaba de tocar el cielo deportivo al alzarse campeón del Mundo el pasado mes de julio en una agónica final frente a Argentina.
Mientras el mercado veraniego hierve con los rumores que lo sitúan en la órbita del FC Barcelona, el capitán de la Selección Española ha demostrado que, más allá de la férrea disciplina del fútbol de élite, es una persona de costumbres sencillas y muy humanas, especialmente cuando se sienta a la mesa.
A diferencia de otros deportistas que calculan cada caloría, el centrocampista madrileño prefiere la naturalidad y el sentido común.
Rodri no se castiga con dietas restrictivas ni ayunos extremos. El secreto de su envidiable forma física y de su rendimiento incombustible no es otro que el equilibrio puro y duro.
En un mundo donde la nutrición deportiva de alto rendimiento está llena de básculas y analíticas milimétricas, Rodri se desmarca con una actitud mucho más relajada. "No soy muy meticuloso con la comida e intento comer variado", explicaba al abordar sus rutinas nutricionales.
Esta flexibilidad es clave para afrontar la presión del máximo nivel con una salud mental a prueba de bombas. Su enfoque se basa en ingerir los nutrientes necesarios para rendir durante los más de 90 minutos de partido, pero sin renunciar jamás al placer psicológico de disfrutar de un buen plato.
Como cualquier persona, el futbolista tiene sus pequeñas tentaciones. Cuando quiere celebrar una gran victoria o, simplemente, desconectar de la agotadora rutina de entrenamientos, su paladar viaja directamente a Japón.
"Es el tipo de comida que no suelo ingerir mucho, pero cuando me quiero pegar un capricho voy a un restaurante de sushi", reconoció el jugador.
Dentro de la infinita variedad de la gastronomía nipona, Rodri no duda un instante a la hora de elegir su pedido estrella: "Lo que más me gustan son los makis".
Estas pequeñas piezas de arroz enrollado en alga nori se han convertido en su premio personal. Un bocado que degusta con cierta moderación, pero con inmensa satisfacción.
Sin embargo, no todos los caprichos del jugador provienen del continente asiático. Su estómago también guarda un rincón muy especial para los sabores de España, concretamente para las Islas Canarias.
La rutina de Rodri
Durante su exitosa etapa en el Manchester City, Rodri forjó una estrecha relación con el entonces chef del equipo inglés, el canario Jorge Samuel Gutiérrez.
El propio cocinero reveló uno de los secretos mejor guardados de la dieta madrileña: "A Rodri le flipa el mojo verde, el que hacía mi abuela, el canario con pescado".
Esta salsa tradicional, elaborada a base de cilantro, ajo, comino, aceite y vinagre, es el acompañamiento ideal que logra transportar al futbolista a los sabores caseros, reconfortantes y cercanos.
Con la histórica estrella de campeón del mundo bajo el brazo y un futuro ilusionante por delante, la alimentación de Rodri demuestra que la excelencia deportiva no está reñida con el disfrute de la buena gastronomía.
