Estar durante años al frente de MasterChef, a Eva González le ha hecho descubrir una forma muy distinta de entender la gastronomía.
Lo que antes era, simplemente, una necesidad para alimentarse, pasó a convertirse en una experiencia que le permitió apreciar el trabajo, la creatividad y el valor que hay detrás de cada plato.
Un aprendizaje que, como ella misma reconoció en una entrevista concedida a GQ, también transformó su relación con la comida y dejó al descubierto algunos de sus hábitos más cotidianos, como el desayuno que nunca falta en su rutina o el pequeño capricho con el que le gusta terminar el día.
La presentadora explicó que su paso por el exitoso formato culinario de TVE cambió por completo su percepción de la cocina. Si antes la entendía únicamente como una forma de alimentarme, después de convivir durante años con algunos de los mejores cocineros del país, comenzó a verla como un auténtico arte.
Según contó, ahora es capaz de apreciar todo el trabajo que hay detrás de cada elaboración y disfruta mucho más de la gastronomía porque observa los platos desde una perspectiva completamente diferente.
Además, la presentadora desveló cuáles son los alimentos que forman parte de su rutina diaria. Al preguntarle si era más de dulce o de salado por las mañanas, no dejó lugar a dudas.
"Por la mañana, salado, tostada de pan con tomate y jamón", respondía, confesando así que el jamón es uno de esos productos a los que le resulta imposible resistirse. De hecho, en la misma entrevista reconocía que, cuando llega cansada a casa, pocas cosas le apetecen más que disfrutar de una tostada con jamón.
Sin embargo, si el desayuno pertenece al terreno de lo salado, la noche tiene un protagonista completamente distinto. Eva González confesó que antes de acostarse siempre prefiere un toque dulce.
"Y antes de dormir, dulce, una onza de chocolate me viene bien. Y un beso también", aseguraba con el sentido del humor y la naturalidad que caracterizaron aquella conversación.
