Existen pocos rostros en el panorama mediático que puedan presumir de la incombustible vitalidad y energía que derrocha Pedro Ruiz a sus 78 años.
El humorista, escritor y presentador siempre se ha caracterizado por ser una figura bastante hermética en lo que respecta a su esfera personal.
Sin embargo, cuando decide romper su propia norma para abrirse al público, sus confesiones sobre sus férreas rutinas y hábitos saludables dejan a todos boquiabiertos.
Su estado físico no es fruto del azar. "La gran fortuna que tenemos es la salud", afirmó en una entrevista. Con esta premisa, el presentador defiende su estilo de vida con un mensaje tan rotundo como certero: "El hombre más rico del mundo pagaría por la salud que tengo a mi edad y como no se la vendo, soy más rico que él".
El secreto de su eterna juventud no reside en fórmulas mágicas, entrenamientos carísimos ni en las dietas de moda que inundan las redes, sino pura y llanamente en la disciplina diaria.
Según cuenta él mismo, el origen de su envidiable bienestar actual se forjó cuando apenas era un niño: "Desde los diez años decidí no fumar, no beber y mantener un estilo de vida saludable".
A esta llamativa ausencia de vicios desde la temprana infancia se le suma una práctica deportiva extrema que está al alcance de muy pocos y menos aún a su edad.
Todos los días del año se baña en la piscina de su casa, haciendo frente a cualquier bajada drástica de los termómetros. "En invierno me tiro a la piscina haciendo un salto normal y rompo el hielo".
Si el deporte extremo y la constancia son el gran motor cardiovascular de Pedro Ruiz, la gastronomía tradicional es, sin duda, su mejor y más puro combustible.
En lo relativo a la alimentación diaria, el presentador huye categóricamente de los productos ultra procesados, de los precocinados y de la comida rápida.
"Me gusta la cocina casera con 'dedo de madre', no sé abrir ni una lata", confesaba el comunicador, evidenciando su absoluta pasión por los guisos auténticos y su torpeza con la comida industrial.
Su menú está muy alejado de los excentricismos propios de otras estrellas y fortunas. Para él, su plato estrella a la hora de meterse entre los fogones de su hogar es el arroz.
"Suelo darme atracones de coquinas, me encantan. Me gusta también el marisco, los estofados y las legumbres. Tomo poca carne, pero no por dieta, sino porque nunca me ha gustado mucho", afirmó en El Mundo.
Sin embargo, si hay un recuerdo olfativo y gustativo que le conecta directamente con su infancia y le hace la boca agua, es la cocina de su progenitora.
La sencillez y la humildad que vivió en su niñez se reflejaban de forma directa en la mesa. Tal y como nos invita a descubrir el propio Ruiz, su paladar sigue marcado por esas elaboraciones llenas de contundencia y mimo.
La rutina de Pedro Ruiz
"En mi infancia, mi madre me hacía olla de col. Es una receta que lleva tocino, col, garbanzos, arroz y una salsa riquísima. En Cataluña es la escudella", explicó en una ocasión.
Una magistral lección de vida que demuestra que cuidar el cuerpo desde niño y no olvidar jamás el incalculable valor de los humildes guisos de una madre es, a la postre, la mejor receta para la longevidad.
