El delantero de la selección española, Ferran Torres, mantiene una preparación física basada en una estricta rutina de ayuno intermitente de 18 horas y técnicas de biohacking.
El jugador asegura que para él entrenar sin haber ingerido alimento alguno le proporciona un vitalidad superior. Todo esto lo desveló en una entrevista en El Hormiguero.
Aunque su dieta está supervisada por expertos del club y de la Selección, decisiones como entrenar en ayunas son apuestas personales que están marcando tendencia en el vestuario.
18 horas de ayuno
La rutina del valenciano es milimétrica: "Ceno sobre las 19:30 o 20:00 y no como hasta las 14:00 del día siguiente", explicó el futbolista.
A pesar de lo que pueda parecer, Torres afirma que su cuerpo se ha adaptado por completo y que no siente debilidad alguna al ejercitarse.
"Entrenar con el estómago vacío me da más energía... No tengo hambre. No tengo la necesidad", declaró con rotundidad sobre su experiencia personal.
Esta vitalidad no ha pasado desapercibida para su compañero y amigo Pedri, a quien Ferran ha logrado convencer para sumarse al hábito.
¿Excepción los días de partido?
Aunque el ayuno es la norma, el calendario de competición manda. En los días en los que hay partido, el protocolo cambia radicalmente para asegurar las reservas de glucógeno necesarias para el máximo esfuerzo.
Ferran define estas jornadas de forma muy gráfica: "Cuando hay partido, es el día de nuestro cumpleaños".
En esas mañanas especiales antes de los encuentros, el delantero rompe el ayuno con un desayuno contundente que dista mucho de su dieta habitual: gofres con chocolate blanco.
Esta ingesta masiva de carbohidratos y azúcar busca darles el "plus" de fuerza necesario antes de saltar al césped.
Luz roja y baños de hielo
El compromiso de Ferran Torres con su salud va más allá de la nutrición. El delantero emplea técnicas de vanguardia para mejorar su descanso y recuperación.
Entre ellas destaca la terapia de luz roja, que cada vez se la ve más a los deportistas de élite.
El valenciano ha instalado bombillas de luz roja en su casa para las horas previas al sueño.
Y es que esta luz ayuda a la glándula pituitaria a liberar melatonina, facilitando la relajación y un sueño más profundo al evitar la estimulación de la luz azul de las pantallas.
Pero esto no es todo, la mañana de Ferrán suele empezar con una sesión de sauna seguida de un cubo con agua congelada.
El jugador admite que "es duro el contraste de calor y frío… El cuerpo siente como si te pegasen una hostia", pero asegura que es la clave para activarse y empezar el día con máxima energía.
