Publicada

Hay lugares que parecen diseñados para bajar el ritmo, dejar atrás el estrés y reconectar con la naturaleza.

Uno de ellos es Playa de la Barrosa, un extenso arenal de la costa gaditana donde la diseñadora María Escoté encuentra uno de sus refugios favoritos para descansar.

La creadora nunca ha ocultado su pasión por Cádiz, un destino al que regresa siempre que su agenda se lo permite.

"Disfrutar de Cádiz es siempre un placer, sus playas infinitas, su gastronomía, la simpatía de su gente y sobre todo sus maravillosas puestas de sol hacen que se convierta en uno de mis lugares favoritos", ha compartido en sus redes sociales.

En una de sus últimas escapadas decidió alojarse en el entorno de Sancti Petri, uno de los rincones más exclusivos y naturales de la costa de Chiclana. Desde allí disfrutó de la cercanía de la Playa de la Barrosa, conocida por sus más de 8 kilómetros de costa.

Sus playas destacan por su arena fina y aguas tranquilas, además de por las espectaculares vistas al histórico castillo de Sancti Petri al atardecer.

"Este año he podido hacerlo desde un Paraíso Natural en la Playa de la Barrosa, un lugar lleno de vegetación, cerca del mar, con cientos de nenúfares flotando a mi alrededor, convirtiéndolo en un lugar mágico, lleno de paz y tranquilidad perfecto para conectar con la naturaleza".

La Playa de la Barrosa es una de las más reconocidas del litoral andaluz gracias a la calidad de sus aguas, sus amplios espacios para pasear y un entorno que combina dunas, pinares y zonas protegidas.

Muy cerca se encuentra el antiguo poblado pesquero, desde donde parten embarcaciones para visitar el emblemático castillo situado sobre un islote en plena bahía.

La silueta del castillo de Sancti Petri en la playa de La Barrosa al anochecer. iStock

Además de sus playas, la zona presume de una de las gastronomías más apreciadas del sur de España. El atún rojo de almadraba, los pescados frescos, el marisco y los tradicionales chiringuitos frente al mar convierten cualquier jornada en una experiencia completa.

No es de extrañar que María Escoté haya encontrado aquí uno de sus lugares de desconexión. Entre largos paseos junto al Atlántico, puestas de sol que tiñen el cielo de tonos anaranjados y un paisaje como protagonista, la diseñadora disfruta de un auténtico paraíso.