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El éxito de Juan Dávila sobre los escenarios no es fruto de la casualidad. El humorista , que continúa triunfando con sus espectáculos, mantiene una rutina física y mental muy exigente para soportar el desgaste que supone actuar ante miles de personas noche tras noche.

El cómico también se encuentra en plena promoción de El último mono, su salto a la gran pantalla como protagonista.

"Hago ejercicio, meditación y terapia", confesó en una entrevista para Men's Health, resumiendo así los tres pilares en los que sostiene su bienestar. El madrileño siempre ha estado ligado al deporte, incluso antes de convertirse en uno de los cómicos más populares del país.

"Siempre he hecho deporte, pero ahora me lo he tenido que tomar más en serio para aguantar todos los shows. Juego al fútbol de vez en cuando y hago deporte mínimo 3 veces a la semana. Me gusta la calistenia, el CrossFit... Siempre he estado más o menos en forma desde mi época de policía", explicaba.

Aunque su actividad física es constante, reconoce que en los últimos años ha aumentado la intensidad de sus entrenamientos.

Cartel promocional del show de Juan Dávila Mar de Vigo

Entre giras, viajes y funciones, intenta entrenar por lo menos 4 veces por semana combinando ejercicios de fuerza, trabajo funcional y actividades que mejoren su resistencia física.

Su relación con el deporte viene de lejos. Antes de alcanzar la fama como monologuista también exploró disciplinas artísticas que exigían una gran preparación corporal. Entre ellas destaca su formación como gimnasta aéreo en la Escuela de Circo Charivari de Madrid.

La alimentación también juega un papel importante cuando tiene que subirse al escenario. "Antes de la función como frutos secos y plátano y café para estar activado".

Sin embargo, lo más llamativo es la relación que mantiene con el café. "De hecho el café ya casi no lo tomo, lo suelo guardar para los días de show y que me haga un buen efecto. Si lo hago todos los días no es lo mismo luego cuando llega el show".

De esta manera evita generar tolerancia y consigue que el café le aporte el impulso extra que necesita antes de enfrentarse a varias horas de actuación.