El ritmo frenético de los escenarios, los focos y la constante exposición mediática obligan a las grandes estrellas a buscar vías de escape.
Para Nacho Cano, el genio musical detrás de los himnos de Mecano y de exitosos proyectos teatrales, desconectar no es un simple capricho, es una necesidad vital.
Lejos del sofocante asfalto madrileño y de los titulares que a menudo rodean a su figura, el productor ha encontrado su particular oasis de paz, en el norte de Ibiza, concretamente el municipio de Sant Joan de Labritja.
Aunque a lo largo de su intensa trayectoria el compositor ha residido en metrópolis trepidantes de la talla de Londres, Nueva York, Miami o incluso Calcuta, este enclave cosmopolita y libertario balear se ha convertido cada vez en su lugar en el mundo.
Aquí, rodeado de naturaleza y anonimato, el productor tiene su casa y reparte su existencia entre la isla y Madrid.
Lejos de la imagen estereotipada de una Ibiza centrada exclusivamente en las discotecas, los yates y el lujo ostentoso, la cara norte de la isla ofrece un panorama radicalmente distinto.
Sant Joan de Labritja destaca por ser un territorio que resiste de manera excepcional al turismo de masas, manteniendo intacta su esencia rural y tranquila.
La bahía de Cala de San Vicente, noreste de Ibiza
Se trata de un enclave pintoresco, compuesto por pueblos con pequeñas iglesias blancas donde todavía se oye el ruido de las gallinas. Como es el caso de la iglesia de Sant Miquel de Balansat, una de las más antiguas de Ibiza y construida entre los siglos XIV y XVI.
El valor paisajístico del municipio es incalculable. La residencia del artista se ubica en un entorno privilegiado, flanqueado por densos bosques de pinos, imponentes acantilados y calas desiertas que ofrecen una privacidad absoluta.
Especialmente durante la primavera, cuando la isla despierta de su letargo invernal, el campo pitiuso huele intensamente a pino, a tomillo y a hinojo.
Quienes conocen el día a día del artista en la isla aseguran que lleva una vida plenamente mimetizada con la quietud del lugar.
Iglesia de Sant Miquel de Balansat
La rutina de Cano está profundamente conectada con la salud, el deporte y la naturaleza. Fiel a su férrea disciplina física, el excomponente de Mecano nada habitualmente en estas aguas, lanzándose al mar incluso en los meses de invierno ataviado con un traje de neopreno.
Los días de retiro en Sant Joan de Labritja dan para mucho. Según su propio círculo, es habitual verle andar en bicicleta por los senderos escarpados de la costa, hacer yoga para mantener el equilibrio interior o pasear por el campo junto a sus dos adorables perros, Marco y Polo. Todo ello bajo una sensación de libertad que las grandes ciudades le niegan.
Sin embargo, este refugio no está concebido únicamente para la desconexión total. Cano también utiliza esta guarida balear para trabajar, componer, crear y encontrar la inspiración necesaria para sus próximos espectáculos.
Rodeado del aura magnética de Ibiza y arropado por la tranquilidad del campo, el madrileño ha dado con el rincón perfecto para esquivar los focos y seguir alimentando su incombustible maquinaria creativa.
