Florentino Pérez lo hizo real, ya no puede decirse que en los convocados de la Selección Española para el Mundial no hay ningún jugador del Real Madrid. Marc Cucurella se ha pasado al lado blanco con un fichaje que ha sido de lo más discreto.
El defensa deja al Chelsea y dice adiós a Inglaterra. Ahora su futuro estará a las órdenes de Mourinho. Volverá a su país y, con ello, estará más cerca de sus raíces. Ese rincón al que siempre regresa para refugiarse y encontrar la calma.
Hablamos de Alella, su lugar de nacimiento y pueblo que le vio crecer. Sin ser extremadamente grande de extensión, tiene un carácter propio que se siente en cada paso.
Panorámica bodega Alta Alella, a pocos kilómetros de Barcelona
Con apenas 10.262 habitantes se sitúa en la comarca del Maresme, muy cerca de Barcelona y entre viñedos y el mar. Su casco histórico es idóneo para recorrer sin prisa y descubrir su pasado señorial.
Su núcleo está repleto de antiguas casas señoriales y plazas pintorescas, ya que fue un destino de veraneo para la burguesía francesa, y el conjunto se siente como un itinerario patrimonial coherente, aunque no está oficialmente catalogado como Conjunto Histórico-Artístico.
Uno de sus monumentos más importantes es la iglesia de Sant Feliu, un bonito templo religioso de estilo románico con origen en el siglo X. Su campanario románico, de 20 metros, es uno de los elementos más destacados del edificio.
En su interior conserva un retablo inacabado de Antonio Gaudí, trazado antes de que el arquitecto asumiera la dirección de la Sagrada Familia.
Su casco antiguo también esconde edificios de gran interés como Cals Marqués, de planta poligonal y situado en la entrada del pueblo y rodeado de un gran jardín, Casa Alella o las Escuelas Pías, que reflejan la evolución social y educativa del pueblo.
Alella destaca sobre todo por su producción y tradición vinícola, de ahí su Denominación de Origen, una de las más pequeñas y antiguas de la Península.
Predomina la producción de vinos blancos, elaborados con diversas variedades destacando la apreciada Pansa Blanca. El vino más conocido es el Alella clásico, ligero, aromático y fácil de beber.
Viñedos en Alella
También se elaboran vinos secos, finos, aromáticos y muy sabrosos en boca. Sumado a esto, cuentan con una interesante gama de rosados y tintos hechos con variedades foráneas y locales.
Te recomendamos pasear entre los viñedos, donde podrás disfrutar de la alfombra de viñas que descienden hacia el mar, con las playas del Maresme muy cerca para completar el día con un paseo por la arena.
Hay que aclarar que Alella no tiene playa dentro de su municipio, pero está muy cerca de la costa del Maresme. Las playas más cercanas se encuentran a menos de 41 km y son ideales. Entre las más destacadas se encuentra la Cala Roca Grossa o la Playa de Calella.
Con todo esto, Alella es el refugio perfecto donde Cucurella regresa a aquel niño que jugaba de pequeño por su casco histórico. Un lugar que ofrece un plan completo: enoturismo y catas por la mañana, un paseo por el casco antiguo que termina en la playa.
