Crecer en una de las sagas artísticas más conocidas de España podría haber supuesto una enorme presión para cualquiera. Sin embargo, Elena Furiase siempre ha defendido que el verdadero legado que le ha transmitido su familia son los valores.
Más allá de la fama y los focos, la hija de Lolita Flores asegura que gran parte de su forma de entender la vida procede de las enseñanzas recibidas en casa, especialmente de las mujeres de su familia.
"Para mí, mi madre es un ejemplo, tanto como mujer como profesional, y la admiro mucho", confesó en una entrevista para Magas en EL ESPAÑOL.
Lolita Flores y Elena Furiase, en una imagen de 2016.
Más allá de los éxitos profesionales, Elena destaca valores como la honestidad, el esfuerzo y la autenticidad, cualidades que siempre ha visto reflejadas en su madre.
"Me ha enseñado a ser una mujer honesta, fiel a sus principios, trabajadora, madre... Todo lo que la sociedad exige a las mujeres y además sonreír".
La intérprete reconoce que las enseñanzas familiares nunca llegaron en forma de grandes discursos ni de consejos preparados. Más bien se ha construido a través de conversaciones cotidianas y de observar el ejemplo de quienes la rodeaban.
"No me da ningún consejo formal, solo son charlas de madre a hija en las que muchas veces yo le doy voz a ella y, de pronto, ella me ilumina a mí también. No podría resumirlo en una frase concreta", revela en la entrevista.
De hecho, Elena asegura que gran parte de su personalidad se ha forjado observando a las mujeres de su entorno familiar, mujeres fuertes e independientes que siempre tomaron sus propias decisiones. "Las mujeres de mi familia siempre han hecho lo que les ha dado la gana".
Una filosofía que considera una de las mayores herencias recibidas. "He aprendido sobre todo de las mujeres de mi familia. Somos mujeres que no nos hemos achantado ante nada ni ante nadie, y ese ha sido siempre el ejemplo que me han dado, sin sentarse a darme lecciones".
"He visto a las mujeres de mi casa siendo trabajadoras, madres, parejas, amigas, hermanas, primas... mujeres que han hecho realmente lo que les ha dado la gana [...] Eso es lo que he aprendido", explicó en el encuentro con EL ESPAÑOL.
Pero si de su madre heredó el carácter más espontáneo y decidido, también reconoce que una parte importante de su forma de ser procede de su padre, Guillermo Furiase.
"De mi padre he heredado la templanza y la paciencia y de mi madre el desparpajo. Estoy muy bien repartida", recoge el periódico Ideal.
Esa combinación entre serenidad y carácter ha acompañado a Elena durante toda su trayectoria profesional. Una carrera que ha construido paso a paso, alejándose de comparaciones y demostrando que, más allá del apellido que lleva, posee una identidad propia.
