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Hablar de Paloma Lago es hacerlo de uno de los rostros más icónicos de la televisión y de la moda española de los años 90.

Elegante, discreta y profundamente ligada a Galicia, la presentadora siempre ha mantenido una relación muy especial con el mar y con su tierra natal, especialmente en los momentos más complicados de su vida.

Y precisamente ahora, en medio de una etapa especialmente delicada marcada por la exposición mediática y el complicado proceso judicial que ha atravesado durante el último año, hay un lugar al que Paloma siempre regresa para alejarse del ruido: la playa de Santa Comba.

Paloma Lago en los Greenwalk Awards, el pasado 25 de octubre, en Vigo. Sofía García

La modelo ha roto recientemente su silencio después de más de un año apartada prácticamente de los medios tras la denuncia por presunta agresión contra el exconselleiro Alfonso Villares.

"Ya no tengo que callar más", confesó en sus primeras declaraciones públicas tras conocerse el sobreseimiento provisional de la causa.

Durante todo este tiempo, Galicia se ha convertido en su gran refugio emocional. Especialmente Ferrol y la costa gallega, lugares donde siempre encuentra tranquilidad lejos de la presión mediática.

Entre todos esos rincones, Santa Comba ocupa un lugar muy especial para la presentadora. Situada en la parroquia de Covas, esta playa destaca por sus aproximadamente 1,5 kilómetros de longitud, su arena dorada, el agua cristalina y un entorno prácticamente salvaje.

Uno de los elementos más característicos del lugar es su pequeña ermita, una histórica capilla de origen medieval vinculada al siglo XII que convierte la playa en uno de los paisajes más reconocibles. Se sitúa sobre una pequeña isla rocosa accesible solo con marea baja.

No es casualidad que Paloma haya compartido en numerosas ocasiones imágenes desde este rincón gallego en sus redes sociales. De hecho, hace un tiempo la modelo publicó un vídeo grabado entre las olas y las rocas de Santa Comba.

Playas como esta destacan por su ambiente completamente virgen y por una belleza muy distinta a la de las grandes costas mediterráneas. Sus aguas son azules, intensamente transparentes y limpias, aunque también mucho más frías y bravas que en otras partes de España.

Precisamente ese fuerte oleaje y el viento constante convierten estas playas en uno de los lugares favoritos para surfistas y amantes del mar abierto, como Paloma Lago.

Bien es sabido que esta sensación de calma y libertad al mismo tiempo parece haberse envuelto en su nueva etapa personal. La presentadora sigue refugiándose en esos paisajes que le transmiten la más pura estabilidad.