Lejos del bullicio de la Gran Vía madrileña y de los focos del teatro, Marcos Martínez 'Grison' encuentra su paz. Este es el paraíso mallorquín que ha conquistado al beatboxer más famoso de la televisión.
Cada noche, su guitarra y su inconfundible sentido del humor marcan el ritmo de uno de los late night más exitosos de la televisión. Grison proyecta una imagen canalla, relajada y con un innegable aire surfero.
Una estética que no es ninguna pose, sino un fiel reflejo de su estilo de vida cuando las cámaras se apagan.
Para desconectar de la trepidante rutina televisiva y del asfalto de Madrid, el músico no busca resorts de lujo ni destinos masificados con zonas VIP. Su verdadero refugio personal se esconde en las Islas Baleares, concretamente en un pequeño y mágico rincón del sur de Mallorca, la playa de Ses Covetes.
Perteneciente al municipio de Campos, Ses Covetes es un enclave costero minúsculo que sirve de puente natural entre la localidad de Sa Ràpita y el archiconocido arenal virgen de Es Trenc.
Este rincón es un auténtico salvavidas para quienes huyen del turismo de pulsera y buscan la esencia mediterránea en su estado más puro.
Sus apenas 300 metros de longitud esconden un paraíso de arena blanca y fina, bañada por unas aguas cristalinas que nada tienen que envidiar a las postales del Caribe.
Playa de Ses Covetes
Gracias a las extensas praderas de posidonia oceánica, el mar aquí adquiere un tono turquesa hipnótico. Al estar catalogada como Área Natural de Especial Interés, el entorno se mantiene protegido de la voracidad urbanística.
El núcleo urbano de Ses Covetes es, en sí mismo, una rareza encantadora en el mapa turístico actual. Lejos de las grandes construcciones de hormigón, el paisaje lo dominan pequeñas viviendas de veraneo y casas bajas de arquitectura tradicional mallorquina.
Durante los meses de invierno, la población residente es prácticamente testimonial, una quietud que se transforma en verano sin perder su esencia rural.
No es casualidad que Grison elija este lugar para recargar pilas. Ses Covetes respira un ambiente relajado, alternativo y muy bohemio, que encaja a la perfección con la personalidad del madrileño.
Aquí el lujo se mide en poder caminar descalzo por la orilla al atardecer. La zona es famosa por albergar chiringuitos míticos escondidos entre los pinos, donde la música en directo, las luces de colores y el ambiente chill out son los protagonistas absolutos cuando cae el sol.
Si hay algo que justifica la visita a este rincón mallorquín son sus arroces. Degustar un buen arroz ciego de marisco, arroz negro o un meloso de bogavante a escasos metros de la orilla es casi una religión para los habituales. Un entorno donde un músico de su talla puede pasar desapercibido, camuflado entre tablas de paddle surf y cervezas frías en la arena.
Playa de Ses Covetes
Para el compañero de fatigas de David Broncano, los días de descanso en Ses Covetes son casi un ritual de desintoxicación. Atrás quedan las bromas virales, las multitudes y la presión de reventar las audiencias diarias.
En este pequeño rincón mallorquín donde el tiempo parece detenerse, Grison cambia los acordes eléctricos por el sonido del oleaje. Un retiro paradisíaco, salvaje y auténtico, que se ha convertido en su secreto mejor guardado para volver a la pantalla con la energía inagotable que le caracteriza.
