Llega el verano y, con este, las largas caminatas acompañadas de un helado por el paseo marítimo. En familia, solo o con tus amigos divisas aguas cristalinas, donde el mar no tiene final y uno se siente libre como el viento.
A lo largo de 13 kilómetros la arena brilla y toda preocupación se esfuma, solo importa el sol impregnado en cada poro de tu piel. A lo lejos divisas un faro que se siente como una meta al llegar y te recuerda que no has perdido el norte.
El trayecto invita a caminar despacio, a detenerse en cada playa, a mirar al mar y a sentir cómo la ciudad se abre al Atlántico sin prisa, como si el tiempo se hubiera detenido entre el ruido de las olas y el susurro del viento.
Vista del paseo marítimo de La Coruña.
En este recorrido, las playas se suceden como escenas de una misma historia: unas largas y abiertas, otras más recogidas y resguardadas; arenas finas y blancas, tramos de roca...
Así se presenta el paseo marítimo de A Coruña, la gran obra urbana que transformó la fachada costera de la ciudad. Desde su primer tramo, inaugurado en 1992, hasta la finalización del recorrido en 2011, se ha convertido en el espacio más emblemático para recorrer a pie.
Andar por este lugar es una sucesión de playas urbanas, atardeceres inolvidables y paisajes que mezclan la naturaleza salvaje con la intervención humana.
Durante décadas, A Coruña vivió con buena parte de su costa lejos de la vida urbana, como si el mar fuera un lugar ajeno a su identidad. No fue hasta la colocación de la primera piedra en 1990 y su inauguración dos años más tarde cuando realmente los coruñeses empezaron a disfrutar del mar.
Playa de Riazor y paseo marítimo de A Coruña
El paseo se plantea como la columna vertebral de A Coruña conectando playas, monumentos y barrios en un recorrido continuo que, con el paso de los años, se ha convertido en el más largo de Europa.
Sus dos playas más famosas son las de Riazor y Orzán, playas urbanas abiertas al Atlántico, con arena dorada y un oleaje que las hace ideales tanto para el baño como para el surf.
Vista aérea de la zona de As Lagoas antes de la construcción del Paseo Marítimo
Más allá de ellas, aparecen playas como As Lapas, San Amaro o zonas más resguardadas junto a la península de la Torre de Hércules, con un paisaje más rocoso y ambiente más íntimo.
El gran hito es su Torre de Hércules, una fortificación romana considerada el faro más antiguo del mundo. Su construcción se sitúa en el siglo I d. C. y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Siglos después, sigue cumpliendo su función original.
Torre de Hércules
Caminar hacia este faro es recorrer un paisaje donde se superpone el legado romano, la tradición marinera y la ciudad contemporánea. Su tramo final se siente como un cierre solemne: el mar, la piedra y la luz del faro.
Caminar por el paseo marítimo es experimentar la ciudad con todos los sentidos. El olor a sal y a mar, el sonido de las olas estrellándose contra la roca, el tacto de la arena bajo los pies, la sensación de viento en la cara...
