A sus 90 años, consagrada como la gran dama de la escena española y una de las actrices más respetadas de nuestro país, Lola Herrera sabe muy bien cómo y dónde encontrar la paz.
Lejos de los focos mediáticos, de las interminables giras de teatro que han marcado su vida y del ruidoso asfalto de la capital madrileña, la intérprete vallisoletana tiene claro cuál es su rincón para desconectar del mundo. Un enclave donde el reloj parece detenerse.
Hablamos de Alange, un pintoresco municipio pacense de apenas 1.800 habitantes que atesora un patrimonio histórico incalculable.
Ubicado a tan solo 20 kilómetros de Mérida, este pueblo extremeño ofrece la privacidad absoluta que anhela la actriz.
Tal es su magnetismo y la seguridad que le transmite, que fue el enclave elegido para grabar su aclamada aparición en el programa Lo de Évole.
Fue allí, paseando por este rincón de España vaciada, donde Lola Herrera se sentó con Jordi Évole para regalarnos una de sus charlas más sinceras y descarnadas.
Con la calma que otorga su refugio personal de fondo, la intérprete no se dejó nada en el tintero. Analizó sin filtros la televisión actual y hasta se pronunció sobre su apoyo incondicional a Pedro Sánchez.
Un escenario inmejorable para una confesión a corazón abierto. El principal reclamo de este destino y el motivo por el que enamoró a la actriz, es su legendario complejo termal.
Las Termas de Alange, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto al conjunto arqueológico emeritense, no son un balneario cualquiera.
Piscina de las termas romanas de Alange, que forman parte del conjunto monumental de Mérida.
Originarias de la época del emperador Trajano, conservan intactas sus dos espectaculares cámaras circulares techadas con bóvedas semiesféricas.
Sumergirse en estas piscinas romanas es hacer un viaje directo al pasado. Las aguas del manantial están consideradas un tesoro desde la Antigüedad por sus potentes propiedades terapéuticas.
Un bálsamo rejuvenecedor y natural, idóneo para una artista incombustible que ha dejado su voz sobre las tablas durante más de seis décadas.
Pero Alange no es solo aguas curativas. Coronando el Cerro de la Culebra, el municipio está custodiado por un majestuoso castillo medieval del siglo IX.
Levantado originariamente durante la dominación árabe, sus ruinas regalan hoy la mejor estampa de toda la comarca.
Lola Herrera, ejemplo a seguir
Desde su torre del homenaje la panorámica corta la respiración. A sus pies se despliega el embalse de Alange, una enorme masa de agua dulce que los lugareños consideran su particular mar de interior.
Sus tranquilas orillas se han convertido en el plató perfecto para paseos al atardecer y largas reflexiones vitales, como bien captaron de La Sexta.
Para Lola Herrera, el verdadero lujo no reside en grandes excentricidades, sino en el anonimato y el trato cercano sin el acoso de los paparazzis.
Un refugio sagrado que permite a la inolvidable Carmen Sotillo disfrutar de un retiro sosegado, demostrando que los verdaderos países se encuentran a veces a un simple golpe de volante.
