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Mario Vaquerizo, el carismático cantante de Nancys Rubias, mánager y colaborador televisivo, ha construido un patrimonio que supera los focos y los realities. Lejos de depender solo de su presencia en pantalla, su visión como inversor ha dado frutos en el sector inmobiliario, donde acumula propiedades valoradas en varios millones de euros.

Su estrategia de inversión de la mano de Alaska, su mujer, comenzó hace más de dos décadas y se centra en el corazón de Madrid, su amada ciudad. Esto no es más que un claro ejemplo del olfato excepcional para el ladrillo que él mismo defiende públicamente. "Creo en el ladrillo", expresó firmemente en el podcast de Vicky Martín Berrocal.

Y no es para menos, los números le dan la razón. Su conjunto de inmuebles no solo asegura rentas estables, sino una jubilación holgada.

Mario Vaquerizo y Alaska en los Premios Fearless. Gtres

Todo gira en torno a un emblemático edificio de 1900 en la Gran Vía madrileña, con cinco plantas y doce inmuebles en total, incluidos trasteros y locales comerciales. Aquí la pareja ha adquirido varias propiedades como la icónica Casa Rosa y la Casa Azul. Se trata de un dúplex que la pareja planea convertir en hotel.

A ello se suma un ático de 200 metros cuadrados y un chalé de casi 2.000 metros cuadrados con piscina y jacuzzi en Boadilla del Monte.

El propio Vaquerizo ha llegado a declarar que posee seis casas en la Gran Vía y que no se arrepiente de decirlo porque "es lo que quería desde pequeño", afirmó en el citado podcast.

En su visita al programa Y ahora Sonsoles fue aún más claro: "Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas".

Y añadió sin ambages: "Que nadie venga aquí a decirme que si hago por el capitalismo. Soy capitalista. Me encanta la propiedad privada y me encanta que con mi esfuerzo y mi trabajo pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera".

La ubicación de sus inmuebles no es casual, Gran Vía es sinónimo de prestigio y rentabilidad. En total, el patrimonio conjunto de la pareja se estima en más de cinco millones de euros. Una cifra que no esconde y que, lejos de incomodarle, reivindica con naturalidad.

Mario Vaquerizo y Alaska, en ARCO. Gtres

Respecto a su tesorería líquida, ronda los 200.000-220.000 euros, según informes del 2022, pero el verdadero motor son sus actividades empresariales. La sociedad ligada a Fangoria facturó más de dos millones de euros en el último ejercicio conocido, gracias a conciertos, derechos de autor y colaboraciones.

Mario ha capitalizado su imagen pública, de colaborador en radio y televisión a manager de grupos para reinvertir ganancias en ladrillo. Esta diversificación, sumada a la de Alaska, crea un ecosistema financiero sólido.