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El tiempo avanza sin descanso para todos, pero hay lugares donde parece detenerse. En Castrillo de Polvazares, la piedra y la madera conservan intactas una estampa anclada en el siglo XVIII, como si los siglos apenas hubieran rozado sus muros.

Aquí, la pausa se convierte en forma de vida. Las calles empedradas, las casas que resisten al paso del tiempo y el silencio casi intacto crean un museo al aire libre donde cada rincón invita a contemplar sin prisa.

Y aunque todo parece un decorado de otra época, hay vida entre sus fachadas. Pese a que es un pueblo muy pequeño, con tan solo 97 habitantes, es uno de los más emblemáticos.

Situado en la provincia de León, conserva un minúsculo, pero muy fotogénico núcleo medieval, hoy reconocido como Conjunto Histórico-Artístico e integrado en la ruta del Camino de Santiago Francés, lo que lo reconoce como Patrimonio de la Humanidad.

Castrillo de Polvazares, que pertenece al municipio de Astorga, en sus inicios fue un poblado de arrieros maragatos, comerciantes que transportaban vino, pescado y otros productos entre el norte de España y el interior.

Qué ver y hacer

Construido en un solo plano, al recorrer su casco histórico podrás divisar sus calles empedradas y una plaza calle principal, la Calle Real, como eje vertebral.

Sus casas son arrieras de piedra con grandes portones de arco para el paso de carros, ventanas blancas y portones en colores vivos como azul, verde o rojo que le dan un aire casi de cuento.

También puede visitarse su iglesia parroquial de Santa María Magdalena, de estilo barroco del siglo XVIII, o caminar por el Camino de Santiago.

Destaca también el puente viejo sobre el río Jerga. Sirve de acceso tradicional al pueblo y suele datarse en el siglo XVIII, aunque su origen podría ser más antiguo.

Es un puente de mampostería que funcionaba como entrada al casco histórico y como paso del Camino de Santiago.

Como gran curiosidad de este lugar, el Castrillo actual no es el original. El pueblo antiguo fue destruido por una enorme riada en el siglo XVI y, posteriormente, se reubicó y reconstruyó en el lugar que hoy se asienta.