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En una exclusiva urbanización de Boadilla del Monte, al oeste de Madrid, David Bustamante (43 años) ha encontrado algo más que una simple vivienda: un refugio luminoso y rodeado de verde donde equilibrar giras, focos y vida familiar.

Lejos del bullicio del centro, el cantante vive en un chalet de 287 metros cuadrados repartidos en tres plantas, diseñado para exprimir al máximo la luz natural y la sensación de calma. El inmueble tiene un valor de mercado de aproximadamente 600.000 euros.

El corazón de la casa es un enorme salón de estilo contemporáneo, presidido por un gran sofá gris y decorado en tonos neutros y blancos que multiplican la claridad.

Aquí, las líneas rectas, los muebles funcionales y los detalles discretos sustituyen al barroquismo: nada sobra, todo suma a una atmósfera ordeanda y muy vivible.

Es el tipo de salón en el que imaginas tardes de películas con su hija, reuniones con amigos y noches tranquilas tras un concierto intenso.

La cocina sigue la misma línea: moderna, amplia y muy práctica, pensanda tanto para el día a día como para improvisar una cena con invitados sin sentirse encajonado.

Superficies despejadas, colores claros y almacenaje bien resuelto crean un espacio en el que se nota que se vive, pero sin renunciar a la estética.

David Bustamante y su pareja, Yana Olina, en la piscina de casa

El conjunto se remata con un comedor protagonizado por una gran mesa extensible, que invita a largas sobremesas más que a comidas fugaces.

En la zona privada, la casa cuenta con cinco dormitorios y cuatro baños, una distribución generosa para una familia que necesita intimidad, pero también espacio para recibir.

Uno de los rincones más codiciados es el vestidor, repleto de armarios, que habla tanto de un fondo de armario extenso como de la necesidad de orden de alguien acostumbrado a cambios de look constantes.

En los baños, el discurso se mantiene: líneas sencillas, materiales actuales y un interiorismo que busca más la sensación de hotel boutique que de casa recargada.

Sin embargo, el gran tesoro de esta vivienda está al cruzar la puerta del salón: un jardín privado con una piscina de diseño moderno que podría pertenecer a un pequeño resort.

El agua, el césped y la privacidad de la urbanización convierten este espacio exterior en un auténtico oasis donde entrenar, tomar el sol o, sencillamente, desaparecer del ruido.

A esto se suma que el complejo residencial cuenta con gimnasio y pista de pádel, un plus para un artista que en los últimos años ha transformado por completo su físico y presume de una rutina mucho más saludable.

Vivir en Boadilla del Monte se ha convertido en sinónimo de exclusividad y calidad de vida, algo que explica por qué tantos rostros conocidos eligen este enclave.

El hogar de Bustamante

Calles arboladas, urbanizaciones privadas, zonas verdes y un ambiente familiar permiten a perfiles mediáticos como Bustamante moverse con más discreción que en otros puntos de la capital.

Todo ello en un municipio donde el precio del metro cuadrado supera los 3.700 euros, cifra que sube todavía más en las urbanizaciones más demandadas.

Para Bustamante, que dejó atrás su modesto piso de San Vicente de la Barquera para convertirse en uno de los cantantes más populares del país, esta casa en Boadilla del Monte simboliza también un viaje personal.

Del pequeño cuarto de su infancia, con cama abatible y muebles sencillos, a un chalet moderno con piscina y vestidor de estrella, la vivienda refleja una historia de esfuerzo, éxito y necesidad de normalidad detrás del personaje público.

Una mezcla de hogar real y sueño cumplido que, vista desde fuera, encaja a la perfección con la nueva etapa vital del artista.