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Los hijos son el resultado de la mezcla de los genes heredados de los padres y los comportamientos adquiridos que observan en el entorno familiar. Lo primero no se puede cambiar, pero lo segundo sí por mucho que la historia se empeñe en mostrar patrones que se repiten.

Charlie Sheen (60 años) protagonizó uno de los casos más públicos de abuso de drogas y alcohol en Hollywood, con múltiples recaídas. Su padre, Martin Sheen habló de sus propios problemas con el alcohol y de su paso por programas de rehabilitación.

Carrie Fisher (60), la famosa Princesa Leia en Star Wars, también contó abiertamente sus adicciones a la cocaína y a las pastillas, y reveló una larga historia familiar con sustancias. Su padre, Eddie Fisher, consumía drogas delante de sus hijos, y su madre, Debbie Reynolds, tuvo problemas con los calmantes y el tabaco.

La familia Barrymore no se queda atrás. El abuelo de Drew Barrymore (50), John Barrymore, tuvo graves problemas con el alcohol; su hijo John Drew también arrastró adicciones, y Drew empezó a consumir alcohol y drogas siendo casi una niña.

La ciencia explica que la expresión “de tal palo, tal astilla” es solamente una verdad a medias: hay cierta predisposición hereditaria a ciertas conductas pero nunca es un destino asegurado. Se puede romper esa cadena generacional.

Dibujo de Marius Borg en el juicio. Getty Images

No ha sido este tampoco el caso de Marius Borg (29), el primogénito de la princesa Mette-Marit (52) que este martes, 2 de febrero, se ha sentado en el banquillo de los acusados para enfrentarse a 38 delitos, entre los que cuatro presuntas violaciones a diferentes mujeres son los más graves.

También entre los cargos hay amenazas de muerte, maltrato físico y psicológico, transporte de drogas e infracciones de tráfico. Una lista extensa de delitos y atropellos que el joven, aunque sin intentar justificarlo, ha querido que se entendieran desde un contexto de consumo de alcohol y drogas.

Su historia ha hecho que el nombre de su padre, Morten Borg, y sobre todo su turbulento pasado, haya regresado con fuerza a la actualidad. Es exconvicto y como Marius tuvo una adolescencia marcada por los excesos.

Detención por drogas

Para comprender quién es Morten Borg hay que viajar al Oslo de comienzos de los años 90, cuando la capital noruega vivía el auge de la música electrónica y una vida nocturna intensa, regada por alcohol y las drogas.

El padre de Marius se movía entonces en ese ambiente como DJ y era uno de los rostros habituales de discotecas y las fiestas. Es en este entorno donde conoce a una entonces joven Mette‑Marit Tjessem Høiby, que por aquel entonces trabajaba como camarera en uno de esos populares locales de ocio nocturno.

Morten Borg en una imagen de archivo. GTRES

Años más tarde, la futura princesa heredera describiría esa etapa como una juventud “desenfrenada”, marcada por malas compañías y decisiones de las que terminaría arrepintiéndose públicamente, justo antes de su boda con el príncipe Haakon de Noruega (52).

La relación sentimental entre Morten Borg y Mette‑Marit fue, según coinciden las crónicas, breve y complicada. Se enmarcó en un entorno dominado por fiestas, consumo de drogas y una escasa sensación de límites. De esa historia nació, en 1997, Marius Borg Høiby.

Antes, uno de los episodios más citados en la vida de Morten Borg es su detención en 1991 por posesión de cocaína, un caso que, según distintas fuentes, desembocó en una condena de prisión. No fue la única vez. El padre de Marius habría cumplido condena en dos ocasiones más, de nuevo por delitos relacionados con drogas, concretamente por la posesión, compra y venta de cocaína.

La princesa Mette-Marit junto a su primogénito. GTRES

Casualmente, de todos los delitos que se le atribuyen al hijastro de Haakon de Noruega, el que reconoce sin pudor es el de haber transportado 3,5 kilos de cocaína de un punto a otro.

Con el paso de los años, Morten Borg comenzó a alejarse del circuito nocturno. Después de su ruptura con Mette‑Marit, Morten Borg rehízo su vida sentimental. En 2004 contrajo matrimonio con Céline Maktabi, heredera de un próspero negocio de alfombras, con quien tuvo a su segundo hijo, Lucas. El matrimonio terminó en divorcio en 2019.

Hoy Morten Borg, reconvertido en un analista financiero, lleva una vida discreta y alejada del ruido mediático. Mantiene una buena relación con su hijo Marius, al que apoya en la sombra.