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Se levanta cuando muchos aún están dormidos. Miguel Bosé (69 años) ha confesado que su día empieza sobre las 5:30 de la mañana, sin despertador, un hábito que mantiene desde hace años y que se acentuó cuando fue padre.

A esa hora, mientras la casa sigue en silencio, organiza el día, revisa lo que necesitan sus hijos y se reserva un rato de calma antes de que el mundo se ponga en marcha.

"Lo tengo muy bien agendado. Me levanto a las 5:30 de la mañana sin necesidad de despertador. Y a partir de ahí empiezo las labores cotidianas: niños, familia, oficina, compra.. y hasta las 22 horas no paro", afirmó en una entrevista en El País.

Ese madrugón no es un capricho, forma parte de una filosofía de vida en la que disciplina, salud y autocuidado se han convertido en su tabla de salvación tras una época de excesos.

"Si la semana tiene siete días, entrego cinco o seis a Bosé. Pero hay un día que lo reservo solo para mí. Para Miguel. Ha sido una regla sagrada que he seguido siempre y, gracias a ella, me he salvado", explicó el cantante.

Él mismo ha reconocido que llegó a un punto límite con las sustancias y el alcohol y que tuvo que dar un giro radical.

"Adelgazar no es cuestión de recetas, sino de autoestima", dejó escrito en el prólogo del libro Equilibra tu peso, equilibra tu vida, donde explica cómo decidió ponerse en manos de la medicina ayurvédica para recuperar su cuerpo. Con esa dieta, llegó a perder 22 kilos en siete meses.

Su forma de comer hoy no es una moda, sino casi una obligación médica. Bosé es celíaco, intolerante a la lactosa y tiene problemas también con alimentos como el huevo, por lo que está obligado a revisar al detalle cada etiqueta.

Eso significa cero gluten (trigo, cebada, centeno, espelta...) y un control extremo de cualquier lácteo o producto que pueda sentarle mal.

Sobre esa base, incorporó la dieta ayurvédica, un sistema de alimentación de origen indio que busca el equilibrio entre cuerpo y mente ajustando los alimentos a cada tipo de persona, los famosos doshas.

En su caso, el cambio fue radical: eliminó carnes, pescados, huevos y alcohol, y se centró en verduras, frutas, cereales y legumbres muy concretas, cocinadas de forma sencilla y con especias como cúrcuma o jengibre.

La rutina de Bosé

El propio artista llegó a dedicar una canción a esta etapa, Ayurvédico, donde juega con la idea de la comida como medicina cotidiana.

Detrás del estribillo pegadizo hay un mensaje claro, su juventud aparente no viene de un truco milagroso, sino de una reeducación completa de su relación con la comida.

Empezar el día tan pronto le permite encajar una rutina muy estricta. Bosé ha contado que aprovecha las primeras horas de la mañana para organizar la jornada familiar y de trabajo, cuando la cabeza está más despejada y las distracciones aún no han llegado.

La filosofía ayurvédica que sigue recomienda también evitar cenas copiosas y tardías y acostarse pronto, algo que el cantante ha incorporado para dormir mejor y mantener el peso a raya.

Nada de comidas pesadas de madrugada ni de improvisar con lo primero que haya en la nevera, su dieta se planifica, se cocina con calma y se ajusta a lo que su cuerpo tolera.

Hoy, Miguel Bosé se mantiene en forma gracias a una combinación de madrugones, alimentación medida al milímetro y una idea muy clara: no hay longevidad sin responsabilidad.