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A sus 51 años, Mario Vaquerizo presume de estar "mejor que nunca" y no es solo cuestión de genética: detrás hay una rutina bastante más disciplinada de lo que aparenta su personaje televisivo.

El líder de las Nancys Rubias se cuida con horarios de madrugón, gimnasio diario, una alimentación muy controlada... y una defensa apasionada de la cerveza y la proteína animal.

"Me levanto a las seis y media y, antes de ir al gimnasio, tomo un café doble muy cargado con una gota de leche. Un zumo de naranja y una loncha de pavo", afirmó en una entrevista en XL Semanal.

Él mismo se define como "muy duro y exigente" consigo mismo, alguien que necesita estructura para funcionar.

En otra entrevista le describen como "ordenado, de mentalidad muy germánica", que duerme sus 7-8 horas, madruga y convierte el deporte en rutina diaria.

Ese orden no le impide trabajar a un ritmo alto: se considera una auténtica "working girl", encantado de encadenar proyectos cuando le apasionan.

"Con eso de que me encanta lo que hago, las obligaciones no entienden de horario", confiesa, dejando claro que el descanso está cuidado, pero que el trabajo sigue marcando su vida.

No, no hago un papel! ¡Soy así siempre! Un despropósito, en televisión y en casa", dice cuando le preguntan si hay un personaje detrás de Mario Vaquerizo.

Pero ese "despropósito" convive con alguien muy metódico: reza todas las noches, se describe como competitivo ("me gusta ser el primero en todo") y reconoce que es muy exigente consigo mismo.

También asegura que vive en "una constante autorreafirmación", despertándose cada día pensando "qué a gusto estoy".

A nivel físico, cuida incluso los detalles más visibles: "Con las primeras canas, dejé de teñirme", cuenta sobre su melena, a la que mima con productos específicos a diario.

La rutina de Vaquerizo

Se toma muy en serio la imagen, pero insiste en que no es un ejercicio de pose, sino parte de su forma de estar en el mundo.

En alimentación, su filosofía es clara. Huye de las dietas extremas y de prohibírselo todo. Ha explicado que tiende "al despropósito" y que, si no se pusiera normas, acabaría comiendo sin control, así que apuesta por "comer poquito, pero de todo".

Controla grasas y procesados, pero se permite caprichos muy suyos: torreznos cuando viaja, una buena comida tradicional y, por supuesto, cerveza.

"Yo vuelvo del gimnasio, me ducho y lo primero que hago a las 12 de la mañana es tomarme una cerveza con un aperitivo", explicó el artista en una entrevista en Metrópoli.

No esconde que cree en la proteína, sobre todo la de origen animal, como aliada para el cerebro y la energía.

Respeta otras opciones, pero confiesa que él no renunciaría a la carne porque siente que le ayuda a estar más concentrado.

Entre madrugones, disciplina alimentaria y cañas bien disfrutadas, Mario Vaquerizo ha encontrado una fórmula muy personal: cuidarse lo justo para rendir al máximo... sin dejar de ser, las 24 horas, exactamente quien dice que es.