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Antonio Banderas (65 años) ya no vive pendiente de Hollywood, vive pendiente de su corazón. Desde el infarto que sufrió en 2017, el actor malagueño ha convertido el cuidado personal en su gran proyecto personal: correr, dormir bien, comer mejor y bajar el ruido mental.

Banderas ha contado en varias entrevistas que su vida se ha llenado de rutina y calma y que eso le ha salvado.

"Me levanto a las 6.00 de la mañana y algunos días, incluso más temprano. Duermo poco, por lo que con cuatro o cinco horas y media tengo suficiente", explicó en una entrevista en Harper's Bazaar.

El actor reveló que siempre hace deporte antes de desayunar: "Pesas, correr y después un rato de yoga, lo que me lleva casi dos horas":

"Solo desayuno una taza de té", confesó sobre su opción favorita para la primera comida del día.

Luego, su jornada se divide entre rodajes, el teatro y su vida en Málaga, pero siempre con una máxima que repite: "El corazón me dijo que bajara el ritmo y yo le he hecho caso".

El pilar de su nueva vida es el ejercicio regular, especialmente correr. "Corro unos 10 kilómetros cada dos o tres días para sentirme en forma y darle salud a mi corazón", confesó, subrayando que no lo hace por estética sino por supervivencia.

Completa esa base con entretenimiento moderado de fuerza, movilidad y caminatas, lejos de la obsesión por el gimnasio de otros famosos.

Banderas habla ahora de cuatro pilares: dormir bien, evitar el estrés, comer con inteligencia y entrenar de forma constante.

"He aprendido a soltar preocupaciones que no tenían sentido y a vivir con más gratitud. Lo importante es mantener la calma", ha asegurado al explicar su nueva filosofía.

Su alimentación se ha ido acercando a una versión muy estricta de la dieta mediterránea.

Después del infarto redujo la carne roja y apostó por una dieta más ligera, basada en pescado, verduras, legumbres y alimentos frescos de calidad.

Él mismo reconoce que el cambio fue radical: "Ese fue uno de los mejores regalos que me dejó el susto del corazón. Lo que no era importante dejó de tener sentido".

Su menú diario gira en torno a platos que podrían salir de cualquier cocina de Málaga: pescado a la plancha, ensaladas abundantes, algo de arroz o legumbres y muy pocos ultraprocesados.

No renuncia del todo a los placeres. El actor ha defendido la importancia de la "buena comida y buen sueño" pero los mide con lupa.

La rutina de Banderas

Banderas no se cansa de repetir que el infarto le puso gafas nuevas para mirar la vida.

"Fue como ponerme unas gafas y ver qué era realmente importante", afirmó al recordar aquel día en el que tuvo que ser ingresado y acabó con tres stents en las arterias.

Desde entonces dejó de fumar, ajustó su agenda y se quedó solo con lo que le hace bien: su oficio, su familia, su ciudad y una salud cuidada al detalle.

La fórmula que ha construido a los 60 y tantos es simple pero poderosa: levantarse sobre las 8.00, dormir unas 7 horas, correr, comer limpio y vivir más despacio.

Un plan tan reconocible como aspiracional que explica por qué, hoy, Antonio Banderas interesa tanto como sus propias películas.