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Víctor Manuel, a sus cerca de 80 años, se cuida con una disciplina tranquila pero muy constante, en la que manda un desayuno "insólito", muchos paseos y una vida activa que le permite seguir encima del escenario sin perder fondo físico.

En sus entrevistas repite que no ha fumado nunca, que come con moderación y que los conciertos solo peligran "si un día el cuerpo ya no aguanta físicamente".

El cantante asturiano ha contado que su desayuno ideal no es precisamente ligero ni dulce y que siempre lo prefiere en casa.

"Mi desayuno más sabroso es pan recién horneado con jamón o salmón, sardinas de Güeyu Mar, mejillones, bonito en escabeche...", explicaba, dejando claro que arranca el día con una auténtica degustación de omega-3.

De esta manera, evita desayunos azucarados y prefiere producto de mucha calidad, algo que relaciona con su energía y su resistencia en los conciertos.

El artista también reconoce que come muy poca carne, bebe agua con regularidad y vigila su nutrición, lo que encaja con una dieta mediterránea muy cuidada.

Lejos de la imagen del veterano sedentario, Víctor Manuel mantiene una rutina diaria donde el movimiento es obligatorio.

El cantante ha contado que suele caminar varios kilómetros al día y que entrena en el gimnasio con un entrenador personal para aguantar mejor las giras: "Siempre camino una hora al día".

"Por la mañana, a primera hora, me gusta dar un paseo por el Jardín Botánico de Madrid, donde voy a menudo, o alargar el camino y acercarme al parque del Retiro. A la vuelta, cocino para la familia", confesó sobre su rutina.

Sobre su mejor secreto para cuidarse, el de Mieres (Asturias) lo tiene claro: "Camino siempre que puedo por ciudades y en el campo. La gran desconocida, a solo 20 minutos de Madrid, es la dehesa de Moncalvillo, en San Agustín de Guadalix".

Hace años jugaba al fútbol con frecuencia, pero ha ido dejando ese hábito por la edad y para evitar lesiones innecesarias.

La rutina de Víctor Manuel

Sobre su futuro en los escenarios, lo tiene claro: "Puede bajarme del escenario una enfermedad o no aguantar físicamente un concierto. Pero estoy bien y me cuido", confesó en una reciente entrevista.

La preocupación de Víctor Manuel no se limita a la báscula o al gimnasio, también mima la piel y, sobre todo, la voz, su herramienta de trabajo.

El artista utiliza cremas faciales para cuidar el rostro y acude a sesiones con un fonoaudiólogo para mantener la voz en forma, evitando resfriados y ambientes cerrados que puedan dañarla.

Reconoce que los días antes de los conciertos habla "poco y flojo" para no forzar la garganta y llegar fresco al directo.

Admite que vivir de cara al público "obliga a cuidarse" y que incluso Ana Belén le advierte: "Cuidado, que estás gordo", cuando se descuida.

Sobre su aperitivo favorito, el artista no duda: "Nada como un vermut rojo con una tapa de boquerones en vinagre y patatas fritas en Hermanos Vinagre, en Madrid".

Además, en una conversación con Vanitatis, Víctor Manuel también destacó que otro de sus aperitivos preferidos es "un buen pincho de tortilla española con cebolla en Casa Dani en el Mercado de La Paz".