Nacho Montes (56 años) está de enhorabuena. El periodista acaba de publicar su sexto libro, Flores bajo la nieve (La Esfera), una novela luminosa y optimista, a pesar de la importancia del dolor y de la muerte en su historia personal.
Su literatura vuelve a ser, esta vez más que nunca, narrando su propia historia en primera persona, un canto al amor, a la amistad, a la belleza de las cosas más simples y también a la misma vida.
En medio de este nuevo hito, Montes ha sacado un rato de su apretada agenda para charlar con EL ESPAÑOL.
El escritor Nacho Montes con look invernal posa con su último libro.
¿Qué nos queda por descubrir de la persona, más allá del escritor, tras estos 55 años de confesiones?
Todo lo que me depare el presente y el futuro, como escritor y como persona. Porque como escritor no sé dejar de volcar mi corazón y mis emociones en mis personajes, sean reales o ficticios.
Y como persona no sé dejar de vivir de la divina locura de mis personajes. Es un círculo vicioso del que no sé salir desde que empecé a escribir mis primeros diarios con 9 o 10 años y que no se agotará hasta que me muera.
¿Eso significa que no eran unas memorias definitivas?
Flores bajo la nieve no son unas memorias aunque sean la memoria viva y activa de gran parte de mi vida. Son una realidad de mí que he novelado por un maravilloso encargo de mi editorial, pero que no termina aquí, porque me queda mucho por vivir, espero.
Pero sí hacen memoria a muchas cosas.
Sí. Hacen memoria a mi infancia, a mi familia, a mis amores, a mis amigos, a todas esas cosas que han ido cosiendo, desde que tengo uso de razón, mi tejido emocional.
Hablando de tejidos, se los ha quitado todos y se ha desnudado como nunca para descubrirnos a un Nacho Montes que muchos no conocíamos.
Literalmente me he desnudado en mitad de una plaza pública sin querer medir las consecuencias. Sin escudos, sin dudas, ni ambages. Ha sido un ejercicio de pura libertad.
Flores bajo la nieve, el último libro de Nacho Montes.
No medir las consecuencias, a veces, es un riesgo peligroso.
No soy miedoso. Y era la única forma de escribir esa verdad de lo que somos. Esa verdad que nos duele, que nos hace vulnerables, débiles, tangibles, cercanos… Pero sobre todo que nos hace humanos.
¿En la tele no lo era?
En la tele siempre lo fui, pero solo lo veían quienes querían mirar con el corazón y no con la frivolidad de algunos entretenimientos.
¿Cree que la tele es frívola?
Muchas veces lo es, y eso no es malo, porque entretiene sin preocupaciones. Pero lo chungo es cuando es frívola con las cosas serias. Ahí ya no me vale la despreocupada frivolidad.
¿Por eso le vemos ahora menos en la tele y más en sus campañas publicitarias de estilos de vida y en sus novelas?
Así es. La tele me sigue fascinando, es parte de mi oficio, pero ya no tengo la edad de decir a todo que sí. Me he ganado con los años la capacidad de decir que no a muchas cosas que no me gustan, incluso si te castigan por ello.
¿Le han castigado por decir que no?
Claro, como a todos en alguna ocasión en las productoras de televisión. Si dices no una vez, no vuelven a llamarte para otros proyectos.
Y sabiéndolo seguiría diciendo que no a lo que ya no le compensa, intuyo.
Pero a gritos, vamos. Y sin que me tiemble el bigote.
¿A qué le diría que sí hoy mismo?
A Masterchef Celebrity, por ejemplo.
Si cocina igual que escribe igual debería decidirse de una vez.
Si decidiese yo ya lo habría hecho. Hay tortas para hacer ese formato y demasiados aspirantes a chef para tan medida cocina. Pero lo intentamos, no crea que no.
Nacho Montes, autor de Flores bajo la nieve
¿Si le cogiesen por fin no tendríamos nueva novela?
Siempre habrá, espero que me las sigan encargando, nuevas novelas. Nunca voy a dejar de escribir porque es el oficio que más me gusta del mundo. Escribo desde enano, en esta novela muchos lo descubrirán.
También descubrirán que el poderoso polemista que veíamos en la tele en las dos últimas décadas es un estupendo escritor que llora y sufre como cualquier mortal.
Y me encanta que lo descubran porque así soy. He llorado como un niño desvalido escribiendo esta novela, no lo escondo, pero ha sido un dolor sanador.
¿Le ha curado el corazón?
En parte sí, ha sido un bálsamo reparador en la memoria para seguir viviendo feliz aunque los recuerdos sigan doliendo, ahora más suavemente.
¿El tiempo suaviza hasta el dolor?
Y lo acomoda en el lugar que debe estar. Como caen los copos de nieve en el sitio y momento que deben mientras la vida sigue caminando porque esta no se detiene nunca, ni espera a nadie.
Si el dolor no se acomodase no sabríamos seguir viviendo, ni amando.
El escritor Nacho Montes.
Su novela habla del amor y de la muerte, dos polos opuestos, con la nieve como hilo conductor.
Porque la nieve ha regido, desde niño, como dice el arranque de mi novela, los tiempos de mi vida. Sí, mi novela habla de la muerte, como parte de la vida, y del amor como todo lo que la mueve. El amor en todas sus medidas y formas.
¿Le gustaría volver a enamorarse?
Me temo que eso no lo elegimos y ahí radica su poderosa magia.
¿Ha resurgido de su propio temporal, como sus 'Flores bajo la nieve'?
Sí, como las flores de edelweiss de mi infancia en mi Pirineo aragonés materno. Esas maravillosas y diminutas flores de la nieve que resisten a todas las tempestades, demostrando su poderosa resiliencia, forman parte de mi vida y de mi memoria. Y así me siento.
