La finca Las Cuatro Lunas, el refugio malagueño de Julio Iglesias (82 años), es ese tipo de casa que parece sacada de una serie de ficción... pero existe, está en la Costa del Sol y sus hijas gemelas la han convertido en el escenario perfecto para una vida de película.
Más de 450 hectáreas de naturaleza, una mansión con siete habitaciones y ocho baños y una piscina infinita que arrasa en Instagram explican por qué este rincón a 10 minutos de Puerto Banús se ha convertido en uno de los enclaves más codiciados de España.
Las Cuatro Lunas no es una simple casa: es prácticamente un pequeño pueblo privado en la sierra entre Ojén y Marbella, con caminos, zonas boscosas y vistas abiertas al Mediterráneo.
Quien ha podido entrar habla de una finca que se pierde en el horizonte, pensada para que el artista pueda vivir días enteros sin necesidad de cruzar la puerta.
La ubicación no es casual. A apenas unos minutos del bullicio de Puerto Banús, el cantante se asegura todos los servicios de la Costa del Sol... sin renunciar a la sensación de estar aislado del mundo.
Un equilibrio que convierte la finca en objeto de deseo para cualquier amante del lujo tranquilo.
El edificio principal está diseñado como una gran casa familiar: siete habitaciones, ocho baños, cinco dormitorios más para el servicio y estancias pensadas para recibir, trabajar y desconectar.
La mansión de Julio Iglesias
Salones amplios, zonas de estar y un estudio de grabación completan el corazón de una vivienda concebida para un artista que ha pasado la vida de gira.
La joya visual es la piscina de borde infinito, protagonista de muchas de las fotos de Victoria y Cristina, que posan en bikini frente a un horizonte en el que el agua de la piscina se funde con la del mar.
A su alrededor, jardines perfectamente cuidados, tumbonas, rincones para desayunos eternos y ese tipo de lujo silencioso que no necesita grandes estridencias para impresionar.
Más allá de la postal de piscina y mármol, Las Cuatro Lunas es también una finca vivida.
Finca Las Cuatro Lunas, la mansión de Julio Iglesias en Marbella
Julio mandó construir una capilla privada, en la que llegó a casarse con Miranda Rijnsburguer, que hoy permanece como uno de los espacios más íntimos de la propiedad.
A unos metros, un huerto abastece buena parte de las verduras que la familia consume en su día a día, un detalle que contrasta con el aura de mansión inaccesible.
Donde más se nota la mano de las gemelas es en los establos, uno de sus rincones favoritos.
Allí pasan horas entre caballos, entrenamientos de salto y paseos al atardecer, al más puro estilo "herederas" internacionales.
Sus redes sociales han convertido estas cuadras en un reclamo inesperado: no solo enseñan moda y lujo, también un estilo de vida ecuestre que engancha.
Aunque en su día la finca llegó a ponerse en venta y se valoró en cifras cercanas a los 140-150 millones de euros, hoy sigue siendo el gran refugio español del clan Iglesias.
Victoria y Cristina la han adoptado como "su casa" en España y prácticamente todo su verano transcurre entre la piscina, los jardines, los perros y los caballos, con amigas que van y vienen en un goteo constante.
Sus posados virales la han convertido, sin querer, en un personaje más del relato: Las Cuatro Lunas ya no es solo una finca de un cantante mítico, es el escenario donde se escribe el capítulo siguiente de la familia.
Y cada nueva imagen que suben desde Marbella es un recordatorio de que, en algún punto de la sierra malagueña, existe un lugar donde la vida parece siempre de verano.
