Miguel de la Quadra no ha muerto… No lo ha hecho. Solo se ha ido físicamente porque su espíritu continúa en todos aquellos que nos hicimos periodistas por emular a aquel hombretón que esquivaba las balas y le daba acción a todo lo que narraba como enviado especial. Eran tiempos extraordinarios para el Periodismo con mayúscula. Junto a Miguel, Jesús González Green, Mari Carmen Sarmiento, Jesús Hermida…nos abrían los ojos a otros mundos con color ya que España todavía estaba en blanco y negro.



Cuando tuve claro que yo quería ser como Miguel, busqué con ahinco encontrarme con él y conocerle. Fue para una revista que ya no existe: Teleradio. Esta revista me permitió acceder a Prado del Rey y conocer a aquellos hombres y mujeres que para mí suponían un icono del Periodismo. Cuando le localicé no quedé como hoy hace todo el mundo en un hotel para entrevistarle. Miguel me invitó a su casa, me presentó a su mujer y a su hijo Rodrigo.

Así era el gran Miguel. No había término medio…Te abría su corazón y las puertas de su casa. Las dos cosas al mismo tiempo. Te envolvía entre sus recuerdos y sus palabras a las que impregnaba de pasión. Me comentaba su mujer que no sabía vivir entre cuatro paredes…su vida y su trabajo se daban la mano. Era feliz en la aventura, entre indígenas que nada supieran del mundo desarrollado. Allí donde todo era escasez y sonrisas, se mostraba feliz.

La periodista Nieves Herrero Gtres

Nieves, me decía: "esta gente es feliz. Te regalan lo único que tienen: sus sonrisas.

Hablaba mucho del choque mental que le producía regresar al primer mundo. Y se mostraba sorprendido de la obscenidad del exceso"."Aquí anda todo el mundo cabreado cuando lo tienen todo ¿Qué te sorprende más de las diferentes culturas entre el tercer y primer mundo?". Yo respondí que me sorprendía ver que allí nada sobra porque apenas tienen nada. Aquí, en cambio, abres el armario de tu hijo y se cae la ropa de todo lo que tiene. Hay que educar en la escasez. De los excesos no hay aprendizaje.



Miguel después de su etapa televisiva brillante y reconocida en donde narró la muerte del Che Guevara, la guerra del Vietnam, viajó hasta Biafra y nos mostró la hambruna, narró la guerra del Yom Kipur o el golpe de estado de Pinochet… padeciendo lo que era la censura. Le obligaban al traje en pantalla hasta en situaciones extremas…Poco a poco se liberó de la corbata según avanzábamos los españoles camino de la democracia, fue ganando en libertad de movimientos.

Nos fuimos acostumbrando a sus camisas verdes de guerrillero. A sus torsos desnudos, a los peligros de las Anacondas o a la tribus más extrañas del Amazonas donde se veía obligado a comer todo aquello que le daban si no quería acabar comido por el jefe de la tribu. Era la televisión en estado puro. Precursor del reporterismo tal y como lo entendemos hoy. Micrófono en mano narrando lo que veía en primera persona y en las situaciones más extremas. Hubo mal intencionados que decían que algunas de sus conexiones tenían más carga emocional que realismo. Pocos entendían que estaba descubriendo un nuevo lenguaje televisivo, apartándose de los bustos parlantes y dando movimiento y acción a la palabra. ¡Precursor de la nueva forma de hacer Periodismo!

Miguel de la Quadra-Salcedo

COMER NO ES UN PLACER, ES SUPERVIVENCIA



Los programas de reporterismo se fueron transformando en pruebas de supervivencia, aventuras. Antes de reinventarse así mismo con la ruta Quetzal presentó un programa de supervivencia. España se abrió a la democracia y a otros contenidos televisivos. La televisión empezó a presentarnos a Miguel como aventurero…Recuerdo que incluso yo misma en un programa de Televisión le sometí a la prueba de comer aquello que era repugnante a nuestros estómagos: mosquitos, cucarachas rojas, saltamontes y ojos de cordero…Miguel lo comía todo…"A veces comer no es un placer sino una cuestión de supervivencia", me dijo.

No hizo ascos a nada, fue precursor de esta comida de insectos que hoy ha llegado al primer mundo y que él ya descubrió en sus múltiples viajes. "Sabe rico. Uno no tiene que pensar qué está comiendo. Simplemente hay que hacerlo". Fue masticando y tragando los mosquitos, las hormigas, los saltamontes, las cucarachas…y al llegar al ojo del cordero se lo pensó pero acabó introduciéndoselo en la boca. Siguió hablándome como si tal cosa mientras yo le preguntaba.

El aventurero pelando unos cocos

El show debía continuar… pero al llegar a la publicidad, lanzó el ojo de cordero de su boca, como si fuera la jabalina o el martillo que le hizo ganar la plusmarca internacional. Por fin, algo que no podía tragar…el ojo de cordero. Nos reímos mucho y tras la publicidad no fuimos capaces de romper su secreto. Algo le dio tanto asco como al resto de los mortales.

Gran persona, gran compañero, gran corazón…su segunda vida de padre de miles de chicos que cambiaron sus vidas tras ir con él a la ruta Quetzal y descubrir el nuevo mundo, como hicieron los conquistadores siglos atrás, le devolvió el protagonismo que nunca debió de perder. "Yo creo que he sido nómada siempre" solía decir. Viajero y recopilador de aventuras. Trabajar era su pasión. Descubrir nuevas experiencias y conocer nuevas gentes, su obsesión. Jamás olvidaré al caballero, al hombretón de voz tan imponente, al contador de historias y al hombre sencillo.

Cuando Hermida celebró los cincuenta años de la televisión allí estábamos unos cuántos. Viendo la foto…es el que se puso más alejado del centro. Se situó en el extremo. No quería ser centro de nada. Parecía que simplemente pasaba por allí. Su modestia le hacía todavía más grande. Murió como vivió…rodeado de su mujer y su hijo Rodrigo. Sin molestar a nadie…Aceptando el final con la grandeza y la valentía que siempre tuvo. Maestro hasta en eso. No, no te has muerto…Aquí estás, en nuestro recuerdo siempre vivo.

El reportero en la Ruta Quetzal BBVA

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