Región

Pioneras investigaciones para avanzar en la edad de detección del autismo

26 mayo, 2018 12:03

Bajo la denominación trastorno del espectro autista (TEA) se clasifica un abanico de problemas del neurodesarrollo caracterizados por alteraciones en comunicación, en relaciones sociales y por conductas repetitivas e intereses restringidos. Un trastorno de actualidad esta semana en todas las televisiones, radios y periódicos del país a raíz del maltrato protagonizado por la directora de un colegio de Cáceres hacia una niña con autismo. En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad recomienda la detección precoz del autismo. En Salamanca, el hospital y la Universidad a través del Centro de Atención Integral al Autismo Infoautismo llevan a cabo innovadores procesos de cribado.

Así se ha puesto de manifiesto en la ‘Jornada de neurodesarrollo en prematuros hacia la detección precoz de trastorno del espectro autista’, con presencia de expertos de Australia, donde están llevando a cabo un nuevo sistema que es compatible con el modelo de España. En Salamanca se lleva a cabo desde 2005 con visitas a niños de 18 a 24 meses, pero el objetivo es poder desarrollar un proceso de cribado para los doce meses, pues los hallazgos científicos sugieren que las alteraciones en la comunicación y en la referencia social pueden estar presentes desde el primer año de vida. De hecho, en Australia se trabaja ya en la detección del autismo a los ocho meses, de ahí el intercambio de experiencias con la provincia charra, pionera y referente en Castilla y León en esta materia.

Dos son los proyectos en marcha en Salamanca. Por un lado, un programa de la Gerencia Regional de Salud cuya investigadora principal es Aránzazu Hernández Fabián, neuropediatra del hospital Clínico de Salamanca. “Hemos aprendido mucho del programa de cribado, reduciendo la edad de detección del trastorno de cuatro o cinco años a menos de dos”, afirma. Pero el objetivo es seguir avanzando con un programa de cribado universal junto con pediatras en centros de salud de Atención Primaria.

Actualmente, los pediatras de forma voluntaria entregan un cuestionario a los padres cuando pasan consulta con su bebé a los 18 meses (el 87% lo hace, pero Sanidad estudia que sea obligatorio para todos). Se trata de veinte preguntas cuyas respuestas se trasladan a una aplicación informática. El programa les muestra al momento si hay riesgo de autismo. Si es alto, el caso se deriva directamente al hospital, pero si es medio hay una serie de pautas a seguir, otras preguntas de confirmación, para una mayor verificación. Con este proceso se ha cribado ya a 27.000 niños en Salamanca.

El cuestionario se vuelve a pasar a los 24 meses, porque el trastorno autista puede aparecer, antes de los tres años, en cualquier momento del desarrollo del niño. “Realizamos una vigilancia continuada y el objetivo es poder hacer el cribado a los 12, 18, 24 y 30 meses”, explica la doctora Aránzazu Hernández. En esa fase está la investigación, elaborar un cuestionario para los doce meses.

El trastorno del espectro autista tiene más probabilidades de aparecer en hermanos de personas ya diagnosticadas (20% de los casos) y en nacimientos prematuros (entre el 4 y 41%, mientras en la población general es el 1%). Ahí se centra el segundo proyecto de Infoautismo, financiado por el Ministerio de Sanidad y cuyo investigador principal es Ricardo Canal Bedia, director del centro de información y formación del autismo ubicado en la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca.

“La pauta evolutiva de estos niños es diferente y hacemos un seguimiento desde los 8 hasta los 36 meses. Así veremos cómo se expresan los signos del trastorno del espectro autista en este grupo de nacimientos prematuros, calculando con más exactitud el riesgo, “definiendo más sobre esa horquilla que ahora es de 4 a 41%”.

Para ello también se contactará con niños de siete a nueve años que fueron prematuros, “un trabajo sistemático y de acompañamiento a las familias, con cuestionarios y seguimientos. Es una línea nueva de investigación que abrimos en España y esperamos que aparte de información relevante sobre el autismo también podamos obtenerla sobre el desarrollo de niños prematuros”, explica Ricardo Canal. Todo ello para implementar un programa de intervención precoz.

Veinte años de colaboración entre hospital y Universidad

Infoautismo se puso en marcha en el año 1998 y desde entonces ha logrado importante avances gracias a sus investigaciones. Además, gracias a los acuerdos con las instituciones reciben a familias para apoyar a los servicios sociales y servicios sanitarios, “ante alguna incertidumbre diagnóstica o carga asistencial, es una colaboración”. Así, disponen de un grupo especializado en niños y otro en adultos. Y es que hasta hace pocos años se pensaba que el autismo sólo era un trastorno infantil, pero la ciencia ha permitido rebatir esta creencia.

En total, en colaboración con los servicios sanitarios, el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal) y el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (Inico), están activas unas cincuenta personas al servicio de una mejor detección y tratamiento del autismo. También llevan a cabo actividades formativas de manera periódica para profesionales de Atención Primaria y Atención Especializada, e incluso acciones dirigidas a familias, por ejemplo un curso de verano sobre actividades para la vida cotidiana. “El objetivo es trasladar a la sociedad y al sistema sanitario los beneficios de estas investigaciones”, concluyen Ricardo Canal y Aránzazu Hernández.