Quizá la estrella de la XVIII entrega anual de premios de la Asociación Taurina Parlamentaria haya sido la infanta Doña Elena de Borbón. Y ello por su acreditada afición taurina heredada de su padre el Rey Emérito Juan Carlos I y de su abuela Doña Mercedes de Borbón, siguiendo pues una tradición familiar.

Pero no solo se premió a la Infanta, también, entre otros, al periodista castellano y leonés Carlos Martín Santoyo, que lleva ya 31 años emitiendo con gran audiencia en la región su programa taurino “Grana y Oro”.

El acto se celebró por primera vez en el antiguo Salón de Sesiones de la Cámara Alta para facilitar mayor afluencia de un público animoso por los temas taurinos que ya no cabía en el salón de Pasos Perdidos, donde ha venido teniendo lugar.

Uno, que fue senador por Salamanca en sus años mozos, sintió la nostalgia de su pasado parlamentario en este clásico Salón de Sesiones y en el que desarrolló su actividad parlamentaria. Aunque ahora viviendo el momento con la tranquilidad y la satisfacción del deber cumplido.

Hubo momentos emotivos y todo discurrió con absoluta normalidad como siempre ha sucedido en un Senado que se ha convertido en la Monumental Parlamentaria, como así lo bauticé en mi intervención para satisfacción del Presidente de la Cámara Pedro Rollán y el expresidente Pío Garcia-Escudero, ambos presentes.

Pero lo que quedó claro una vez más es que la Tauromaquia, como ahora se llama a la Fiesta de los Toros, vive un gran momento con llenos a rebosar de las plazas de toros y reanudación de actividades en muchas de ellas. Amén de los consabidos y múltiples eventos que se organizan continuamente.

Parece que el despertar de la música callada del toreo que decía José Bérgamin está creciendo y la pasión que despierta está extendiéndose de forma imparable. En definitiva, la Fiesta sigue.