Cristina Pedroche ha roto su silencio por primera vez tras las Campanadas. Lo ha hecho apenas seis horas después de que se hicieran públicos las audiencias de la retransmisión.
Una batalla que se ha resuelto con un triunfo claro para Chenoa y Estopa, al reunir 5.823.000 espectadores (36,3%) en La 1 en el minuto exacto de las 12 uvas, por los 3.871.000 (24,1%) que optaron por Antena 3.
Que la televisión pública haya revalidado su liderazgo por segundo año seguido, ha hecho que muchos cuestionen la eficacia del 'efecto Pedroche'. De ahí, que se llegue a decir que la sorpresa por ver su vestido haya perdido fuerza, que ya no es novedad.
Esto no es del todo cierto, pues aunque Antena 3 no lograra superar en ningún momento a La 1, como sí ocurría en ocasiones anteriores, sus datos siguen siendo muy meritorios: con la suma de laSexta, cinco millones de españoles recibieron al 2026 de su mano y de Chicote.
Pues bien, la vallecana ha tirado de ironía al reaccionar a todas los comentarios negativos, al publicar en su cuenta personal de Instagram una atrevida imagen en la que se ve toda la espalda al descubierto de su duodécimo vestido.
"A las críticas hay que darles la espalda, ¿no?", escribe, junto a varios emoticonos de risa. "Feliz año para todos".
Pedroche ya avisaba que iba a romper con todo. Y así fue. La presentadora quiso cerrar un ciclo con sus duodécimas campanadas al protagonizar el primer upcycling de la cita. Es decir, el primer diseño suprarreciclaje hecho capa.
Cristina se puso absolutamente todo encima, todos los retales de los 11 vestidos anteriores. El diseño, un año más, corría a cargo de su estilista de confianza, Josie.
El estrafalario outfit, no obstante, tenía todo el sentido del mundo, porque su discurso se lo dedicó a la Asociación Española contra el Cáncer, en un mensaje en torno a la importancia del apoyo y del acompañamiento.
"Hoy dedico este vestido a cada una de las 300.000 personas que este año están componiendo su vida después de un diagnóstico de cáncer", empezaba diciendo.
"El cáncer tiene una manera cruel de romper la vida en trozos y necesitan de toda nuestra atención. Aunque la vida se rompa en mil pedazos, siempre se puede recomponer", terminó, visiblemente emocionada.
