Supremme de Luxe como maestra de ceremonias. Javier Calvo, Javier Ambrossi y Ana Locking en la mesa del jurado (con la aparición estelar de Jon Kortajarena). Y sobre la pasarela las concursantes Arantxa Castilla-La Mancha, Hugáceo Crujiente, Carmen Farala, Inti, Dovima Nurmi, Vulcano, Killer Queen, Pupi Poisson, Sagittaria y The Macarena. Este domingo arrancó a las ocho de la tarde la primera edición de Drag Race España, en ATRESplayer Premium.

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Como seguidor acérrimo del formato, tenía muchísimas ganas de ver cómo se desarrollaba la versión española del famoso talent show de RuPaul. Y, tal como esperaba, la cosa ha funcionado a la perfección. Al igual que sucede con las versiones de Canadá, Reino Unido, Holanda u Oceanía, lo de España es casi un calco de la versión estadounidense. Se han respetado las dinámicas, los tiempos, la realización y hasta la música de los chascarrillos. Es una franquicia de Drag Race pura.

Como es habitual, hemos conocido una a una a las reinas mientras entraban en el taller, y ahí saltó la primera liebre. Dos de ellas, Sagitaria y Dovima Nurmi (¿se llama así en homenaje a la presentadora Vampira?) se conocían de antes. Y se llevan mal. En este caso, por un hombre. Nos encontramos así una trama de las que nos gustan a los fans, al más puro estilo de Alyssa Edwars y Coco Montrese, como Aquaria y Mizz Cracker. Ya soñaba con verlas algún día enfrentarse en un lipsync for your life (aquí llamado lipsync a vida o muerte).

Crítica de ‘Drag Race España’ 1x01: Un toro mecánico, una peluca voladora y María Isabel como icono drag

Tras el vídeo de bienvenida de Supremme de Luxe, entró al taller un señor muy bien trajeado que, para quien tenga dudas, es la propia Supremme fuera de drag. Conozco una persona que tardó varios capítulos en darse cuenta que en RuPaul’s Drag Race la drag presentadora y el señor calvo de los mini desafíos era la misma persona, por eso lo explico.

El primero de esos desafíos pequeños, como era de esperar, fue una sesión fotográfica. Podrían haberlas hecho posar en un tanque de agua, o poner su mejor rostro frente a un gran ventilador. Sin embargo, la organización las montó en un toro mecánico. La única que supo dominar la situación fue Carmen Farala, eso sí, a costa de enseñar literalmente los huevos a sus compañeras.

Se abrió así el clásico melón de cómo las drags se encolan, cómo consiguen el llamado tuck. Y nos dieron varias versiones: las hay que utilizan esparadrapo como remedio ancestral, y otras, como Arantxa Castilla-La Mancha, usan bragas.

Una de las cosas más hermosas del universo Drag Race es cuando las reinas se abren ante las cámaras y comparten sus inseguridades. Y así, vimos a The Macarena hablar de cómo ahora está a gusto con su cuerpo, pero reconociendo que en otras épocas de su vida no habría logrado estar sin camiseta con las cámaras encendidas.

Del mismo modo, Inti quiso preguntar por la “revolución trans”, ya que se identifica como persona trans no binaria. En ese momento se sorprendió al descubrir que otras compañeras como Hugáceo Crujiente, Arantxa-Castilla-La Mancha y The Macarena se identifican en el espectro no binario, es decir, que no se perciben como personas masculinas ni femeninas por completo.

Algunas comentaron sus primeros acercamientos al universo drag ya desde la infancia, y hubo una sorprendente coincidencia: tanto Inti como Sagittaria se sintieron fascinadas en su infancia por María Isabel y su abanico cantando ‘Antes muerta que sencilla’. Inti recordó cómo bailaba con un abanico de plumas, y que su abuela dijo que “el niño había salido maricón”, y que su madre le defendió diciendo que no, que era artista. Sagittaria, por su parte, explicó que su madre le compró unos tacones de María Isabel a su hermana, y que él quiso otros, y que su progenitora, sin ningún prejuicio, se los compró.

El primer gran reto del programa suele ser de costura, y Drag Race España no fue una excepción. Si en Estados Unidos tenemos drag por diez centavos, aquí se le llamó “de mercadillo” a la categoría.

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Cada reina tenía que coger una caja llena de baratijas (alfombras de baño, cortinas, parasoles, pelotas, peluches…) y diseñar un traje con las mismas. Ahí Killer Queen destacó con su destreza en la máquina de coser, y más sorprendió al admitir que ella jamás ha pisado un mercadillo. Que ella era de ir a El Corte Inglés. Que me recordó un poco a aquel momento de MasterChef en el que Yolanda Ramos contó cómo compraba bragas en el rastro mientras Tamara Falcó la escuchaba con la boca abierta.

La rapidez de Killer Queen con la Singer no le ha valido estar en lo más alto: se salvó junto a Arantxa, Inti y Vulcano. Sagittaria ofreció un traje sencillo, hecho con pelotas y aros de hula-hop que trajo un aire a las grandes fashion queens de Drag Race como Aquaria, Raja o Violet Chachki. Hugáceo Crujiente explotó su lado peculiar, en la línea de otras reinas de la franquicia como Ivy Odly, Utica y Crystal Methyd. Y Carmen Farala, que ganó el primer reto, se hizo un traje tipo Versace con una funda de colchón, y que le quedaba como un guante. En lo más bajo estaba Dovima, que casi no podía andar, Pupi Poison con un traje con cosas de cuarto de baño, y The Macarena, con un flamenco coronando su hombro.

Los jueces decidieron que Hugáceo ganara el reto, y que The Macarena y Dovima se jugasen la eliminación haciendo sincronización de labios con ‘Sobreviviré’ de Mónica Naranjo. Dovima empezó un poco torpe, y parecía no saberse la letra; The Macarena hizo una fusión con dejes flamencos incluso. En un momento dado, The Macarena se motivó tanto que su peluca se fue al carajo (nada que no le pasase a otras grandes como Shangela y Monique Heart), y reconoció que los jueces miraban más a su compañera.

Como espectador, quería que se quedase The Macarena. En los confesionarios era un torbellino, divertidísima, mientras que Dovima parecía superada por las circunstancias, metida en su caparazón. Ya vaticinaba yo en estas páginas que no hay edición de Drag Race sin sus malas decisiones, los jueces (que apuntaron su favorito) decidieron que Dovima seguiría, y que The Macarena debía abandonar.

Creo que The Macarena tiene mucho potencial. Tanto, como el programa en sí, que ha sido una fantasía. Así que espero que haya una segunda edición, y que veamos a esta “chicharrona” teniendo una nueva oportunidad, como se le dio a grandes iconos del programa como Shangela y Vanessa Vanjie Mateo. Que, por cierto, si Vanjie pasó a la posteridad con su frase de salida, la de The Macarena, poseída por algo así como Lola Flores, no fue menos.