Tuberías en las instalaciones del gasoducto 'Nord Stream 1'

Tuberías en las instalaciones del gasoducto 'Nord Stream 1' Reuters

La tribuna

Ucrania, una guerra contra el tiempo y sus consecuencias

Todo parece indicar que la guerra va a continuar, al menos unos meses más, y con consecuencias muy negativas.

24 julio, 2022 01:48

Las guerras se sabe cómo empiezan, pero no cómo terminan. Históricamente hay casos de guerras que han durado seis días, y otras décadas o incluso cien años. Esto resulta particularmente cierto en Ucrania. Putin pensaba en que Ucrania iba a aguantar unos días, pero la resistencia se prolongó.

Pero esto también ocurre en las guerras económicas, que se suelen denominar sanciones. Según la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, las sanciones occidentales iban a hacer "imposible" que Putin financiase su guerra de agresión contra Ucrania. La realidad ha sido muy distinta.

Casi sin excepción, las guerras se ganan, o se pierden, en el campo de batalla. Eso significa que las sanciones tienen, en todo caso, una influencia indirecta. La variable más importante en la guerra de Ucrania fue que Ucrania se negó a rendirse y luchó. El segundo factor es que, aunque su economía quedó destrozada, Ucrania ha contado con el apoyo occidental, lo que le ha permitido seguir luchando.

Un tercer factor sumamente importante es la superioridad tecnológica occidental, tanto en las armas que ha proporcionado al ejército ucraniano, como sobre todo en la información. Por último, el Kremlin se equivocó en el tiempo y en la estrategia, aunque, y esto es importante, ha corregido ambos aspectos.

La invasión rusa se realizó en el momento menos apropiado, ya que impedía utilizar la energía como un arma de guerra. El final del invierno es el peor momento para cortar el suministro de gas, porque entonces se puede superar. Pero, Putin esperaba que la guerra durase unos días, y que, ante los hechos consumados de la ocupación de Ucrania, las sanciones no pasasen de ser simbólicas. Esto fue exactamente lo que ocurrió en Crimea en 2014.

Casi sin excepción, las guerras se ganan, o se pierden, en el campo de batalla. Eso significa que las sanciones tienen, en todo caso, una influencia indirecta.

A partir de aquí, Ucrania consiguió resistir en el Oeste y en el Norte, pero no en el Este. O si lo prefieren, la invasión total rusa fue un fracaso, pero cuando el Kremlin limitó las operaciones al Dombás, poco a poco, se está imponiendo su superioridad tanto en hombres, como, sobre todo, en artillería.

¿Están afectando las sanciones a la economía rusa? Sí, pero no son suficientes para que Rusia no pueda financiar la guerra. Hay dos razones fundamentales, la primera es que apenas afectan al sector energético, de donde el Estado Ruso obtiene sus principales ingresos.

Además, como China e India, fundamentalmente, no han vetado ni las materias primas, ni mucho menos el crudo y el gas ruso, el resultado es que los efectos no están siendo inmediatos. Rusia vende algo menos de gas, pero lo vende mucho más caro. En el caso del petróleo en crudo está pasando algo parecido, aunque ahora el precio del crudo está desinflándose ante la amenaza de una recesión global.

En estas circunstancias, en primer término, el tiempo corre contra Europa, es decir que corre contra Ucrania. Ucrania sólo puede seguir resistiendo, y eventualmente contraatacar, si se le siguen suministrando comidas, medicamentos, y sobre todo, armas y adiestramiento para sus soldados.

¿Están afectando las sanciones a la economía rusa? Sí, pero no son suficientes para que Rusia no pueda financiar la guerra.

Pero, cuando llegue el otoño, Putin podría cortar el gas a Europa. Si es un corte parcial, lo que deje de ganar por cantidades, lo podría obtener por aumento de precios. Si es total, esto tendría coste para Rusia, ya que no hay alternativa para transportar y vender ese gas a otros clientes. Pero, el efecto en Europa Oriental y en Alemania sería simplemente devastador.

Evidentemente, desde la posición de Putin, no es lógico dejar que Europa se vaya desenganchando del gas ruso al ritmo que le convenga, sino intentar forzar la retirada del apoyo europeo a Ucrania, que fuerce a su vez a Ucrania a un armisticio, en el que Rusia pueda incrementar sus territorios a costa de Ucrania.

Pero el tiempo también corre contra Rusia, que tiene cada vez más problemas para suplir sus bajas en personal, vehículos y municiones. Y parte de estos problemas, provienen precisamente de las sanciones occidentales que dificultan y mucho el funcionamiento de la industria militar. En algún momento, es posible que Rusia no sea capaz de mantener el esfuerzo bélico, especialmente si las sanciones continúan, y si los ucranianos tienen cada vez mejor armamento y mejor tecnología.

Ante esto, para terminar con la guerra a corto plazo, Rusia tiene sólo dos alternativas, y ambas tienen demasiados riesgos y costes. La primera es la utilización de armamento no convencional, que tiene un riesgo de represalias demasiado evidente.

Para terminar con la guerra a corto plazo, Rusia tiene sólo dos alternativas, y ambas tienen demasiados riesgos y costes.

El segundo es declarar la guerra a Ucrania oficialmente, y decretar una movilización general. Pero, eso sí que convertiría la "operación militar especial" en Ucrania en algo realmente impopular en Rusia, y distribuiría masivamente armas en manos de no profesionales. Esto ya pasó en Rusia en la Primera Guerra Mundial y fue el principio del fin de los Zares…

En resumen, todo parece indicar que la Guerra en Ucrania va a continuar, al menos unos meses más, sin que ningún bando se imponga claramente en el campo de batalla, y con consecuencias muy negativas, especialmente para Ucrania, pero también para Rusia, y para el resto del mundo.

Para los países menos desarrollados el riesgo más importante es la menor disponibilidad, y por tanto la subida del precio, de los cereales, en los que Ucrania es el principal productor y exportador mundial. Esto puede dar lugar a hambrunas y movimientos migratorios descontrolados y masivos. Para Europa, el principal problema es la prolongación de las crisis energéticas, y su derivada de mayor inflación. Estados Unidos sólo se enfrenta al problema de la inflación, que ya es allí la más elevada en 40 años.

El peor error intelectual es creerse la propaganda propia. Eso le pasó a Putin creyendo que Ucrania se rendiría en unos días. Los europeos no deberíamos engañarnos ahora: las sanciones económicas son necesarias, pero no son suficientes para ganar una guerra, y mucho menos a corto plazo. Pero, sobre todo, las sanciones tienen, también un coste, para el que las impone, como se está viendo en la cuestión energética.

La libertad tiene un precio y no es gratis. Y el principal coste lo están pagando los ucranianos, no lo olvidemos.

*** Francisco de la Torre Díaz. Economista e inspector de Hacienda.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá

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