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Eduardo Pomares: el monseñor del Popular al que Botín fichó dos meses antes del rescate

Un hombre desconocido por muchos hasta ahora se revela como pieza clave en la integración del Popular. Más concretamente, de la permanencia de las instituciones católicas en el nuevo proyecto.

23 junio, 2017 11:16

Un hombre desconocido por muchos hasta ahora se revela como pieza clave en la integración del Popular. Eduardo Pomares, conocido como el monseñor del Popular hasta su fichaje por el Santander dos meses antes de la absorción, se ha convertido en pieza clave en el engranaje de la que pasa a ser la primera entidad financiera española.

Pomares se había ocupado durante buena parte de su carrera en el Popular a dirigir la división de instituciones religiosas del banco. De ahí su eclesiástico apodo. Sin hacer mucho ruido, en abril, apenas dos meses antes de la intervención, rescate y adjudicación de urgencia de la entidad, el Santander lo fichó para reforzar el área de instituciones.

Algunas fuentes del sector llegan a afirmar que Ana Botín echó el lazo al monseñor de la banca que para ir atrayendo poco a poco a sus sucursales los capitales que instituciones y personalidades de la Iglesia Católica española habían ido depositado de su mano en el presidido por Ángel Ron. Un negocio que sería más fácil de contar con una cara conocida al frente de esta misión y pleno aluvión de dudas con respecto a una entidad cuyas riendas ya obraban en manos de Emilio Saracho, un personaje menos estimado que su antecesor entre círculos próximos a grupos tan influyentes como el Opus Dei.

El monseñor del Popular se revela ahora como garante del antiguo vínculo entre esta entidad, su nueva casa matriz y su herencia religiosa. Y es que, el nexo que suponían algunos de los accionistas más reconocidos del Popular ha quedado disuelto al haberse valorado a cero euros y amortizado después las acciones de las que eran titulares. Otros más minoritarios, como muchos obispados españoles y órdenes y movimientos religiosos, se mantienen como clientes destacados, al punto de sumar unos 5.400 millones de euros confiados a la entidad, según cifras que recientemente se han aireado en prensa.

Esta es la cifra que Pomares vuelve a estar encargado de custodiar a la luz de las tareas que Santander le ha encomendado tras la absorción. No ha sido su relevo en el Popular, Francisco José Rubio, que este mes tenía previsto inaugurar la primera oficina del banco solo para institucionales eclesiásticos en Madrid, quien ha dado la cara y tratado de sembrar la calma entre ecónomos diocesanos, regulares y contables de fundaciones vinculadas al Opus.

Ahora, el peso de esta misión ha vuelto a manos del honorífico monseñor, que en sus primeros pasos en el Santander había conocido de primera mano las gestiones de la Fundación Familia de Nazaret, instrumento de financiación del Camino Neocatecumenal de Kiko Argüello y cliente del banco de los Botín.

Para el que fue su número dos durante los últimos años, Santiago Portas, también ha llegado el cambio en las últimas semanas. El que fue coordinador de banca privada con instituciones religiosas y director comercial nacional de esta división, ha anunciado a través de una conocida red social de contactos profesionales su fichaje como director de instituciones religiosas por parte del Sabadell, entidad en la que algunos miembros de su cúpula directiva también guardan vínculos con el Opus Dei.

*Foto: CambioDocente.es