Economía

La incorporación de Austria al club europeo ha sido más que beneficiosa

1 enero, 2020 10:26

Viena, 1 ene (EFECOM).- Austria, que junto a Finlandia y Suecia, cumple hoy un cuarto de siglo de su pertenencia a la Unión Europea (UE), es uno de los socios que más se ha beneficiado de su ingreso en el club comunitario, como por las posteriores ampliaciones hacia el Este de Europa, debido sobre todo a un incremento de su comercio exterior.

Así lo explica un estudio del instituto económico austríaco WIFO, presentado con motivo del 25 aniversario de la ampliación de 1995 de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), y que precisa que la república alpina se benefició más que Suecia y Finlandia, los dos países escandinavos que negociaron al mismo tiempo la ampliación de doce a quince socios comunitarios.

Según los cálculos de WIFO, el comercio exterior austríaco creció un 46 % adicional gracias a la entrada en la UE, frente al 13 % en Suecia y el 6 % en Finlandia.

La patronal WKO destaca que un 60 % la economía austríaca depende del exterior, mientras que un 70 % de las exportaciones tienen como destino algún país de la UE, en primer lugar a la vecina Alemania.

La fuerza del comercio exterior austríaco se debe no solo la entrada en la UE de 1995 sino también a las siguientes ampliaciones (2004, 2007 y 2013) hacia una decena de países en el Este y sureste de Europa, geográfica e históricamente cercanos a Austria.

Así, las exportaciones austríacas subieron de unos 41.000 millones de euros en 1995 hasta más de 150.000 millones en 2019, de ellas unos 110.000 millones van a países de la UE.

"Todas las ramas de la industria pudieron aumentar sus exportaciones, en especial las de maquinaria, vehículos y productos químicos", explicó a Efe la directora para la UE y Estrategias de Mercado en el ministerio austríaco de Economía, Cynthia Zimmermann.

Entre 1995 y 2019, la entrada en la UE impulsó el crecimiento austríaco un 0,7 % adicional, frente al 0,3 % en Suecia y un 0,2 % en Finlandia, precisa WIFO.

Según Zimmermann, una razón de esta diferencia es "la favorable ubicación geográfica" de la nación alpina, fronteriza con ocho países, seis de ellos miembros de la UE, lo que impulsó no sólo el comercio sino también el turismo.

"La adhesión de 13 países de Europa oriental y suroriental desde 2004 ha trasladado a Austria de una ubicación periférica al centro", destaca un informe del ministerio de Turismo.

En ese sentido, el director de Política Europea de la patronal WKO, Christian Mandl, recuerda que "la mayor ventaja de unirse a la UE fue el acceso equitativo al mercado común sin tiempos de espera y burocracia en las fronteras".

Únicamente ese factor ahorra a los empresarios austríacos cada año un mínimo de 2.100 millones de euros, precisó a Efe el experto.

Por eso, el Producto Interior Bruto (PIB) austríaco es hoy un estimado 16 % más alto de lo que hubiese sido si el país no entraba en la UE hace un cuarto de siglo.

Con su entrada en la UE, que vino acompañada por una campaña de miedo del partido ultranacionalista FPÖ, la economía austríaca vivió un cambio radical. No solo trajo a los consumidores nuevos productos, a precios más bajos, sino que acabó con prácticas proteccionistas en sectores como la banca, los alimentos, la industria y otros.

Los euroescépticos habían hecho campaña contra la Unión Europea con argumentos como una paulatina desaparición de los agricultores austríacos, la importación de alimentos adulterados o la llegada masiva de trabajadores baratos del sur de Europa, que iban a empeorar las condiciones de trabajo para los austríacos.

Nada de todo esto se hizo realidad tras la entrada de Austria en la entonces CEE, más bien lo contrario, al prosperar el país como pocos dentro del club europeo, mientras su tasa de desempleo se ha mantenido en torno al 5 % en medio de una notable inmigración, procedente sobre todo de los países vecino, tanto de Alemania como de Europa del Este.

La renta per cápita austríaca es hoy la sexta más alta de la UE, con unos 43.700 euros en 2018, un tercio por encima de la media europea (30.900 euros), según Eurostat.

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