Alianzas comerciales

Canadá ve a la UE incapaz de firmar acuerdos: "Nos volvemos a casa"

Valonia mantiene su veto al pacto de libre comercio con Canadá pese a las presiones del resto de socios europeos.

El presidente de Valonia, Paul Magnette, explica su negativa al CETA en el debate ante su parlamento regional

El presidente de Valonia, Paul Magnette, explica su negativa al CETA en el debate ante su parlamento regional

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Canadá se rinde y da por imposible la firma del acuerdo de libre comercio que había concluido con la Unión Europea (CETA, por sus siglas en inglés). La ministra canadiense de Comercio, Chyrstia Freeland -que había viajado hasta la ciudad belga de Namur en un último intento de convencer al parlamento regional valón sobre las bondades del CETA- se ha dado por vencida este viernes y regresa a casa con las manos vacías.

"Para Canadá es evidente que la UE ahora no es capaz de firmar un acuerdo internacional ni siquiera con un país que tiene valores tan europeos como Canadá, con un país tan amable y paciente como Canadá", ha dicho Freeland al borde de las lágrimas a las puertas del parlamento valón, donde ha anunciado el fracaso de las negociaciones.

"Hemos decidido volvernos a casa. Estoy muy triste. Es una cosa emocional para mi. Lo único bueno que puedo decir es que mañana por la mañana estaré en casa con mis tres hijos", ha declarado la ministra de Comercio canadiense.

Pese a las presiones de todos los líderes europeos reunidos en Bruselas, incluido el primer ministro belga, Charles Michel, y a las nuevas garantías ofrecidas por la Comisión y Canadá, Valonia ha decidido mantener su veto al CETA. El presidente de la región, el socialista Paul Magnette, ha alegado como principal motivo que el acuerdo contempla la creación de tribunales internacionales de arbitraje, lo que a su juicio permitirá a las multinacionales limitar el poder de legislar de los Gobiernos.

Magnette ha admitido que en las últimas horas había habido avances para desbloquear el tratado, pero ha reclamado "un poco de tiempo". "Entiendo que para los canadienses se demasiado. Ellos ya llevan siete años de discusiones, pero nosotros, los valones, sólo hace quince días que nos hemos metido en este expediente", ha dicho el presidente valón.

La dictadura canadiense

El problema es que los plazos apremiaban. Tras esos siete años de discusiones, la firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá se había previsto para el próximo jueves 27 de octubre, con la visita a Bruselas del primer ministro Justin Trudeau. Ahora, la celebración de esta cumbre está en el aire. El acuerdo con Canadá debe ser ratificado por unanimidad de los 28 países de la UE y la Constitución belga da poder de veto a sus regiones.

El más cáustico sobre las contradicciones y la parálisis de la UE en materia comercial ha sido este viernes el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. "Me quedo sin palabras, sorprendido, por el hecho de que cuando concluimos un acuerdo comercial con Vietnam, mundialmente conocido por aplicar todos los principios democráticos, nadie levanta la voz. Pero si cerramos un acuerdo con Canadá, que es una dictadura consolidada, todo el mundo nos dice que no respetamos los derechos humanos y los derechos económicos y sociales", ha lamentado.

Para el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el acuerdo comercial con Canadá podría ser el último que firme la UE si los líderes no consiguen convencer a los ciudadanos de las bondades del libre comercio. Las próximas víctimas podrían ser el pacto con Estados Unidos (TTIP) e incluso el tratado que tendrá que concluir Bruselas con Reino Unido tras el brexit.