Inmobiliario

Un aliado de Trump planea un nuevo 'Eurovegas' para Madrid

La inversión podría superar los 3.000 millones y permitirá crear 56.000 empleos. El grupo Cordish ha comprado un terreno de 134 hectáreas cercano al aeropuerto de Barajas.

Imagen del proyecto Live! Resorts Madrid.

Imagen del proyecto Live! Resorts Madrid.

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Madrid ya tiene un nuevo ‘Eurovegas’ sobre la mesa. El grupo estadounidense Cordish planea una inversión de más 2.200 millones de euros en la construcción de un ‘megacentro’ de ocio. El proyecto, que fue registrado en el día de ayer en la Comunidad, estaría ubicado en un terreno de 134 hectáreas junto al aeropuerto Adolfo Suárez, en la zona del Corredor de Henares. 

La compañía estima que el impacto total económico que generará esta inversión se sitúa entre 4.000 y 6.000 millones de euros durante los primeros cinco años. Prevén que se conseguirá la creación de 56.000 empleos, entre directos e indirectos.

El presidente de la compañía, David Cordish, es un reconocido republicano y apoyó abiertamente a Donald Trump durante la última campaña presidencial. De hecho, fue el encargado de presentar al hoy presidente electo durante un acto en Maryland.

¿En qué consiste?

El proyecto, cuyo nombre es ‘Live! Resorts Madrid Spain’, contempla la construcción de hoteles de 5 y 4 estrellas que sumarían 2.700 habitaciones. A ello se suman otros equipamientos de ocio: bares y restaurantes, un gran teatro para espectáculos, un circo, 16 salas de cine, una zona de conciertos, tres discotecas temáticas, un centro de torneos de ‘e-sports’ y un área comercial con 400 tiendas de todo tipo. Contaría además con más de 5.000 plazas de aparcamientos.

Pese a la intención de la compañía de distinguirse del proyecto de Eurovegas, la compañía admite que contará con una zona de casinos y juego. No ofrecen previsión de ingresos que generará esta actividad. Lo que sí asegura es que no ocupará más del 10% de los terrenos totales del centro.

¿Con qué inversión?

El holding plantea una inversión mínima de 2.200 millones de euros y advierte de que no acudirá a subvenciones públicas. Sin embargo, estiman que podría elevarse, en caso de que se necesitara, hasta los 3.000 millones de euros, aunque no especifican en función de qué parámetros lo decidirían.

En esta inversión se incluyen también la adquisición de los terrenos. Son 134 hectáreas ubicadas en la zona del Corredor de Henares. ¿Cuánto ha pagado por ellos? Los directivos de la empresa se han negado a dar más detalles, aunque sí han dejado claro que controlan esta superficie. Lo que no confirman es si han desembolsado el dinero o tienen derechos de adquisición en función del ‘sí’ de la administración.

La duda es de dónde sale este dinero. Según han explicado sus responsables, procederá de fondos propios de la empresa y de deuda. Para la financiación, aseguran que acudirán tanto a entidades financieras internacionales como españolas. El grupo trata de defender su solvencia económica, aunque no aporta ni una sola cifra de su negocio, al no ser una empresa cotizada.

Si, finalmente, consiguen la licencia de operación del complejo, y si logran las autorizaciones necesarias, el grupo Cordish está dispuesto a crear otros centros en otras comunidades autónomas, "algunas de las cuales ya ha estudiado y analizado".

¿Cuáles son los plazos?

El proyecto lleva meses sobre la mesa de la administración regional de Madrid, tal y como confirman fuentes de la Consejería de Economía. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando la empresa decidió presentarlo en el registro. A partir de ahora, la Comunidad tendrá un mes para valorar el proyecto y solicitar todos los informes necesarios, con el objetivo de concluir “si es un proyecto interesante y si cumple con toda la normativa”.

A partir de ese momento, se convoca un concurso público. ¿Por qué? El proyecto presentado por Cordish es lo que se denomina un centro integrado de desarrollo, es decir, una iniciativa de interés general para la comunidad. Eso acarrea la convocatoria de un concurso público. Éste debe durar entre 5 y 6 meses.

Pero, ¿por qué un concurso público? Lo normal es que para un equipamiento de este tipo, la iniciativa parta de la comunidad. Y es esta la que convoca el concurso. Sin embargo, cabe la posibilidad que se ha dado con el grupo estadounidense: que una empresa privada plantee un proyecto y a raíz de este, la administración inicie esa ‘puja’.

Abe Rosenthal, vicepresidente de desarrollo del grupo, junto al CEO, Joseph Weinberg.

Abe Rosenthal, vicepresidente de desarrollo del grupo, junto al CEO, Joseph Weinberg.

Tras arrancar esa ‘puja’, se abre ese periodo de cinco meses para que cualquier otra empresa privada plantee un proyecto con otras características en cualquier otro punto de la Comunidad con unas condiciones mínimas (empleo, extensión en terrenos e inversión) similar a la que plantea Cordish.

En caso de que tengan todas las bendiciones de la Comunidad, la compañía espera que la fase de construcción de todo el complejo se alargue durante 18 o 24 meses. En un primer plazo, se abordará la zona hotelera, la sala de convenciones, la tienda y, probablemente, también la zona de casinos.

¿Sin colaboración de las autoridades?

La empresa ha repetido una y otra vez durante la presentación que no solicitarán subvenciones públicas, ni requerirán el cambio de normativas. Pero el proyecto sí que acarrea cambios en distintas infraestructuras para adecuar el acceso al futuro complejo.

Estará en el término municipal de Torres de la Alameda, muy próximo al aeropuerto internacional de Barajas. Según explica en su propio comunicado, además de los accesos desde la red de carreteras (A-2, R-2, M-30, M-40 y R-3), "se proyecta construir un apeadero de tren que conectaría con Atocha en 10 minutos para lo cual se solicitará la colaboración de las autoridades competentes".

¿Quién es Cordish?

El grupo Cordish es un holding empresarial especializado en el desarrollo inmobiliario vinculado, esencialmente, al ocio. Gestiona desde hoteles y casinos, hasta oficinas, pasando por centros comerciales, residencias de estudiantes o centros deportivos. Pero no es sólo una inmobiliaria.

Cordish también se dedica a la inversión en capital riesgo, a la compra de activos en dificultades (es decir, de alto riesgo) y, además, a prestar fondos y capital a proyectos urbanos en áreas geográfica estadounidenses de bajos ingresos, según se recoge en el perfil corporativo que publica la agencia Bloomberg.

El inversor estadounidense, fundado en 1910 tiene su sede en la ciudad de Baltimore, en el estado de Maryland. Está presidida por David S. Cordish y sobre ella no hay datos económicos, ni de volumen de ingresos ni de rentabilidad, porque no es una cotizada. Sus estados financieros no son públicos.

A pesar de que David Cordish apoyó abiertamente a Donald Trump durante la última campaña presidencial, la relación entre los dos es una relación de altibajos. Hace una década se vieron las caras en los tribunales por una disputa inmobiliaria en Florida, a cerca de la construcción de un complejo de casinos. Hoy esa disputa queda en el olvido. De hecho, Trump presumió en ese acto electoral de que fue su hija Ivanka quien presentó al hijo de Cordish, Reed, a quien se convertiría en su esposa.