Energía

¿Quién es GIP, el nuevo dueño del 20% Gas Natural?

La firma estadounidense, especializada en infraestructuras, está dirigida por el nigeriano Adebayo Ogunlesi y gestiona más de 29.000 millones de euros.

El presidente del fondo GIP, Adebayo Ogunlesi, y su esposa Amelia.

El presidente del fondo GIP, Adebayo Ogunlesi, y su esposa Amelia. Getty

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Es una gestora de inversiones que maneja 33.000 millones de dólares, cerca de 29.300 millones de euros, y que tiene puesto su foco inversor en cuatro sectores: energía, transporte, agua y gestión de residuos. El fondo de inversión estadounidense GIP, acrónimo de Global Infraestructure Partners, se convirtió este lunes en el nuevo accionista de referencia de Gas Natural Fenosa. Alcanza el 20% de la empresa energética española y sólo está por detrás de Criteria y de Repsol. A cada uno de ellas le ha comprado el 10% del capital y, en total, desembolsará 3.802 millones de euros. Es su gran golpe en España.

GIP fue fundado en 2006 por Credit Suisse y General Electric, que aportaron los primeros fondos para lanzar sus inversiones. En total, las empresas en las que participa (una decena) facturan cerca de 5.000 millones de dólares y alcanzan una plantilla de 21.000 personas. Esas con las escasas cifras que da la firma sobre cómo es su cartera de inversión.

Mr. Bayo

Detrás, el nombre de referencia, es Adebayo Ogunlesi, presidente del fondo y el principal socio de la firma. Conocido como ‘Bayo’, además de dirigir el fondo GIP, es miembro del comité de dirección de Goldman Sachs, un cargo que ocupa desde 2012.

Ogunlesi es hijo del primer profesor de Medicina de Nigeria, según señala su perfil profesional publicado por Ventures Africa. Estudió en el King’s College de Lagos y se graduó con honores en Filosofía Política y Económicas en la Universidad de Oxford. Además, cursó derecho y un MBA en Harvard. Sólo ejerció como abogado durante dos años, en la firma Cravath, Swaine & Moore, hasta dar el salto a Wall Street. Allí, casi toda su carrera ha estado ligada a Credit Suisse, donde llegó a ser vicepresidente ejecutivo y máximo responsable de clientes.

A título personal, posee 2.000 acciones de Goldman Sachs, según Bloomberg, valoradas en 0,3 millones de dólares. Además, tiene el 0,37% de la sociedad Kosmos Energy, presente sobre todo el África, que alcanza una valoración de 8,56 millones de dólares.

Disciplina de inversión

¿Qué ha llevado a GIP a interesarse por Gas Natural? La gasista encaja dentro de su perfil de compras. Al explicar su estrategia de inversión, el fondo argumenta que busca retornos (rentabilidad) y “una disciplina de precios estricta”. Es decir, no corre riesgos.

GIP invierte, principalmente, en países desarrollados, dentro del paraguas de la OCDE, y en sectores que gestionan “servicios esenciales” (los citados transporte, energía, etc). “GIP es conservadora a la hora de asegurar que nuestras inversiones tienen el perfil de riesgo adecuado. Esta aproximación también refleja nuestro punto de vista fundamental: disciplina y creación de valor operativo, en lugar de ingeniería financiera, es la clave para tener éxito a la hora de invertir en infraestructuras”, resume.

A la izquierda, el presidente de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, junto al consejero delegado, Rafael Villaseca.

A la izquierda, el presidente de Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró, junto al consejero delegado, Rafael Villaseca. Reuters

Esta declaración de principios, en el caso de Gas Natural, se traduce, sobre todo en un concepto: dividendo. El pasado año la gasista aprobó un dividendo de 1 euro por acción. Teniendo en cuenta que, en total, GIP ha comprado 200 millones de acciones, de repetir ese mismo dividendo, lograría 200 millones en sólo unos meses.

Hay que tener en cuenta que la gasista tiene aprobada una política de dividendos para los tres próximos años de un payout (porcentaje del beneficio que se destina al dividendo) del 70%, con un mínimo de 1 euro por acción.

Además de Gas Natural, GIP ha invertido en el London City Airport, situado en pleno Canary Wharf, uno de los distritos financieros de la capital londinense. También está presente en el accionariado del aeropuerto de Edimburgo y en el de Gatwick, que le compró a una empresa española.

En 2009 pagó a Ferrovial 1.659 millones de euros por el aeródromo. Además, está en empresas de gestión de puertos, transporte de gas o renovables. En España, Gas Natural es su gran apuesta, aunque no es su primer paso en la Península. GIP también es dueño del 24% de Saeta Yield, la filial de energías renovables del grupo ACS, que saltó a bolsa en febrero de 2015. Su próximo paso, según Bloomberg, podría ser el puerto de Melbourne, por el que está pujando.

Voz y voto en Gas Natural

“Estamos encantados con entrar en esta asociación a largo plazo con Gas Natural, una de las principales compañías energéticas del mundo y un líder reconocido de su sector en España. Gas Natural tiene un portafolio de activos excepcional en gas y en electricidad que genera un ‘cash flow’ fuerte y estable”. Así valoraba este lunes Adebayo Ogunlesi su desembarco en el grupo español.

“Esta transacción está en línea con la estrategia de inversión de GIP, en compañías líderes de sus sectores. Esperamos trabajar con el equipo directivo de Gas Natural y aprovechar nuestro considerable conocimiento del sector energético para aportarlos en el cumplimiento de su plan estratégico”.

El presidente de GIP fue claro. El fondo va a tener un papel activo en la gestión de la gasista y eléctrica española. De entrada tendrá una considerable presencia en su consejo de administración: contará con tres de sus 17 consejeros y tendrá un vicepresidente. Será la misma representación de Repsol y sólo tendrá un consejero menos que Criteria, que será la encargada de nombrar al presidente de la empresa.

Además, GIP tendrá presencia en cada una de las principales comisiones del consejo de administración (la ejecutiva, la de auditoría y la de nombramientos). Pese a este reparto de sillones, los tres accionistas de referencia de Repsol no quieren hablar de concertación. Aseguran que “se comprometen a desarrollar su actuación en los órganos de gobierno de forma independiente”. ¿Por qué? Porque los tres quieren evitar que el regulador les obligue a lanzar una oferta de compra, una OPA, por el 100% de las acciones de la gasista.