Generalitat de Catalunya

Olga Tomàs da ‘calabazas’ a Junqueras y rechaza dirigir la Agencia Tributaria Catalana

Ha tomado esta decisión después de “constatar que su nombramiento no genera el consenso necesario”.

Olga Tomàs rechaza el nombramiento como directora de la Agencia Tributaria Catalana.

Olga Tomàs rechaza el nombramiento como directora de la Agencia Tributaria Catalana. Gencat

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La Agencia Tributaria Catalana recibe otro duro golpe, esta vez desde las altas instancias del organismo. Hace una semana el Departamento de Economía y Hacienda de la Generalitat, encabezado por Oriol Junqueras, nombró como nueva directora de la institución a Olga Tomàs y hoy ya ha rechazado la oferta.

Según ha explicado el Departamento de Hacienda de la Generalitat, la decisión se debe a “razones personales”, sin embargo, el motivo que hay detrás de este rechazo es que Tomàs ha “constatado que su nombramiento no genera el consenso necesario para asumir esta responsabilidad”. Tomàs seguirá trabajando en la Agencia en su puesto actual, como coordinadora del despliegue territorial de la Agencia Tributaria Catalana.

La decisión supone un duro golpe para el Departamento liderado por Junqueras que ahora tiene que buscar un nuevo candidato para sustituir a Teresa Ribas a partir del 1 de octubre. Ribas abandonará la Agencia tras más de dos años en el cargo de directora para ocupar el cargo de gerente del Instituto Municipal de Hacienda en el Ayuntamiento de Barcelona. Según explica el Departamento, “el Govern de la Generalitat propondrá un nuevo director en las próximas semanas”.

La polémica

La Agencia Tributaria Catalana es uno de los grandes desafíos soberanistas de la Generalitat. La institución está en plena fase de expansión por la comunidad con el objetivo de ampliar sus sedes desde las cuatro actuales a las 19 previstas actualmente. Además, la Agencia pretende profundizar en la colaboración con las administraciones locales y desarrollar su transformación digital. Además, la expansión de la institución se completará con un fuerte aumento de la plantilla, que pasará de los 350 empleados que había en 2015 hasta 800 a finales de 2017. 

Todo ello con el objetivo último de convertirse en la institución encargada de recaudar los impuestos para la futura Hacienda catalana. En última instancia, se convertirá en una de las instituciones que desafíe con más fuerza al Estado, por lo que su labor será más polémica, tanto dentro como fuera de la autonomía. Un proyecto ambicioso que ahora recibe un duro golpe con la negativa de Tomàs.

El Govern ya ha anunciado que no “pedirá a los ciudadanos” que abonen sus impuestos a la Hacienda catalana, pero que lo que hará es “explicar mucho y muy bien” para que todo el que quiera pague a la futura Agencia Tributaria Catalana. “Estamos ante una sociedad madura, una sociedad que conoce exactamente qué está pasando y cuáles son las respuestas que tenemos en nuestro planteamiento democrático por parte del Estado”, explicó hace un par de semanas la portavoz del Govern, Neus Munté, en declaraciones a Catalunya Ràdio.