Política económica

Trudeau, primer ministro de Canadá, alerta al mundo de la 'trampa de la austeridad'

Pide a los países que no se obsesionen con el control del gasto y anuncia un programa de inversiones para estimular la economía

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá Reuters

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aconseja a todos sus ‘colegas’ escapar de la ‘trampa de la austeridad’. En su opinión, es el momento de que los líderes mundiales tomen conciencia de la importancia de estimular la inversión pública para apuntalar el crecimiento y estimular el PIB potencial a largo plazo.

En una entrevista concedida a Bloomberg, el primer ministro canadiense ha exhortado al resto de líderes políticos a “no caer en la trampa de pensar que equilibrar los presupuestos” es un fin en sí mismo, sino que “es un medio para llegar a un fin”. El fin que persigue su gobierno es estimular la economía canadiense en un momento en el que los precios de las materias primas están en pleno desplome, uno de los motores clave para su economía.

En su opinión, los países que sólo piensan en la austeridad y en equilibrar sus presupuestos “se están perdiendo oportunidades para estimular su economía y para ayudar a los ciudadanos a prosperar”. Por este motivo, Trudeau prepara un importante estímulo fiscal en los próximos presupuestos públicos de Canadá, que presentará hacia finales de este año. “Tenemos que invertir de forma inteligente en infraestructuras y en el bolsillo de la gente para estimular la economía”

Sensatez, nada de imprudencias

Aunque no se conocen las cifras oficiales, Trudeau dará un impulso al presupuesto del país que provocará un déficit de algo más de 20.000 millones de dólares. Cifra que no es preocupante, ya que supondría un exceso del gasto del 1,5% del PIB (en Europa, por ejemplo, estaría dentro del Pacto de Estabilidad). Sin embargo, resulta novedoso al tratarse de un país tan ortodoxo en política económica como Canadá, que sólo ha tenido un déficit superior al 1,4% en un año desde la Segunda Guerra Mundial.

Su posición es muy cómoda para dar un acelerón al gasto público, ya que Canadá es uno de los países con una situación financiera más holgada. La deuda del Gobierno apenas supera el 35% del PIB, por lo que da margen al país para elevar el gasto. “Si tuviésemos una deuda del 90% del PIB o los tipos de interés fuesen radicalmente diferentes (altos), estaríamos mirando otro tipo de inversiones”, indicó Trudeau.

De este modo, desaconseja indirectamente a los países más endeudados que ‘hagan locuras’. “Tenemos que equilibrar la responsabilidad fiscal que los Conservadores siempre han tenido, con el entendimiento de que necesitamos invertir para crecer”, explicó, “estamos trabajando para conseguir este equilibrio”.