AMOR OLÍMPICO

Javier Hernanz, el único chico que le roba tiempo a la nadadora de oro

La campeona olímpica Mireia Belmonte siempre había dicho que su deporte no le permitía tener novio, hasta que se cruzó con Hernanz, con el que lleva ya dos años.

Mireia Belmonte y Javier Hernánz, muy unidos.

Mireia Belmonte y Javier Hernánz, muy unidos.

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Hace unas semanas, en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, mientras las nadadoras de sincronizada daban una rueda de prensa, se podía ver a Mireia Belmonte (26) a lo lejos trotando en las colinas. Sola, concentrada, enfocada. Entrena ocho horas al día seis días a la semana, no tiene tiempo de nada más. En una charla con esta cronista, hace un tiempo, Belmonte se sinceraba: "No me da tiempo ni de tener novio". Hasta que se cruzó en su camino un deportista guapo y olímpico. El piragüista Javier Hernanz (33) y Mireia Belmonte son pareja desde hace algo dos años. Él es la única persona capaz de robarle tiempo al deporte.

Hernanz es un todoterreno; está estos días en Río de Janeiro –llegó el miércoles, justo a tiempo para ver ganar a su novia-. En estos a juegos, participará como miembro del equipo de K4 -1.000 metros en piragua-. Sigue a su pareja cuando puede, incluso acompaña a sus 'suegros', José y Paqui, en algún momento. Con una altura de 1,84 metros, un musculoso peso de 84 kilos y una bonita cara, Hernanz ha participado en numerosas campañas publicitarias como modelo. Sin ir más lejos, fue la cara de Loewe y sus colonias Sport.

La pareja de deportistas.

La pareja de deportistas.

También es comentarista deportivo. Quienes sigan programas como Punto pelota, El Chiringuito y Tiempo de Juego sabrán quién es este joven. Porque además de formar parte del equipo olímpico de piragüismo, este asturiano se formó en la cantera del Sporting de Gijón. Sabe de fútbol, le gusta, y lo comenta con gracejo.

Belmonte y Hernanz forman una de las parejas más interesantes del mundo del deporte. Porque ambos tienen aficiones fuera de sus cerrados mundos. Les encanta la moda, vestir bien, viajar... Y preparan sus carreras para cuando el deporte se lo permite: mientras ella estudia a distancia Relaciones Publicas, él hace lo propio con Derecho en la Universidad de Murcia.

"Gracias por tu paciencia, tu apoyo, tu ternura y tu sencillez. Gracias por ser un ejemplo de humildad y de educación. Y gracias por inspirarnos a todos cada día con tu capacidad de superación", escribió Hernanz hace poco. Porque se muestran siempre muy unidos. Tanto, que han recibido incluso críticas.

A mediados de junio, en una competición en aguas abiertas, Belmonte sufrió un golpe en el ojo. Su novio colgó una foto de primer plano de la nadadora y denunció una presunto agresión. "La competitividad entre deportistas del mismo país levanta el nivel. Pero utilizar técnicas antideportivas es sancionable". El twit de Hernanz levantó gran polvareda puesto que avivaba la rivalidad entre su novia y la nadadora Erika Villaécija, a quien acusaba veladamente de atacar a Belmonte.

Muchos consideraron en ese momento que Hernanz se metía en terreno pantanoso, que se inmiscuía en asuntos que no son de su incumbencia y que ponía a su novia en un conflicto que para nada le favorecía. Desde junio pasado, ha dedicado menos palabras públicas a Belmonte. El miércoles, eso sí, después del oro de la nadadora, su novio posteaba un foto de la campeona con su entrenador, Fred Vergnoux: "Sois el ejemplo de confianza ciega. Los dos sabíais que lo haríais".

"Me levanto cada día a las seis de la mañana para entrenar, así que cuando quedo con mis amigos me duermo. Hago el esfuerzo, pero no puedo...", comentaba hace tiempo la nadadora a quien esto escribe. Ha pasado el tiempo, y parece que Hernanz ha sido capaz de encender la chispa que necesitaba Belmonte para mantenerse despierta.

Mireia y Javier comparten muchos hobbies.

Mireia y Javier comparten muchos hobbies.

Otras parejas olímpicas

La actual promoción de deportistas españoles en Río posee varias historias de amor. Además de Belmonte y Hernanz en la cantera patria existen llamas de la pasión que se encendieron antes que la olímpica.

Un ejemplo claro son Ignacio Martín, jugador de rugby, y Juliet Itoya, saltadora de longitud, que fueron protagonistas en la inauguración de los Juegos por su beso televisado ante millones de espectadores. El matrimonio no es la única pareja de casados y enamorados de la selección española. Sugoi Uriarte y Laura Gómez se conocieron como participantes de la lista nacional en 1998 y surgió un amor que sigue hasta hoy, siendo ya marido y mujer, con beso olímpico incluido en sus redes sociales.