Entrevista

María Eugenia Girón, la ingeniera que dejó el lujo para salvar océanos: “Todas las industrias serán sostenibles o no serán”

Desde su posición, la vicepresidenta de Oceana y ‘Top 100’ Honoraria lucha contra la sobrepesca, la pesca de arrastre y el plástico: tres de los grandes enemigos de los océanos.

Fotografía de la producción de Magas
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La vida es una tómbola , cantó la pequeña Marisol, con aquella vocecita de trino y sus cabellos dorados cual rayo de sol, en 1962. Desde luego, el mundo gira y uno sabe dónde está hoy, pero no qué planes tiene preparados el destino.

María Eugenia Girón nació en Madrid, estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Pontificia Comillas (ICAI) y obtuvo un MBA por la Harvard Business School. Sin lugar a ningún tipo de dudas, estamos hablando de palabras mayores.

Tras una larga trayectoria en el mundo empresarial —donde llegó a ser VP de Loewe y CEO de Carrera y Carrera—, decidió dar un viraje absoluto a su implicación pública uniéndose en 2007 al consejo de Oceana. Se trata de la mayor organización internacional dedicada exclusivamente a la protección de los océanos.

Fotografía uno de María Eugenia con el look uno

Desde entonces, su compromiso con la conservación marina se ha convertido en una de las facetas que más orgullo genera en ella y en su entorno familiar. Todos ellos, testigos directos del impacto global de la entidad.

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Oceana celebra este año su 25 aniversario tras más de 350 victorias —así llaman a sus enormes logros por mejorar el estado de los océanos—. Esta ONG ha contribuido a proteger más de diez millones de kilómetros cuadrados de océano y a impulsar políticas basadas en la ciencia en países que concentran una cuarta parte de la pesca mundial.

La gran obsesión de María Eugenia, ‘Top 100’ Honoraria del prestigioso ranking del liderazgo femenino, radica en la reducción de la sobrepesca y la creación de áreas marinas protegidas. También lucha contra la contaminación por plásticos o la pesca ilegal.

Fotografía dos de María Eugenia con el look uno
VESTIDO AZUL DE JAVIERDELAFUENTE, ANILLO DE CARRERA & CARRERA Y SALONES DE GUESS

La organización de la que es vicepresidenta y consejera independiente ha ampliado además su foco hacia la seguridad alimentaria, recordando que más de 740 millones de personas dependen de la pesca para su sustento.

En Europa, los avances han sido significativos, aunque los desafíos siguen siendo enormes: el Mediterráneo continúa entre los mares más sobreexplotados del planeta.

Asimismo, el arrastre de fondo sigue presente en muchas áreas protegidas y el futuro de la Política Pesquera Común de la UE es clave para garantizar una gestión sostenible.

En este contexto, Girón reflexiona con Magas sobre el papel de los océanos frente al cambio climático, el futuro de la pesca y la urgencia de priorizar la protección marina.

“Nos sentimos traicionados cuando descubrimos que algunas marcas no son fieles a los principios de sostenibilidad”

- María Eugenia Girón

María Eugenia, con una carrera tan extensa y versátil, ¿cómo se definiría usted?

Profesional, madre, con un interés en mejorar los lugares donde he estado, y eso también es nuestro planeta.

¿Qué recuerda de aquellos años de estudiante entre Madrid y Harvard?

Mi carrera de Ingeniería ha marcado mi trayectoria en muchos sentidos. Los ingenieros resolvemos problemas. Mi paso por Harvard añadió un espíritu emprendedor que uno recoge cuando vive una experiencia en Estados Unidos: la convicción de que en la vida puedes hacer todo lo que te propongas y que no hay barreras. La combinación de ambas cosas —esa habilidad para resolver problemas y la idea de que no hay barreras— me ha llevado a orientar mi vida con visión a largo plazo y pragmatismo a corto.

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Siempre se habla del espíritu emprendedor de la educación americana frente a la tradición europea -o más bien española- orientada al funcionariado. ¿A qué cree que se debe?

Creo que está relacionado con que Estados Unidos es un país muy joven, con mucha movilidad social, donde muchas personas lo han vivido directamente o a través de sus familias. En Europa tenemos muchas ventajas y una historia que nos ha dejado un gran legado, pero a veces también puede ser un peso que hace que las cosas avancen a otra velocidad.

TRAJE PANTALÓN CORAL DE LOLA CASADEMUNT, PENDIENTES DE BIRKS Y SANDALIAS BEIS DE GUESS

Antes de zambullirnos en los océanos, me gustaría detenerme en su etapa en el mundo del lujo. ¿Qué le atrapó de ese universo?

Empecé mi carrera en el sector financiero, como muchos ingenieros, porque quería estar vinculada al mundo de la empresa. Tengo la convicción de que las empresas transforman el mundo y quería formar parte de esa cultura. Me incorporé a la industria del lujo —primero en Loewe y después en Carrera y Carrera— porque era una industria en crecimiento. A principios de los 90 dejaba de ser un sector europeo para convertirse en global, con expansión en Japón, Estados Unidos y el potencial del mercado chino. Y, desde luego, un sector en crecimiento ofrece muchas oportunidades de desarrollo profesional y personal. La experiencia en Carrera y Carrera después de la de Loewe me dio, además, una oportunidad emprendedora: liderar un proyecto con gran potencial y llevar la artesanía y el estilo propio de la joyería española a otros mercados.

¿Cree que el lujo debe tener una responsabilidad extra en sostenibilidad?

Todas las industrias tienen que jugar un papel en un problema común que debemos resolver. Pero el lujo tiene una responsabilidad adicional porque los intangibles que propone al cliente están ligados a la sostenibilidad: productos hechos para durar toda la vida, elaborados de forma artesanal y con los mejores materiales. Por eso nos sentimos traicionados cuando descubrimos que algunas marcas no son fieles a esos principios.

¿El lujo del futuro será sostenible o no será?

Todas las industrias serán sostenibles o no serán. Estamos viviendo una etapa de transición, con desarrollos desiguales. En Europa hay mucha regulación; en América parece que este impulso se ha frenado. Pero todos los sectores deben reinventarse para seguir existiendo. Y hablamos no solo de medioambiente o gobernanza, sino también de tecnología e inteligencia artificial, que obligarán a redefinir los modelos de negocio y a reinventar muchas empresas para seguir siendo competitivas.

Fotografía dos de María Eugenia con el look dos
Fotografía tres de María Eugenia con el look dos
“Comprometerse con la sociedad civil hace la vida más plena, más llena y con más sentido”

- María Eugenia Girón

¿Y qué es el lujo para usted? No hablo de una joya familiar o de un mueble Luis XV, sino de algo más sensible.

Creo que en las diferentes etapas de la vida lo que significa el lujo para cada uno va cambiando. Los distintos instrumentos en los que se expresa el lujo nos prestan servicios de formas diferentes. Por ejemplo, la moda nos permite ser personas distintas en diferentes momentos del día o de nuestra vida. El lujo es lo más valioso en cada momento vital. Para mí, ahora probablemente lo son la naturaleza, la amistad, la familia, el propósito y tener la oportunidad de disfrutar de todo eso.

¿No deberíamos considerar los recursos naturales como el verdadero lujo? ¿Qué tienen en común ambos sectores?

Son un lujo en gran medida porque son escasos y se sienten amenazados. Muchas marcas se han comprometido con proyectos medioambientales. En algunos casos, cuando pensamos en productos como la joyería, basados en actividades extractivas, hay que repensar qué aportamos a cambio. Si sacamos un diamante de la tierra, ¿qué damos nosotros? Este diálogo es fácil con ejecutivos del sector premium porque existe una enorme comprensión del valor de lo escaso.

A veces se asocia el lujo con frivolidad. Su trayectoria demuestra que ambos mundos son perfectamente compatibles. ¿Qué piensa de este prejuicio?

El significado en español puede sonar peyorativo. El presidente y director ejecutivo de LVMH, Bernard Arnault, habla de “marcas de prestigio”, nunca utiliza la palabra “lujo”. He tenido que explicar muchas veces cómo es compatible con la sostenibilidad, porque aquí se suele asociar con la opulencia, con el exceso e incluso con desigualdad.

Fotografía de la producción de Magas
BLUSA Y PANTALÓN AZUL PETRÓLEO DE THE LOOM, BRAZALETE DE TIFFANY & CO., PENDIENTES DE BIRKS Y SALONES DE GUESS

¿Y realmente no es así?

Puede ser así. Puede tener un lado negativo, como todas las industrias, pero los que hemos trabajado en este sector hemos estado vinculados a la creación de los mejores productos y servicios para el disfrute de los demás. Y “mejor” hoy también significa impacto social, felicidad de quienes participan en su creación e impacto positivo en el entorno. Ese nuevo significado es inevitable para la industria.

¿Cómo se produce su llegada a Oceana?

Conocí la organización cuando era consejera delegada de Carrera y Carrera y me pareció muy interesante porque combina objetivos ambiciosos con un gran pragmatismo para lograrlos, como hacen las mejores empresas. Cuando terminé esa etapa, me invitaron a unirme al consejo. Buscaban diversidad de experiencias: filántropos, académicos, científicos, actores de Hollywood... y querían incorporar perfil empresarial para impulsar su vocación internacional. Tras casi 15 años centrada en objetivos de rentabilidad a corto plazo como ejecutiva, me pareció una oportunidad magnífica para ampliar el foco y contribuir a resolver problemas globales. Con lo cual, fue un regalo maravilloso, una experiencia transformadora. Somos casi 300 personas en diez países y la Unión Europea.

¿Cuál es la labor exacta de Oceana?

Oceana es una organización sin ánimo de lucro que nace en 2002 con el propósito de enfocarse exclusivamente en la protección y restauración de los océanos. Hace ciencia e investigación para identificar problemas y soluciones, y trabaja para lograr cambios regulatorios que permitan protegerlos. Cuenta con científicos, abogados y equipos de campañas que trasladan a políticos, reguladores y empresas las soluciones basadas en la investigación. En 25 años se han logrado 350 victorias en cambios regulatorios o de prácticas empresariales.

¿Y su función dentro del consejo cuál es exactamente?

Desde el consejo decidimos dónde destinar los recursos financieros, qué problemas son prioritarios, cuáles son los más urgentes que se pueden solucionar y revisamos el cumplimiento de los objetivos de cada campaña.

Foto uno de la astronauta Sara García
Foto uno de la astronauta Sara García

¿Qué victoria de esas 350 que se han conseguido le ha emocionado especialmente?

Son muchas. Trabajamos contra la sobrepesca, impulsamos áreas marinas protegidas y promovemos el objetivo 30x30 para proteger el 30% del océano en 2030. España, por cierto, lo está haciendo muy bien, con más del 22% protegido: eso son 170.000 kilómetros cuadrados. Las áreas protegidas a las que me refiero actúan como “guarderías” donde los peces pueden reproducirse y crecer.

¿Alguna más que sea destacable?

Trabajamos para limitar prácticas destructivas como la pesca de arrastre, que arrasa los fondos marinos y se lleva todo por delante. Esta práctica es ineficiente y mata muchas especies. Y, por supuesto abordamos la contaminación por plásticos, la limitación de prospecciones petrolíferas y la transparencia en la pesca, para saber qué se pesca, dónde y cómo.

VESTIDO SATÉN DE SANDRO, BLAZER DE LOLA CASADEMUNT, BRAZALETE DE CARRERA & CARRERA, PENDIENTES DE BIRKS Y SANDALIAS DE GUESS

En una escala menor, ¿qué podemos hacer nosotros personalmente para cuidar los océanos?

Todos somos consumidores y ciudadanos. Como ciudadanos, debemos entender qué proponen los políticos a corto y largo plazo respecto al medioambiente. Como consumidores, hacer preguntas: de dónde viene el pescado, cómo fue capturado, si es salvaje o de acuicultura. Nuestra campaña es Save the Oceans, Feed the World (Protege los océanos para alimentar al mundo). Proponemos consumir pescado salvaje capturado de forma sostenible. Si lo hacemos así, alimentaremos a mil millones de personas cada día con una proteína que es sana.

¿Cómo sabemos eso? ¿Y si nos engañan?

La transparencia es clave. Se lo pedimos a los políticos y a los reguladores. En estudios de ADN realizados en restaurantes de Estados Unidos y Europa encontramos que en el 30% de los casos el pescado no correspondía con lo que se decía.

¿Qué papel juegan las mujeres en la defensa del planeta? ¿Son más sensibles que los hombres a la hora de proteger el medioambiente?

No creo que haya temas de hombres o de mujeres. Lo que sí creo es que los grupos diversos, con distintos conocimientos y capacidades, toman mejores decisiones, exploran las oportunidades de forma más óptima e identifican muy bien los riesgos. Las experiencias que traen hombres y mujeres son distintas. Eso sí está claro.

¿Qué referentes femeninos la inspiraron?

Cuando era estudiante me entusiasmaba Madame Curie. Después, muchas mujeres y hombres de mi entorno profesional, familiar y personal de los que he aprendido mucho.

De cara al verano, ¿deberíamos evitar ciertos destinos paradisíacos, como las Maldivas, por ejemplo? ¿Estamos destrozando esas playas increíbles?

Debemos tomar decisiones conscientes sin que nos suponga un peso que no nos deje vivir, adaptadas a nuestras prioridades en cada momento.

Fotografía de la producción de Magas

Para terminar, mande un mensaje a las lectoras de Magas.

Agradecerles que hayan llegado hasta aquí, invitarles a abrir la mirada a los grandes problemas y a tener metas ambiciosas con planes pragmáticos. He trabajado en proyectos empresariales apasionantes, pero lo que más valoran mis hijos es mi trabajo en Oceana, porque mejora la vida de las personas a través de la conservación del mar. Comprometerse con la sociedad civil hace la vida más plena, más llena y con más sentido.

Agradecimientos especiales

The Palace (A Luxury Collection Hotel, Madrid)

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