Entrevista

Carla Barber y su madre, Rosa, en su primera entrevista juntas: familia, éxito y el derecho a no disculparse

Entre confidencias, risas y complicidad, madre e hija hablan de familia, liderazgo y de cómo educar desde el esfuerzo y la igualdad.

Fecha de publicación:
Actualizada:

Carla Barber (Gran Canaria, 1990) y su madre, Rosa Barber (Gran Canaria, 1958), se mueven con naturalidad frente a las cámaras, como si llevaran toda la vida posando para los objetivos más exigentes del mundo de la moda. [Avedon, Parkinson, Testino, no sabéis lo que os habéis perdido]. Sin embargo, esta es la primera vez que comparten sesión de fotos y entrevista.

Cómplices, divertidas y muy profesionales, desprenden una química que habla de admiración mutua y de un vínculo entre ellas construido desde el máximo de los respetos, el constante trabajo y una profunda conciencia de familia.

El shooting a estas dos mujeres de mil vidas tiene lugar en el Hotel Emperador, en plan Gran Vía de Madrid, y puede que ambas hagan honor al lugar donde se encuentran. A ojos del mundo puede que sean un poco emperaoras.

Como escribieron Andrés Molina Molés, Manuel Gordillo y Pedro Llabrés Rubio y luego cantó Marifé de Triana: “Flamencos, pregonad con vuestras coplas lo que vale una mujer; que quiero ser por siempre emperaora, que a los hombres nunca implora, ni llora por un querer”. Y así es. A estas alturas, ambas tienen claro lo que quieren, pero sobre todo lo que no quieren.

Foto uno de Rosa y Carla Barber con el look uno

Con un libro de Noah Barber en sus manos, aparecido por sorpresa en el hall del hotel, Rosa le recuerda a su hija la generosidad infinita que ha tenido —y tiene— con los de su alrededor, incluyendo a exparejas que no la quisieron bien. Le pide, en cierto sentido, que no confíe tanto en “la bondad de los desconocidos” —como decía Marisa Paredes en la piel de Huma Rojo en Todo sobre mi madre—. Que esté más alerta ante quienes no van con las mejores intenciones. Carla, con la experiencia propia de la vida, claudica ante las palabras de su madre y acepta el consejo.

“Lo sé, pero yo soy así con todo, ¿eh? En el trabajo, en las amistades, en las parejas…”, afirma la pequeña de las Barber. Apellido que, por cierto, originariamente pertenece a Rosa. Cuenta la doctora en esta entrevista que decidió invertir el orden de sus apellidos cuando estaba haciendo la especialidad de la carrera de Medicina en Alemania y allí coincidió con otra Carla García. Desde entonces en su DNI consta como Carla Barber.

Miniatura de la noticia

Carla Barber: "Mi patrimonio ha crecido bastante en los últimos años, pero no soy Cristiano Ronaldo. No llego a tanto"

A nivel público, poco más hay que añadir a esas 11 letras. Todo el mundo ha escuchado alguna vez hablar sobre ella: fue Miss World Spain en 2011, Miss Universo España en 2015, participó en el programa Supervivientes 2016, estudió Medicina en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, se especializó en Estética y es una de las doctoras de belleza más populares de España.

“Siempre supe que me iba a ir bien, y aunque en casa nunca nos faltó de nada, no estábamos en la situación que estoy ahora”

- Carla Barber

Foto uno de Carla Barber con el look uno

Pocos saben que Carla Barber es, además, una solvente empresaria. Sus negocios giran en torno a Clínicas Barber SL, la sociedad que fundó en 2017 y que aglutina su red de clínicas propias en ciudades como Madrid, Valencia, Bilbao y Las Palmas de Gran Canaria.

Además de su actividad clínica, la doctora Barber diversificó el business con Carla Secret SL, su línea de productos cosméticos premium que comercializa tanto online como en tiendas físicas, generando varias decenas de millones en ventas anuales y reforzando su posicionamiento de marca propia en skincare.

Miniatura de la noticia

Carla Barber luce un elegante y cómodo bañador de firma española en su viaje exprés a la India

Su madre, Rosa Barber, figura como apoderada tanto en Clínicas Barber SL como en Carla Secret SL. “Soy la directora financiera del grupo de Carla”, expresa en su conversación con Magas. El holding empresarial de la facultativa canaria no se limita a la medicina y la cosmética: hay otras sociedades vinculadas a su nombre como Totenova Corporate SL, enfocada a la compraventa inmobiliaria y la promoción de fincas.

Entre flashes y confidencias, esta conversación se convierte en un retrato íntimo de dos mujeres que representan dos generaciones unidas por un mismo tiento -además de un mismo apellido-: madre e hija hablan sin complejos de sus éxitos, de su familia, de liderazgo femenino y de cómo han sido educadas y educan desde el esfuerzo y la igualdad.

Foto dos de Carla Barber con el look uno
Vestido de ADOLFO DOMÍNGUEZ, sandalias de tacón de MARTINELLI y colgante con perla de ISABEL GUARCH

¿Quién es Rosa Barber, más allá de ser la madre de Carla?

Rosa Barber: Soy Rosa, soy canaria. Hasta 1969 viví de niña en Sidi Ifni, en Marruecos, cuando aún era provincia española. Fui muy feliz allí. Ya en Canarias estudié Magisterio, aunque no ejercí, y trabajé casi 18 años en el Banco Bilbao Vizcaya, en el departamento jurídico. Aprendí mucho de Derecho y de personas, porque para eso también hay que tener un punto de psicología. Me casé, tuve a mis tres hijos y cuando nació Claudia, que es la pequeña, pedí una excedencia. Luego trabajé con mi marido, que es médico dentista, y hoy soy la directora financiera del grupo que componen las clínicas de Carla.

Carla Barber: De ahí viene todo. Mi padre es médico, pero médico puro y duro, es decir, nada de finanzas, nada de empresas, nada de gestión de patrimonio. Ahí entra mi madre, que es quien organizó con mucha cabeza y mucho cerebro todas las inversiones de mi padre, cosa que también hace ahora conmigo.

¿No creen que es un papel que siempre han hecho mejor las mujeres? La gestión, la organización, el orden de las finanzas.

RB: Sí, porque tenemos otra visión diferente. Hay grandes empresarios hombres, eso también es verdad.

Más allá de las empresas, antes de llegar a todo esto, ¿cómo era Carla cuando era una niña, cuando nadie imaginaba que acabaría siendo una figura pública?

RB: Desde pequeñita destacó siempre. Era muy viva, brillante, comunicativa, un torbellino. Tiene un hermano mayor y, al pobre, lo fundía. La querían adelantar de curso, pero decidimos que se quedase en la clase con sus amigas de siempre. Un amigo nuestro, de Brasil, la llamó una vez “bola de fuego” y así se quedó. No se me olvida.

Foto uno de Rosa Barber con el look uno

Chaleco y pantalones de KARL LAGERFELD, jersey de punto blanco ROBERTO VERINO, collar de FEDERICA TOSI y sandalias de tacón de MARTINELI X REDONDO BRAND

¿Le preocupó su exposición pública en algún momento?

RB: Nunca. Siempre ha sido muy responsable. Incluso cuando empezó en los concursos de belleza, jamás dejó de estudiar. Cuando ganó Miss Las Palmas, alguien me dijo: “Ahora empiezan tus problemas”. Y se equivocó, porque Carla no se desvió ni un milímetro de su camino.

También tendrá usted algo de responsabilidad en que haya salido así, ¿no?

RB: Siempre les he querido transmitir que sean buenas personas, que tengan principios y que sean muy familiares.

¿Cómo es su hijo, ese al que Carla fundía?

RB: David, el mayor, es todo lo contrario a Carla.

¿Qué quiere decir?

RB: David es tímido. Lo apuntamos al fútbol y no quería ir. Tuve que mandar a Carla, con cuatro años, para que ocupase el lugar de su hermano. Era muy competitiva. Jugó también al tenis de alto nivel, viajábamos por toda España. Pero un día dijo: “No quiero más”, y lo dejó.

¿Por qué lo dejó, Carla?

CB: Lo quise dejar en varias ocasiones, pero aguantaba. Me gustaba y ganaba, pero no tenía vida. Hay que saber parar.

¿Era ambiciosa? Muchas veces se ve como algo malo en la mujer.

CB: Era competitiva y el tenis fue muy bueno para mí y para mi hermano. Suponía disciplina, esfuerzo…

¿Lo echa de menos?

CB: A veces juego, porque mi hermano es profe. Pero me gustaría retomarlo más en serio.

La maternidad

En una conversación con una madre de tres hijos —Rosa— y una de dos —Carla— es inevitable preguntar cómo la maternidad ha cambiado sus vidas. La visión de ambas, por el paso natural del tiempo, es radicalmente opuesta. La mayor de las Barber nunca lo vio como algo sacrificado, sino como lo que debía hacer. La pequeña habla abiertamente de la crianza como algo “durísimo”. Ambas coinciden en que sus vástagos son lo mejor que tienen.

Carla, ¿por qué seguimos teniendo tantos tabúes con la maternidad?

CB: Ser madre, y no te digo ser padre porque, lo siento mucho, no es lo mismo, es durísimo. La igualdad debe estar donde tiene que estar, pero no es igual un padre que una madre. Hay de todo en la viña del Señor, pero una madre normal está condenada a vivir por y para sus hijos el resto de la vida. La maternidad es maravillosa, pero también lo es porque tengo la ayuda de mi madre. La tengo a ella. Yo me voy de viaje y mis hijos no se quedan con una nanny, sino con su abuela. Ser madre es un trabajo más: te dará felicidad, pero también te impedirá otras cosas.

RB: Yo no lo recuerdo como nada duro. Yo fui feliz criando a mis hijos, pero somos generaciones distintas. La mejor época de mi vida es cuando mis hijos eran pequeños: darles el biberón, llevarlos al colegio, a las actividades…

CB: Pero, mamá, porque tienes una mentalidad positiva. Y yo también. Y quiero ser madre otra vez, quiero cinco hijos.

Foto uno de Rosa Barber con el look dos
Foto uno de Carla Barber con el look dos

¿Se plantea ahora ser madre soltera?

CB: Sí, por supuesto. Mi madre dice que estoy loca (ríe). Ya iré viendo, ahora mismo no. Más adelante.

RB: Se lo digo porque tiene mucho trabajo, dos niños, mucha responsabilidad. Y yo también soy tradicional y me gusta que los niños tengan a su padre y a su madre.

Bueno, Rosa, usted comprenderá que hay muchos modelos de familias. Hay madres que fallecen en el parto, hay padres ausentes, niños criados por sus abuelos directamente sin padre ni madre… Seguro que Carla es autosuficiente para criar a esos cinco hijos.

RB: ¡Total! Es verdad. Y en el colegio, la mayoría de los niños ya tienen a sus padres separados.

Carla, buscando información sobre usted, todo son noticias sobre sus casas, sus palacios… ¿Dónde viven ustedes, en La Zarzuela?

CB: (Ríe) No, no… Tengo una casa a las afueras de Madrid. Es preciosa. Nunca pensé que pudiera comprar una casa como esa o que iba a tener esta vida.

¿Por qué pensaba eso de usted misma? ¿No se creía merecedora de cosas buenas?

CB: Siempre supe que me iba a ir bien, y en mi casa, me refiero a la de mis padres, nunca nos faltó de nada, pero no estábamos en la situación en la que yo estoy ahora. Y todo es fruto de mi trabajo. Nadie me ha regalado nada.

Foto uno de Rosa y Carla Barber con el look dos
Carla: Camisa de MOMONI, pantalones de PEDRO DEL HIERRO, zapatos de ROGER VIVIER y pendientes de PLATONIC
Rosa: Top con broche de PEDRO DEL HIERRO, pantalones de MOMONI y salones de MARTINELLI

¿Qué le dice una madre como usted sobre las mujeres a sus dos hijos varones?

CB: El hecho de que me vaya bien también implica una gran responsabilidad educativa. Mis hijos viajan, viven entre Madrid y Canarias, en dos casas grandes, van a buenos colegios… y hay que explicarles que eso viene del esfuerzo de sus abuelos y de su madre. Por ejemplo, cuando eran más pequeños, en el avión venían conmigo en business. Pero ya no. Al mayor le expliqué: “Cuando trabajes y te esfuerces, podrás elegir”. Son detalles, pero muy importantes.

¿Busca que sean independientes?

CB: Absolutamente. Yo tuve una madre que me lo hacía todo, y no quiero eso para mis hijos.

RB: Siempre le digo a Carla que el mejor regalo que le dio Dios es su don: la capacidad que tiene. Puedes educar, pero hay algo innato. Ella lo tiene.

Rosa, ¿usted cree que hay personas bendecidas?

RB: Creo que todos tenemos al menos un don. Lo difícil es encontrarlo y cuidarlo.

CB: Y nos educan muchas veces para encajar, no para descubrirlo.

El amor

¿Una madre y una hija pueden ser amigas?

CB: Por supuesto que sí. Yo le cuento todo. Y tú a mí, ¿no? Si no, ¡te asesino! (ríe).

¿Todo? ¿Si una noche liga también se lo cuenta?

CB: Sinceramente, es que yo en ese sentido soy un poco tradicional.

¿Qué quiere decir?

CB: Que no salgo y que no ligo en una noche.

¿Y dónde encuentra usted el amor?

CB: ¡Pues no lo encuentro! (ríe). Y si lo encuentro, es lento. Cada vez soy más exigente.

¿Cada vez es usted más Rosa Barber?

CB: No, porque lamentablemente mi madre sí que es tradicional, tradicional, tradicional. Una entregada a su familia. Ella debía haber vivido cosas que nunca vivió. Y no me refiero a entrar y salir… El otro día compartí un trocito de un pódcast, que luego quité, donde le preguntaban a un empresario qué buscaba en una mujer. Su respuesta: “Que me quiera, que me cuide, que cuide de los niños y que no triunfe en su trabajo”. Mira, es muy difícil estar con una mujer de éxito. Y no te hablo del éxito profesional, sino económico y familiar. Cuando tú tienes un nivel adquisitivo muy, muy alto, es difícil encontrar a alguien que lo tenga mayor o que se sienta a gusto con su posición.

“La mejor época de mi vida es cuando mis hijos eran pequeños: darles el biberón, llevarlos al colegio y a las actividades”

- Rosa Barber

¿Ha estado alguna vez con un hombre que gane más que usted?

CB: Nunca. Esa es la verdad.

RB: Hombre, a ver, al principio, cuando estudiaba. Cuando estudias, no tienes ni para pagar el parking.

CB: ¡No tenía nada! Yo estudiaba con becas y compraba pan de molde, jamón de pavo y tomate en el DIA.

¿Le molesta que hablen de usted como una mujer rica?

CB: A ver, soy muchísimas cosas, pero es verdad que tengo dinero. Mi padre una vez me dijo, cuando era pequeña: “Carla, tú tienes que ser independiente porque es la única forma de vivir en libertad”. Y hay otra cosa que quiero decir, y es que tengo la suerte de aprender cada día de mis pacientes. Veo a una media de 40 personas al día; la mayoría de ellas, mujeres. Mujeres que tienen problemas, que han superado un cáncer, que están separándose de sus parejas, que tienen hijos…

¿Es feliz con lo que tiene o quiere más?

CB: Yo tengo una máxima: me despierto cada día dando gracias por lo que tengo. Y si empieza a pasar el tiempo y veo que no soy feliz, lo cambio. Yo terminé Medicina y decidí no hacer el MIR. Me fui a Alemania, empecé Cirugía Plástica, luego volví, hice un máster en Medicina Estética y dejé la cirugía. Muchos pensaron que estaba loca. Pero encontré lo que me apasiona: la belleza, cuidar a las personas, aportar algo a la sociedad. Yo tengo una enfermedad cardíaca, síndrome de Brugada, y ni me acuerdo de que la tengo. Ahora pienso en mis hijos, pero si me muero, y está mi madre, me voy tranquila. Solo querría que fuera más exigente con sus nietos (ríe).

RB: Es que si me viene mi Bastian y me dice: “Roseta, no te vayas a Las Palmas...” ¿qué hago? (ríe).

Foto uno de Rosa y Carla Barber con el look tres
Carla: Traje de chaqueta de ROBERTO VERINO, camiseta de ADOLFO DOMÍNGUEZ, bailarinas de PRETTY BALLERINAS, collar y anillo de FEDERICA TOSI
Rosa: Traje de chaqueta de ROBERTO VERINO, collar y anillo de LUXENTER

Admiración, consejos y una carta abierta

¿Cuál es el momento más feliz y más triste que recuerdan de la una con la otra?

CB: Yo lo tengo claro. El momento más feliz fue cuando nació mi hijo Bastian y, después de tres días en la UCI neonatal, lo pudo coger mi madre.

RB: Es que mi nieto Bastian es muy especial. Mi padre se llamaba Segundo. Era su nombre de pila. Y él se llama Bastian Segundo Barber. El otro día, medio discutiendo con una primita suya, le dijo: “Bastian no, ¡Bastian Segundo Barber!” (ríe). Es que es maravilloso…

Rosa, ¿qué es lo que más admira de Carla?

RB: Lo perseverante que es. También es verdad que es muy impulsiva...

¿Y eso es malo?

RB: Quiere hacer muchas cosas y la tengo que parar un poquito siempre (ríe). Es muy trabajadora, le digo que desconecte cuando se va de vacaciones y nunca lo hace. No puede. Es increíble.

Carla, ¿qué es lo que más admira de Rosa?

CB: Su entrega a los demás. Ha dado tanto que casi ha sacrificado su vida social por su familia. Es generosa, leal, incansable. A sus 67 años no para: organiza viajes, gestiona obras, proveedores… y además ha sido una abuela increíble. Muchas noches, cuando mis hijos eran más pequeños, se levantaba ella para que yo pudiera dormir.

Si esta entrevista fuera una carta abierta, ¿cómo la cerrarían?

RB: A mi hija Carla le diría que siguiera siendo constante, trabajadora y, sobre todo, muy familiar. Que concilie cuando haya problemas, porque es la persona más fuerte...

CB: Soy como ella, la cabeza de familia. Mi madre es una mujer líder, mi abuela fue una mujer líder y ahora me toca a mí liderar. Yo le daría las gracias por todo lo que ha hecho por mí. Le diría que la quiero muchísimo. Que una vez me dijo que jamás nadie la había querido como su padre, pero yo estoy segura de que la quiero igual o más.

Madre e hija, hija y madre, se miran, se emocionan y sonríen. Se hace el silencio. Afuera sigue Madrid, imparable, cayendo agua como si el mundo se fuera a acabar en segundos. Dentro, en el lobby, queda claro que el verdadero lujo no está en lo que se ve alrededor, que nada material es lo importante: lo que permanece es la forma en que Rosa y Carla se quieren, un amor que no cotiza en ningún mercado y que, sin embargo, es el más valioso de todos.

Agradecimientos especiales

Hotel Emperador Madrid

Créditos
Maquillaje y peluquería Rosa Navajas Nicolás Nogueira Para Harpo Makeup School
Dirección creativa Julia Ramírez
Producción Paloma Altemir
© El León de El Español publicaciones S.A.