Redacción Magas
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Venecia llevaba días esperando el regreso de Andrea Bocelli y el tenor no defraudó. Cinco mil personas llenaron la plaza de San Marcos para asistir al debut italiano del Romanza 30th Anniversary World Tour, la gira con la que el artista celebra los treinta años del álbum italiano más vendido de todos los tiempos con más de 20 millones de copias distribuidas en el mundo.

Su aparición en el escenario marcaba el regreso simbólico al lugar donde nació Con te partirò, la canción que acabaría convirtiéndose en un himno internacional.

Treinta años después, Bocelli sigue tan presente como entonces. O incluso más. Hace apenas unas semanas, el maestro inauguró el Mundial de Fútbol y Vivo per lei volvió a hacerse viral después de que Alana Martina, la hija de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez, compartiera un vídeo cantándola.

Acompañado por la orquesta dirigida por Carlo Bernini y por artistas como la soprano Mariam Battistelli, el barítono Roberto de Candia o la violinista Rusanda Panfili, el maestro recorrió la lírica y la música popular, las dos almas que han definido su carrera.

Sonaron Verdi, Puccini, Bizet, Rossini y Lehár, pero también Caruso, Romanza, Vivo per lei, Il mare calmo della sera o Canto della Terra. El tenor reservó incluso una sorpresa para el público veneciano al interpretar por primera vez Notte a Venezia, de Beniamino Gigli, antes de cerrar la velada con Con te partirò y Nessun Dorma.

El concierto marcó el comienzo de la gira internacional de un disco que cambió para siempre la carrera del tenor. Pero también sirvió para abrir una reflexión que trasciende la música.

Conversación sobre el cambio

Aprovechando esta gira, Bocelli ha iniciado una colaboración con Philip Morris International para impulsar una serie de conversaciones públicas sobre el progreso, el cambio y la capacidad de evolucionar cuando el mundo parece haber decidido ya quién eres.

El primer encuentro tuvo lugar en la Torre dell'Arsenale de Venecia, un antiguo complejo de astilleros medievales convertido hoy en un espacio dedicado a la investigación, la innovación y el intercambio cultural. Un escenario que simboliza la transformación.

Bajo el título “Believe. Further, el tenor dialogó con Massimo Andolina, presidente de la Región Europa de la compañía, sobre cómo eliminar las etiquetas: “¿Qué haces cuando el mundo ya ha decidido lo que eres?”.

Bocelli respondió desde la experiencia. "Con mucha calma y serenidad", explicó al recordar el momento en que el sueño de dedicarse a la música se hizo realidad. "Solo intenté arremangarme y dar lo mejor de mí. Algunas veces lo conseguí mejor y otras peor, pero nunca me ha faltado el compromiso", apuntó.

Esa convicción aparece una y otra vez en su historia personal. El tenor señaló que siempre ha tenido la sensación de que su destino artístico "estaba escrito en alguna parte" y defendió la importancia de reconocer aquello para lo que uno está llamado, incluso cuando el camino parece improbable.

Bocelli, en la presentación de la plataforma "Believe. Further". D.R.

"No sé si soy un gran cantante, pero sí sé que cantar es lo que mejor se me ha dado siempre", confesó. Recordó cómo de niño era siempre el último elegido cuando se organizaban partidos de fútbol, mientras que todos acudían a buscarlo cuando había que cantar: "Poco a poco comprendí que aquella era mi carretera".

Esa idea conecta con una de las constantes de toda su carrera: tender puentes entre mundos que parecían incompatibles, al menos a los ojos de los críticos.

Bocelli entendió que la música clásica y la popular no son universos enfrentados y, durante la conversación, recordó que figuras como Enrico Caruso o Beniamino Gigli ya habían recorrido ese camino décadas antes, demostrando que la música popular puede convertirse en la puerta de entrada hacia la ópera para millones de personas.

El diálogo derivó hacia la importancia de evolucionar sin perder la propia identidad. "Cuando uno reconoce que se ha equivocado, debe cambiar", aseguró Bocelli.

En su opinión, modificar el rumbo cuando las circunstancias lo exigen supone una demostración de madurez: "La coherencia es un valor, pero aferrarse a un error por pura obstinación no lo es".

Caminos paralelos

Esa reflexión encontró su paralelismo en la intervención de Andolina. El directivo reconoció que Philip Morris International ha convivido durante años con una imagen muy definida y que el proceso de transformación de la compañía exige perseverancia y capacidad para demostrar con hechos ese cambio.

El maestro, en un momento de la conversación con Andolina. D.R.

"Mucha gente ya había decidido quiénes éramos y quiénes debíamos seguir siendo", afirmó. "Para superar ese prejuicio hace falta tener la piel muy dura y hacer cada día lo correcto, demostrando con hechos quién eres. No basta con las opiniones: hay que desarrollar ciencia, generar datos y abrir las puertas para que cualquiera pueda comprobar lo que hacemos", apuntó en conversación con el maestro italiano.

La colaboración entre Andrea Bocelli y Philip Morris International nace precisamente con ese objetivo de abrir conversaciones sobre el cambio positivo, la innovación y el progreso desde ámbitos tan distintos como la cultura, la ciencia o la empresa.

La compañía defiende que ese proceso de transformación se refleja en su apuesta por desarrollar alternativas libres de humo para fumadores adultos. "Queremos que los cigarrillos acaben en un museo", resumió Andolina durante la conversación con el maestro italiano.

La gira de Romanza continúa su recorrido por Italia. Bocelli celebra un disco que marcó una época, y lo hace mirando al futuro con un mensaje sobre las etiquetas: cambiar no implica renunciar a la propia identidad, sino continuar un camino propio aunque los demás ‘ya hayan decidido quién debes ser’.