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Para quienes desean una escapada con encanto cerca de Barcelona, Santa Pau, en la provincia de Girona, es una opción que reúne patrimonio, naturaleza y esencia medieval.

Recorrer sus calles de piedra, descubrir su plaza con soportales y perderse entre sus rincones con historia es como viajar a otra época.

Situado a menos de dos horas de la ciudad condal, este municipio de La Garrotxa cautiva por su paisaje volcánico y por la riqueza de su legado histórico.

En Santa Pau todo invita a pasear sin prisas. Su atmósfera tranquila y su excelente conservación convierten cada visita en una experiencia especial. No en vano, su casco medieval es uno de los más auténticos y mejor conservados de la comarca.

Es un lugar ideal para una escapada de fin de semana, donde cultura, gastronomía y naturaleza se combinan para ofrecer una experiencia difícil de olvidar.

Bosques y volcanes

Más allá del pueblo, La Garrocha es un tesoro natural. Con cuarenta conos volcánicos y más de veinte coladas de lava, la región ofrece paisajes impresionantes para fotógrafos y aventureros. Olot, la capital, está rodeada por volcanes accesibles como Montsacopa y Montolivet, que combinan naturaleza y patrimonio.

Santa Pau forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha, con paisajes que parecen de otro mundo. El volcán de Santa Margarita es uno de sus grandes atractivos: se puede subir a pie o incluso admirarlo desde un globo aerostático, con vistas panorámicas que quitan el aliento.

Otro lugar imprescindible es la Fageda de en Jordá, un hayedo que crece sobre lava y que ofrece paseos tranquilos en medio de un entorno mágico.

Para los amantes del senderismo, la Ruta Por las tierras de los barones de Santa Pau recorre bosques, colinas y monumentos históricos, como el castillo de Finestres y la ermita de Santa María, con panorámicas espectaculares de La Garrocha.

Pueblo de cuento

El casco antiguo de Santa Pau es un laberinto de calles estrechas rodeadas de murallas. Declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional, conserva la esencia medieval con casas alineadas en irregularidades del terreno y plazas llenas de encanto.

En el corazón del pueblo, la iglesia de Santa María domina la plaza Mayor porticada, mientras que el castillo de los barones de Santa Pau, con su torre cuadrada y patio interior, nos recuerda el esplendor de la villa en la Edad Media.

Muy cerca, el Santuario de la Madre de Dios de los Arcos, del siglo IX, completa un recorrido que combina historia y espiritualidad.

Gastronomía y naturaleza

Santa Pau no solo enamora por su historia, también por su entorno natural. La Ruta de las Pozas sigue el curso del arroyo de la Terrada, con cascadas y piscinas naturales que invitan a refrescarse y relajarse.

Otro rincón espectacular es el Salto de Can Batlle, una cascada de fácil acceso rodeada de vegetación.

La gastronomía local es otro motivo para visitar Santa Pau. Las judías de Santa Pau, con Denominación de Origen Protegida, son un plato imprescindible, y los restaurantes del municipio ofrecen recetas tradicionales que trasladan el sabor del campo a la mesa.

Además, las actividades al aire libre como las rutas a caballo o el senderismo por volcanes y bosques hacen de Santa Pau un destino ideal para familias, amantes de la naturaleza y escapadas románticas.