Lo que empezó como la búsqueda desesperada de una solución para la piel atópica de una niña se ha convertido en una de las historias de crecimiento más sólidas de la dermocosmética independiente en España.
Cuatro años después de su lanzamiento, Two Poles, una marca española de cosmética, factura 7,5 millones de euros y ha construido un modelo rentable y basado en la evidencia científica.
Detrás del proyecto está Anna Fuster, que sitúa el origen de la compañía en una experiencia íntima y transformadora. "Two Poles nace por algo muy personal, a raíz de mi hija Gala", explica.
Anna Fuster, fundadora de Two Poles.
La pequeña nació con piel atópica y episodios severos de eczema que obligaban al uso constante de corticoides. "Nos superó un poquito la situación: no dormía, se rascaba constantemente… dependíamos de corticoides", comienza diciendo Anna.
Con formación previa en el mundo empresarial, Fuster comenzó a investigar a fondo el ámbito cosmético. "Me metí a investigar… y di con algunos productos que le funcionaron muy bien, hasta el punto de que dejamos de utilizar los corticoides", corrobora.
Ese momento marcó un antes y un después. "Ahí es donde mi mente hizo un ‘clic’, y me di cuenta de que si tú sabías qué problema había, qué ingredientes son los que funcionan y encontrabas una buena fórmula que los combinase a buena concentración, el cambio en la piel era muy notorio", añade.
Convencida de que la cosmética podía ser verdaderamente eficaz cuando estaba bien formulada, decidió especializarse con un máster en dermofarmacia y formulación cosmética.
"Two Poles nace por algo muy personal, a raíz de mi hija Gala"
Sin embargo, Anna detectó una brecha clara en el mercado, al observar que había demasiada cosmética centrada en el marketing, pero que las fórmulas no siempre estaban a la altura.
Frente a las rutinas interminables que ganaban popularidad, su propuesta apostaba por simplificar: "Con un producto muy bien formulado y con varios activos a buenas concentraciones, podías quitar cuatro de esos diez pasos".
Productos Two Poles.
Esa filosofía quedó condensada en el propio nombre de la marca. "Two Poles representa el equilibrio entre dos polos que normalmente son opuestos: la ciencia y la emoción, la eficacia y la sensibilidad", señala.
En paralelo a la consolidación del posicionamiento científico, el negocio ha evolucionado con rapidez. La compañía arrancó con un equipo mínimo y un modelo exclusivamente digital
Con el tiempo, la facturación fue creciendo de forma sostenida. "Hemos ido doblando facturación año a año y ahora estamos en un acumulado, a cierre de 2025, de 7,5 millones", manifiesta.
En este sentido, tal y como apunta Anna, uno de los movimientos estratégicos clave fue la apertura al canal profesional. Actualmente, la farmacia representa en torno al 40% de la facturación y la marca está presente en retail premium como El Corte Inglés, donde ha registrado un crecimiento superior al 120% en el último año.
Anna Fuster.
Precisamente, esa fidelidad se refleja en los datos: en 2025, la tasa de repetición superó el 48%. "Eso nos indica que realmente el producto es bueno, funciona y gusta", afirma.
Además, el crecimiento se ha apoyado también en una estructura interna cada vez más sólida. De los inicios, con dos o tres personas, la compañía ha pasado a un equipo de unas 20, además de colaboradores externos y logística subcontratada.
"Desde el primer año hemos sido rentables, nunca hemos tenido pérdidas"
Todo ello bajo un principio que Fuster repite como mantra: disciplina financiera. "Desde el primer año hemos sido rentables, nunca hemos tenido pérdidas. No tenemos financiación de ningún tipo, siempre ha sido reinversión propia", subraya.
La fabricación íntegra en España —tanto de fórmulas como de envases— es otra de sus apuestas estratégicas, pese al mayor coste frente a competidores que producen en el extranjero. "Creemos que aquí tenemos una industria muy buena y que hay que potenciarla", concluye.
