Para Simone de Beauvoir, "el amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades; cada uno de los amantes se viviría como sí mismo y como otro; ninguno renunciaría a su trascendencia, ninguno se mutilaría".
Esta reflexión, incluida en el libro El segundo sexo (1949), sintetiza con gran lucidez la crítica de la autora al amor concebido como fusión, dependencia o posesión, desafiando las concepciones tradicionales.
Para ella, cuando una persona se anula, se adapta por completo al otro o renuncia a sus propios proyectos para sostener la relación, ese amor deja de ser genuino y se transforma en una forma de servidumbre disfrazada de entrega.
El pensamiento de Beauvoir surge en el contexto de su análisis sobre la condición femenina. Durante siglos, muchas mujeres fueron socializadas para vivir "para" el hombre amado, sacrificando estudios, trabajo, amistades o aspiraciones personales en nombre del amor.
Esta dinámica reforzó una estructura desigual donde él se presentaba como sujeto pleno y ella como apoyo, complemento o "mitad".
Frente a esta tradición, Beauvoir propone un modelo de amor en el que ambos se reconocen mutuamente como sujetos libres, capaces de desarrollar sus propios proyectos sin que la relación implique subordinación.
Cuando Beauvoir habla de que "cada uno de los amantes se viviría como sí mismo y como otro", subraya que el amor no borra la identidad, sino que la enriquece.
Cada persona sigue siendo ella misma, pero incorpora al otro como compañero o compañera de camino, alguien a quien tener en cuenta sin que ello signifique perder autonomía.
Al mencionar que "ninguno renunciaría a su trascendencia", insiste en que cada quien debe poder crecer, crear y decidir, sin quedar reducido al rol de objeto del amor del otro.
Simone de Beauvoir (1908–1986), filósofa y escritora, fue una de las figuras clave del feminismo del siglo XX. Cercana al existencialismo, defendió que el ser humano es, ante todo, libertad y proyecto.
Desde esta perspectiva, un amor que niega la libertad es, para ella, un amor fallido. Su propuesta sigue siendo profundamente vigente: invita a construir relaciones de pareja basadas en la igualdad, el respeto y la cooperación, donde el amor no sea una cárcel.
