Valdis Dombrovskis y Paolo Gentiloni, durante la rueda de prensa de este miércoles

Valdis Dombrovskis y Paolo Gentiloni, durante la rueda de prensa de este miércoles CE

Macroeconomía

Bruselas pide que los países con alta deuda como España inicien el ajuste fiscal en 2023

El Ejecutivo comunitario insiste en que la consolidación presupuestaria debe ser gradual para no asfixiar la recuperación en plena guerra en Ucrania.

2 marzo, 2022 13:53
Bruselas

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Bruselas ve imprescindible que los países de la UE con alta deuda (como España, Italia, Grecia, Bélgica o Francia) inicien el ajuste presupuestario a partir del año 2023 pese al impacto económico del ataque militar de Rusia contra Ucrania. Eso sí, la Comisión Europea recomienda que la consolidación fiscal sea muy progresiva y preserve la inversión pública con el fin de no asfixiar la recuperación tras la Covid-19.

"Los Estados miembros muy endeudados deberían empezar a aplicar un ajuste fiscal en 2023, limitando el crecimiento del gasto corriente pero sosteniendo al mismo tiempo la inversión", ha explicado el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni.

El Ejecutivo comunitario ve necesario que España y el resto de países con alta deuda reconstruyan cuanto antes colchones presupuestarios con el fin de fortalecer su resistencia frente a futuras crisis y mantener condiciones favorables de financiación en los mercados.

"Para los países muy endeudados es importante tener una estrategia creíble de reducción de la deuda porque eso es lo que sostiene la estabilidad financiera en esos Estados miembros, permita condiciones de financiación favorables, también para la deuda pública, y proporciona la base para el crecimiento económico", ha resaltado el vicepresidente Económico, Valdis Dombrovskis.

"Se trata de encontrar el equilibrio adecuado. Si no hay una estrategia creíble de reducción de la deuda, eso puede provocar problemas de estabilidad financiera. Si somos demasiado rigurosos, y obligamos a los países a reducir la deuda rápidamente, eso puede afectar negativamente al crecimiento", sostiene Dombrovskis.

En contraste, a los Estados miembros con bajos niveles de deuda, como Holanda o Alemania, Bruselas les recomienda aumentar la inversión en la doble transición digital y verde. Para 2003, la posición fiscal del conjunto de la eurozona debe pasar de expansiva a neutra.

Estas recomendaciones están incluidas en las directrices de política fiscal para 2023 aprobadas este miércoles por el Ejecutivo comunitario. Estas directrices tienen como objetivo servir de puente hasta que se complete la reforma del Pacto de Estabilidad, que obliga a reducir el déficit por debajo del 3% y la deuda por debajo del 60%.

El Pacto se suspendió en marzo de 2020, en la fase más dura del confinamiento, con el fin de dar barra libre a los Gobiernos para disparar el gasto público en respuesta a la crisis de la Covid-19. El Ejecutivo comunitario había anunciado que las reglas volverían a aplicarse en 2023, pero no está claro si será en su forma actual o reformadas. 

Pese al estallido de la guerra en Ucrania, la hipótesis central de Bruselas sigue siendo que el Pacto de Estabilidad volverá a aplicarse en 2023, aunque la decisión definitiva no se adoptará hasta primavera. No obstante, el Ejecutivo comunitario ha anunciado que el año que viene no se aplicará la regla de la deuda, que obliga a los Estados miembros a una reducción anual de una veinteava parte de la deuda por encima del umbral del 60%.

A día de hoy, la Comisión todavía cree que la guerra de Ucrania disminuirá el crecimiento en la UE, pero no lo detendrá por completo porque los fundamentos económicos son fuertes. En sus previsiones de invierno, Bruselas pronosticaba que la economía europea crecerá un 4% este año tras la expansión del 5,3% del año pasado. La eurozona en su conjunto ha recuperado ya su nivel previo a la pandemia. 

"La invasión rusa de Ucrania tendrá probablemente un impacto negativo en el crecimiento de la UE, debido a las repercusiones en los mercados financieros, más presiones sobre los precios de la energía, cuellos de botella persistentes en las cadenas de suministro y efectos en la confianza", ha dicho Gentiloni.

"En conjunto, esta combinación probablemente tendrá un peso significativo sobre la expansión económica en la UE, pero sin hacerla descarrilar. No obstante, deberemos vigilar muy de cerca la situación económica y social en las próximas semanas y meses y estar preparados para reaccionar a cambios rápidos en las circunstancias", avisa el comisario de Asuntos Económicos.