Las claves de la transformación digital de una empresa

En un entorno en continua evolución, herramientas como la analítica de datos pueden ser un gran impulso ante los nuevos retos de negocio.

Nadie duda ya de la importancia de las nuevas tecnologías. Para muchas empresas, la transformación digital ha supuesto una auténtica vía de supervivencia, y a menudo la tecnología es la única manera de adaptarse de forma ágil a los cambios que sufren todos los agentes que influyen en su actividad, desde los clientes a los propios empleados.

La transformación digital que impulsan nuevas tecnologías como el big data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas o el machine learning suponen un “cambio de paradigma respecto al modelo de operar que venía funcionando anteriormente”, señala Jesús Montoya, ingeniero industrial y consultor de negocio en la unidad de IoT & Big Data en Telefónica Tech. Este cambio ha venido impulsado por un aspecto fundamental de la tecnología, y es que ésta genera datos incesantemente.

Los datos pueden obtenerse de múltiples fuentes, como las plataformas online donde los clientes consumen contenidos o realizan compras, los dispositivos móviles o incluso los wearables que se utilizan para hacer deporte. La lista es interminable. Y “al mismo tiempo que estas tecnologías son las que cambian la manera en la que el consumidor utiliza los bienes y servicios que le ofrecen las empresas, estos cambios en los hábitos del consumidor son los que fomentan esas nuevas tecnologías”, explica el especialista en transformación digital basada en analítica de datos.

Para las empresas, afrontar los nuevos retos de negocio que plantean los cambios en el comportamiento de sus clientes supone, hoy en día, transformar sus infraestructuras y procesos. Aunque para alcanzar con éxito la transformación digital, ésta debe articularse sobre un claro plan de negocio.

Una buena estrategia

La hoja de ruta a seguir cuando hablamos de un plan de negocio basado en datos debe “tener muy clara la visión de hacia dónde queremos llegar”, advierte Montoya. El plan debe fijar unos objetivos concretos, además de establecer una metodología estructurada que permita evaluar los factores que determinen el éxito o no de los diferentes proyectos.

Siguiendo este método, señala Montoya, es posible valorar elementos como el impacto económico o estratégico de las iniciativas de negocio que se hayan planteado o evaluar la viabilidad técnica de las iniciativas, es decir, “cómo de fácil o difícil va a ser llevar a cabo esa iniciativa en base a los datos que tengo o la tecnología que tengo disponible”.

Una vez establecida la base, después, “se trata de ir estableciendo metas realizables y también progresivas, que permitan ir desde iniciativas tácticamente más viables a otras aspiracionales”.

Sin este doble enfoque, que ponga sobre la balanza el impacto y viabilidad de las iniciativas, las compañías pueden arriesgarse a iniciar proyectos demasiado ambiciosos que desemboquen en sobrecostes, retrasos u objetivos inacabados. Finalmente, los datos obtenidos por la propia empresa o recabados mediante fuentes externas son el último instrumento necesario para respaldar el plan de transformación digital de una compañía.

Almacenar y tratar los datos

“La transformación digital data driven trata de hacer que las empresas trabajen con datos para tener una visión amparada en ellos para la toma de decisiones”, señala Montoya. Basándose en el conocimiento que le aportan los datos, las empresas pueden impulsar su negocio aplicando diversas soluciones digitales.

Pero antes de ser explotados, los datos necesitan un soporte donde ser almacenados. Esta infraestructura es lo que se denomina arquitectura de referencia, una plataforma específica que recoge y canaliza toda la información según las necesidades y uso que le dará la empresa. Algunos elementos que se tienen en cuenta a la hora de construir la arquitectura de referencia pueden ser el volumen y variedad de los datos que se van a almacenar o, si van a ser, por ejemplo, utilizados en tiempo real.

Posteriormente, para poder explotar los datos recogidos, es importante la figura del científico de datos, cuyo trabajo se basa en establecer relaciones entre los datos y aplicar modelos matemáticos que permitan extraer conocimiento de la realidad que representan o anticiparse a una realidad próxima. Su trabajo permite extraer valor de los datos de manera eficaz y así poder tomar decisiones preventivas e incluso prescriptivas sobre su negocio.

Por último, un mecanismo utilizado frecuentemente en las grandes empresas para probar la viabilidad de sus nuevas iniciativas es utilizar una prueba de concepto o PoC (proof of concept por su siglas en inglés). Se trata una versión ‘mini’ de un proyecto para comprobar tanto su probabilidad de éxito como su viabilidad técnica antes de llevarlo a cabo a gran escala. En el ámbito de los datos y la tecnología en general, permite además, vigilar los riesgos o vulnerabilidades del sistema.

En la serie Cómo transformar una compañía, disponible en el blog Think Big de Telefónica, se pueden encontrar varias publicaciones elaboradas por los propios expertos de la compañía acerca de todos los pasos que debería seguir una empresa para transformarse digitalmente aprovechando todo el potencial que ofrecen los datos.

La digitalización responsable

Más allá de su actividad productiva, las empresas tienen una responsabilidad para con la sociedad, en el sentido de que su progreso debe ser también el de todas las personas. Esto está estrechamente ligado con aspectos como el acceso a la educación o el empleo. Cuando se trata de transformación digital, “muchas veces hablamos de automatización y esto puede generar cierta preocupación sobre los empleos”, advierte Montoya.

Esto se debe a que la digitalización afecta cada vez más directamente al empleo, y datos de la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) advierten que el 21,7% de los puestos de trabajo está en peligro de desaparecer y un 30,2% puede sufrir transformaciones por este motivo. Por esta razón, destaca el especialista, “lo importante es ver de qué manera podemos llevar a cabo esa transformación de tal manera que no se destruya empleo y aquí es muy importante establecer planes formativos, en las líneas que crean las nuevas tecnologías”, explica el especialista.

Este punto resulta de vital importancia, puesto que la formación en el ámbito digital es todavía una tarea pendiente en nuestro país. La Fundación Estatal para la Formación en el Empleo señala que en España el 43% de los trabajadores carecen de capacidades digitales básicas, lo que nos sitúa por debajo de la media de la UE en competencias digitales y especialistas en TIC.

En este sentido, las formaciones requeridas en un futuro, tal como lo define Montoya, aún son “caminos inexplorados”. Hace años conceptos como el de científico de datos o desarrollador de blockchain resultaban extraños para la mayoría, pero conforme avanza la tecnología se generan y demandan nuevos perfiles que el mercado laboral acaba asumiendo rápidamente. Pero también debido a la prontitud con la que se necesitan estos perfiles, continúa el especialista, “es clave identificar cuáles son las capacidades que necesitamos para establecer planes formativos, desde las instituciones públicas pero también a nivel empresa. ¿Cómo voy a formar a mis trabajadores para que sean capaces de afrontar esos retos que nos traen las nuevas tecnologías?”.

La transformación digital también es la transformación de la sociedad, de sus hábitos, su forma de conectar y de relacionarse. Según Montoya, “esto nos abre oportunidades, si voy a ser capaz de conocer mejor mis datos podré conocer mejor a mis clientes y eso me va a permitir entender mejor sus necesidades, y proponer productos y servicios que realmente se ajustan a lo que demandan”, pero a su vez, este proceso, que conlleva el tratamiento de millones de datos, debe llevarse a cabo de manera responsable para afrontar una transformación digital “ética, transparente y segura”.