Consumir producto local para reactivar la economía: así apoya Vinos de Madrid a la restauración

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen ha puesto en marcha diversas iniciativas para impulsar el consumo de vinos madrileños en bares y restaurantes.

La denominación de origen Vinos de Madrid cumple en 2020 nada menos que treinta años. Aunque la tradición vinícola en Madrid se remonta al siglo XII, no es hasta 1990 cuando se logra la certificación como Denominación de Origen Protegida (D.O.P) , reconociendo así las características únicas de los vinos y viñedos de la zona.

En la actualidad, la D.O.P Vinos de Madrid se da en cuatro zonas de la Comunidad: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar. En total, 51 bodegas que suman más de 110 marcas de vino, 8.900 hectáreas de viñedos y más de 3.000 viticultores, según las cifras del propio Consejo Regulador de la Denominación de Origen.

En España el vino siempre ha sido una tradición arraigada, y su consumo crece de forma estable desde hace una década (este año su consumo ha crecido un 7,2%). Sin embargo, las consecuencias económicas de la pandemia han afectado tanto a este sector como a la amplia mayoría de los relacionados con el comercio.

Para las 51 bodegas que forman Vinos de Madrid, el cierre de bares y restaurantes supuso un duro golpe a principios de año. “Imagínate que de un día para otro te cierran la restauración y te quedas sin vender una botella, como ha pasado en algunas bodegas. Algunas se han centrado mucho en las ventas en los supermercados y grandes cadenas”, cuenta Antonio Reguilón, Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen.

Algunas cadenas de alimentación, señala Reguilón, “han subido las ventas de vinos de Madrid un 50% o 60%. Ha habido que resituarse en los lineales de los supermercados y por supuesto también ha habido muchas bodegas que se han preparado para vender online”. Como consecuencia del confinamiento y el cierre de la hostelería, las bodegas han tenido que diversificar sus canales de distribución, y también se ha notado un notable crecimiento de las ventas directas desde bodega, apuntan los datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV). Los vinos con Denominación de Origen Protegida son, además, los que más han aumentado sus ventas estos últimos meses: suponen un 60% del gasto total realizado en este producto en los supermercados.

Aunque desde el inicio del estado de alarma en España se disparó la venta de vino en los supermercados, “en ningún caso compensa la fuerte pérdida sufrida en hostelería”, señala el último informe del OEMV sobre el consumo de los españoles. En el caso del sector vitinícola y la restauración existe una simbiosis tan clara, que desde la D.O Vinos de Madrid han lanzado varias iniciativas para fomentar el consumo de producto local y ayudar a la reactivación de las empresas del sector.

Un empujón a la restauración con Madrid de Vino

En octubre se puso en marcha una iniciativa que buscaba acercar los productos de proximidad -como los vinos con D.O- a los clientes y fomentar su consumo en los bares. Los restauradores madrileños, la Asociación de Cocineros de Madrid (ACYRE) y varios bodegueros de la D.O Vinos de Madrid se unieron así en Madrid de Vino para llevar los mejores vinos y gastronomía de la zona a las terrazas.

Cada semana, un bodeguero madrileño ofrecía uno de sus vinos en un restaurante distinto, para que los consumidores pudieran degustar una copa junto a una original tapa que versiona una receta tradicional madrileña. “Si no podemos usar nuestras queridas barras por la situación de la pandemia, los restaurantes y bares de Madrid nos reinventamos y sacamos la tapa a mesas y nuestras queridas terrazas. Así la acción pretende seguir haciendo disfrutar de nuestros bocados más castizos de una forma versionada, gracias a nuestros cocineros que ponen todo el cariño y la imaginación y, por supuesto, siempre maridadas con un vino de la D.O Vinos de Madrid”, comenta José Luis Inarejos, presidente de ACYRE.

Embajadores de los vinos de Madrid

La segunda iniciativa de Vinos de Madrid tuvo que ver con la formación del personal de restauración sobre las peculiaridades del vino local. En noviembre y hasta final de año tuvieron lugar las jornadas divulgativas Aula Vinos de Madrid, para dar a conocer la historia, características y diferentes variedades de los vinos de la Comunidad de la mano de Fernando Gurucharri, presidente de la Unión Española de Catadores.

El conocimiento de los restauradores acerca de los vinos que ofrece la D.O es fundamental para animar y promover el consumo de productos de proximidad, y de vital importancia puesto que los bares y restaurantes son el principal canal de venta de muchas de las bodegas que forman parte de Vinos de Madrid.

La tendencia habitual en los restaurantes es ofrecer, de primeras, las denominaciones más populares, como Rioja o Ribera, pero si el personal de sala tiene también en cuenta el vino de Madrid, “lo van a ofrecer seguro a los clientes y además les podrán hablar de la historia detrás de ese vino, de la bodega”, afirma Reguilón. Sobre las jornadas, expresa que “están funcionando fenomenal”.

Las jornadas eran totalmente gratuitas y estaban dirigidas sobre todo al personal de sala de los restaurantes madrileños. En cada una de estas sesiones, además, se realizó una cata con distintas variedades de vinos. Desde la D.O Vinos de Madrid calculan que habrán asistido alrededor de 100 personas.

Consumo y producción local

Detrás de la promoción y apoyo a la restauración que la D.O Vinos de Madrid lleva realizando todos estos meses se encuentra también un objetivo a largo plazo: promover el consumo de productos locales. La denominación de origen comprende casi 9.000 hectáreas de terreno cultivado y más de 3.000 viticultores, y genera una gran actividad económica en los pequeños municipios de la Comunidad: el más poblado, Arganda del Rey, tiene 54.000 habitantes.

De este modo, con el consumo de los vinos locales, “además de tomar un vino de calidad, estás favoreciendo el empleo en Madrid, que los jóvenes puedan quedarse en sus pueblos y que se mantenga el trabajo que empezaron sus abuelos (algunas cepas de estos los viñedos tienen 60 años de antigüedad)”, explica Reguilón. “Hay un montón de riqueza y empleo alrededor de este mundo, además de la satisfacción de tomarse un vino, que es lo más importante”, añade.