La irrupción de los análogos de GLP-1 ha marcado un punto de inflexión en el tratamiento de la obesidad pero aún quedan aspectos importantes por tratar, como son el del estigma y el de interiorizar que se trata de una enfermedad crónica, progresiva y recidivante.
Así lo ha reflejado el director médico de Lilly en España, Portugal y Grecia, José Antonio Sacristán, durante su participación en el VII Observatorio de la Sanidad, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.
Uno de los "enormes problemas" que se debe abordar es el del infradiagnóstico. "En España el 50% de las historias clínicas de los pacientes que tienen obesidad aparece el diagnóstico como tal y en menos del 10% aparece el IMC".
José Antonio Sacristán, director médico de Lilly en España, Portugal y Grecia
Cuando se retrasa el diagnóstico aparecen más complicaciones y a los pacientes se les empieza a tratar con unos índices de masa corporal más altos y difíciles de controlar, dando lugar a un infratratamiento: "Un 3% de los pacientes que potencialmente podrían ser tratados realmente se tratan".
Otro de los aspectos a mejorar es el de la concienciación de los pacientes. Lilly ha presentado recientemente la Encuesta de Percepción Social y Médica de la Obesidad en España en la que se muestra que los pacientes cada vez son más conscientes de los problemas asociados a la enfermedad.
Sin embargo, ellos mismos no lo reconocen: "De las personas con obesidad, solo el 50% son conscientes de que ellos mismos padecen el problema". Pese a que se han producido avances, "aún queda mucho por mejorar".
También "se debe actuar" sobre el estigma para que el paciente sea consciente que no es su culpa, sino que se trata de un problema de salud grave, y no estético —sobre lo que también debería concienciarse—.
Y es que la obesidad se asocia con hasta 200 complicaciones de salud entre las que aparecen la diabetes tipo II, la hipertensión o 12 tipos de cánceres, entre otros. Este impacto se traduce en que los pacientes con obesidad viven cinco años menos.
Bajo el punto de vista del abordaje, desde Lilly entienden que debe ser individualizado y multifactorial ya que "no todos los pacientes son iguales". En algunos casos, por ejemplo, será necesario un tratamiento farmacológico, mientras que en otros puede que sea necesario uno quirúrgico.
Pese a que son medicamentos que se utilizan desde hace pocos años, los análogos de GLP-1 ya cuentan con datos de vida real que "confirman que en la práctica habitual funcionan igual o mejor que en los ensayos clínicos", como ya han demostrado estudios con pacientes españoles.
Financiación de los medicamentos
Además del impacto sanitario, cabe prestar atención al económico. En este sentido, los estudios demuestran que los pacientes —al menos en Estados Unidos— que se tratan con estos fármacos ahorran un 40% de recursos para el sistema.
Sacristán ha querido incidir en que la evidencia fundamental es la que proviene de los ensayos clínicos, que serán los que habrá que tener en cuenta a la hora de tomar decisiones al respecto.
Y aunque están demostrando "una eficacia que sería impensable hace unos años", aún es necesario seguir investigando. En el área de salud cardiometabólica de Lilly cuentan con 20 fármacos en fases clínicas, de los cuales seis ya están en fase III; es decir, en la etapa previa a la comercialización.
"Empezamos a tener datos positivos de nuevos fármacos que poseen distintos mecanismos de acción y que vienen a complementar el panorama", sobre el cual aún persiste un problema de inequidad que genera "una discriminación respecto a los pacientes que no pueden pagarlo".
"Si no se considera que la obesidad es una enfermedad es lógico que no se haya financiado, pero ahora que existen datos del impacto sanitario y económico que tiene es incomprensible que no se financien estos medicamentos".
En España todavía no están financiados estos medicamentos para la pérdida de peso, aunque algunos países de nuestro entorno —como Francia o Reino Unido— sí que han tomado esta decisión basándose en determinados criterios con los que establecer subgrupos de pacientes.
El director médico de Lilly en España, Portugal y Grecia confía en que España adopte la misma dirección que Francia, "un país que es muy parecido a nosotros en cuanto a la financiación y las restricciones al acceso".
